MIAMI.- El estado de Florida inauguró el año 2026 inmerso en una crisis de salud pública que desafía las predicciones convencionales y pone a prueba la resistencia de su infraestructura médica.
La mutación “subclado K” impulsa una temporada viral agresiva que satura salas de emergencia en Miami-Dade y Broward; expertos advierten sobre la necesidad de proteger a la población más vulnerable
MIAMI.- El estado de Florida inauguró el año 2026 inmerso en una crisis de salud pública que desafía las predicciones convencionales y pone a prueba la resistencia de su infraestructura médica.
Una variante mutada del virus Influenza A (H3N2), identificada técnicamente como ‘subclado K’, provoca desde principios de enero una transmisión viral acelerada que los epidemiólogos describen como una "ola vertical".
Esta dinámica, caracterizada por un ascenso vertiginoso en las tasas de morbilidad, satura los departamentos de emergencia en los condados Miami-Dade y Broward, clasificados en el nivel de actividad ‘Muy Alta’ por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
La convergencia de un turismo invernal masivo, reuniones festivas sin restricciones y una cobertura de vacunación baja, según expertos, configura un escenario crítico que obliga a los principales sistemas hospitalarios a reactivar protocolos de crisis desactivados parcialmente desde la pandemia.
Para comprender la magnitud del fenómeno que golpea al sur de la Florida, resulta imperativo escuchar a quienes combaten el virus en la primera línea de atención.
El Dr. Alfredo Melgar, internista y director de centros para el cuidado de ancianos en Miami-Dade, ofreció un diagnóstico contundente sobre la naturaleza del enemigo biológico actual.
Según su experiencia clínica, la región enfrenta algo más que una temporada de gripe convencional. “Hay un aumento nacional de un tipo de influenza que mutó. Es una mutación del virus, y esa mutación lo que lleva es a que las personas, aunque tengan defensas, puede esquivarlas”.
El especialista confirmó que la variante actual posee una capacidad inusual para evadir la primera línea de defensa inmunológica, incluso en aquellos que cumplieron con su calendario de vacunación.
“Si tienen defensas creadas por una vacuna contra el flu, puede contraer la influenza”, admitió Melgar. Sin embargo, el galeno hizo una distinción vital que marca la diferencia entre la vida y la muerte en sus pacientes geriátricos: la vacuna actúa como un escudo contra la fatalidad.
“Se ve que muchas personas vacunadas contraen la influenza, pero los protege en el sentido de que, a lo mejor, no se complican o terminan en terapia intensiva o la muerte”, dilucidó.
En su práctica diaria dentro de los asilos de ancianos, el Dr. Melgar dijo observar un índice elevado de enfermos. Por ello, comentó, su estrategia se centra en la contención farmacológica temprana para evitar el colapso hospitalario.
“Los trato con antivirales y evito que la persona vaya al hospital. Los pongo en aislamiento, les suministro sus antivirales y, además, los líquidos necesarios”, detalló el médico.
No obstante, puso de relieve que existe un subgrupo para el cual la intervención ambulatoria resulta insuficiente: aquellos que desarrollan neumonía y sufren una caída crítica en sus niveles de oxígeno.
Más allá de la mutación del H3N2, el Dr. Melgar mencionó una variable inquietante que podría explicar la severidad de los síntomas observados en la población general. El internista sugirió que el sistema inmunológico colectivo padece las secuelas de la pandemia vivida años atrás, un fenómeno que denomina “Covid crónico”.
“Hay un Covid crónico que les quedó a las personas después de que tuvieron la infección durante la epidemia grande del Covid-19”, argumentó Melgar.
Asimismo, el internista describió un cuadro clínico persistente en muchos pacientes que quedaron con asma, fatiga y debilidad generalizada.
“Su sistema inmunológico bajó. Luego las vacunas del Covid que se le pusieron dos y tres a las personas, creo que todo eso sí influyó en que tenemos una población con menos defensas cuando adquiere la influenza, el virus sincitial respiratorio u otro virus”, añadió.
Esta susceptibilidad aumentada, combinada con el comportamiento social durante las fiestas decembrinas, “creó la tormenta perfecta”, según Melgar.
El especialista atribuyó el contagio masivo al “aluvión de viajeros” que recibió Florida y a la falsa sensación de seguridad durante las celebraciones de Navidad y Fin de Año. “La gente no se protege y eso es lo que pasa, el contagio de esta influenza es muy rápido”, sentenció.
Mientras el Dr. Melgar gestiona la crisis paciente a paciente, la Dra. Dadilia Garcés, epidemióloga y profesora del Miami Dade College, analizó la situación desde la perspectiva de la salud pública y las estadísticas, y corroboró el alarmante escenario actual.
“Esto ocurre porque hay diferentes factores que influyen”, señaló la Dra. Garcés, quien coincidió con Melgar en el impacto de la movilización festiva, pero subrayó la aparición del nuevo agente patógeno: “Está circulando un nuevo virus que es el H3N2 ‘Subclado K’, que demostró ser mucho más contagioso”.
El problema, según la experta, radica en un desajuste temporal y biológico. “La vacuna que tenemos actualmente no da toda la protección porque este virus surgió después de que la vacuna se creó”, explicó.
La Dra. Garcés reveló cifras que explican la vulnerabilidad de la región: “La tasa de vacunación de este periodo de otoño-invierno está muy por debajo de lo que corresponde”.
La especialista se mostró preocupada por la reticencia de la población a inmunizarse. “Existen mitos en lo que se refiere a la vacunación, sobre todo la vacunación contra la gripe”, lamentó.
De acuerdo con sus datos, las tasas de inoculación se sitúan por debajo del 50% tanto en niños como en adultos. “Cuando tenemos una tasa de vacunación tan baja, no hay lo que se llama la ‘inmunidad de rebaño’, que permite proteger a aquellas personas que por alguna razón médica no puedan vacunarse”.
La Dra. Garcés insistió en un mensaje pragmático ante la imperfección de la vacuna actual frente a la variante K: “Esta vacuna no protege de que te enfermes, pero sí protege y evita que te compliques”.
Las advertencias de los especialistas Melgar y Garcés encuentran su validación estadística en los reportes de los principales sistemas de salud de Florida. La clasificación de actividad "Muy Alta" otorgada por los CDC no es una exageración administrativa y refleja una saturación palpable en los pasillos de las instituciones médicas.
En Miami-Dade, el gigante Jackson Health System opera bajo protocolos de alta demanda. Si bien el Dr. Hany Atallah, director Médico de la institución, indicó que los casos de gripe podrían haber alcanzado una meseta tras el pico de diciembre, la carga total de enfermedades respiratorias —impulsada por la ‘tripledemia’ de gripe, virus sincitial respiratorio (RSV) y Covid— mantiene a las salas de emergencia en una tensión significativa.
El centro anunció que está priorizando el alta rápida de pacientes estables para liberar camas críticas y —agregó— aplica restricciones severas a las visitas: se prohíbe la entrada a menores de 18 años para cortar las cadenas de transmisión pediátrica.
Al norte, en el condado de Broward, el sistema Memorial Healthcare System reportó datos que ilustran la magnitud de la transmisión comunitaria. El Dr. Ted Clark, director Clínico del establecimiento sanitario, reveló una tasa de positividad en las pruebas de influenza que oscila entre el 25% y el 26%.
Este indicador pone en contexto que uno de cada cuatro pacientes sintomáticos que cruza las puertas del hospital padece influenza, una cifra que evidencia una circulación viral masiva.
Entretanto, Baptist Health South Florida, con presencia en ambos condados, implementó medidas restrictivas desde principios de año para proteger su capacidad operativa. Los horarios de visita se limitaron de 7:00 a.m. a 9:00 p.m., y se exige el uso de mascarillas en unidades de alta sensibilidad como Oncología y Cuidados Intensivos Neonatales (NICU).
La situación en la costa oeste del estado sirve como un espejo alarmante de la agresividad del virus. El Tampa General Hospital documentó una escalada de casos de Influenza A que desafía la lógica estacional habitual: de apenas 179 casos positivos en noviembre, la cifra se disparó a más de 800 en diciembre, registrando 230 casos adicionales solo en la primera semana de enero.
Frente a un virus que muta y un sistema de salud al límite, los expertos coinciden en que la responsabilidad recae ahora en el comportamiento individual. Las recomendaciones trascienden la vacunación y apelan al sentido común y la higiene.
“Lo primero es, si usted se siente mal: fiebre, vómitos, malestar general, dolor de cabeza, quédese en casa”, exhortó el Dr. Melgar. Su recomendación sobre el uso de mascarillas es enfática para quienes presentan síntomas y deben salir: “En estos casos es que se recomienda el uso de la mascarilla”.
El tratamiento temprano se perfila como la herramienta clave para evitar la hospitalización. La "regla de las 48 horas" para la administración de antivirales como el Oseltamivir cobra vital importancia para los grupos de riesgo, siempre que sea prescrito por un médico.
Mientras los hospitales luchan por gestionar el flujo de pacientes, el mensaje de los doctores Melgar y Garcés resuena con urgencia: la vacuna, aunque imperfecta contra el contagio de la nueva variante, sigue siendo el único cinturón de seguridad disponible para evitar que esta ola viral se transforme en una marea de mortalidad.

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