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@sergiootalora

MIAMI.- Además de la destrucción que dejó en los Cayos, en Naples y Marco Island, en la costa oeste de la Florida, Irma podría dejar otra huella: cables de la luz bajo tierra.

Ya el concejo de Coral Gables le pidió a su administradora que explore esa posibilidad, su valor para los residentes. De igual manera, el administrador de la ciudad de Miami tiene la misión, por orden de sus comisionados, de buscar qué área sería la más adecuada para iniciar un plan piloto de líneas soterradas de electricidad.

De acuerdo con el comisionado del distrito 2 de la ciudad de Miami, Ken Russell, “en cada renovación o repavimentación de las calles hay que poner los tubos conductores por los que podrían ir los cables”. Busca incluir los costos de ese proceso en el bono que sería sometido a referendo, el próximo 7 de noviembre, que busca, entre otras cosas, financiar proyectos de infraestructura para la ciudad y de resiliencia ante los efectos del cambio climático.

Para Russell debiera ser “obligatorio” que los cables de electricidad fueran por debajo de tierra. Supuestamente, esa modalidad evita que esa red de transmisión pueda ser afectada por la caída de árboles o la fuerza de los vientos que tumba postes de la luz, transformadores y puede dañar sub-estaciones de energía.

Contratos

La empresa FPL (Florida Power and Light) tiene contratos con los condados y municipios en los que da el servicio eléctricos. Son los llamados “franchise agreements”, es decir, acuerdos en los que la compañía se compromete a prestar un servicio y a mantener al día la infraestructura eléctrica.

¿Qué tanto podría ser la participación de FPL en un proceso de volver subterráneo el tendido eléctrico? ¿Es posible hacer eso sin su participación?

Por lo menos en la ciudad de Miami la idea podría ser que el municipio pusiera la infraestructura, es decir, todo el sistema de tubos conductores y la FPL tendería los cables.

“Al tiempo que los cables bajo tierra no pueden ser afectados por el viento o los escombros, si pueden ser más vulnerables a la filtración de agua o a las inundaciones, factores que podrían hacer las reparaciones más demoradas y costosas”, según informa la FPL en su sitio web.

De acuerdo con la empresa de energía - que ha estado literalmente en el ojo del huracán durante los días posteriores al paso de Irma- “las interrupciones de energía son menos frecuentes con líneas subterráneas, pero normalmente son más prolongadas en razón del proceso de reparación”.

Lo interesante es que vecindarios con líneas de corriente subterráneas podrían enfrentar también apagones simplemente porque los transformadores, las torres de energía, sus sistemas de transmisión, son elevados y pueden ser objeto de la destrucción de vientos huracanados.

Por lo tanto, sea bajo tierra, o por el aíre, no puede ser eliminado por completo el riesgo que representa una tormenta, ya sea por sus marejadas ciclónicas, por sus devastadoras ráfagas de viento, con derrumbes de árboles y filtración de agua por conductos subterráneos.

Lo cierto es que Irma ha sido como la gota que ha derramado la copa. Después de 12 años sin que ningún huracán hubiera afectado la Florida, sus habitantes y autoridades locales han quedado con muchas preguntas.

En dos años expira el contrato del Condado Miami-Dade con FPL. Habría que ver qué nuevas condiciones impondrían los comisionados condales a la renovación del acuerdo. En otras ciudades se vencen en siete u ocho meses, e incluso hay municipios que en este momento se encuentran en negociaciones con este gigante del negocio de la energía eléctrica.

Por ahora la idea está sobre la mesa. Las reacciones en cadena, tanto de usuarios como de funcionarios, comisionados y congresistas, indican que habrá un antes y un después de Irma en relación con el manejo de la infraestructura de eléctrica en el estado y su preparación por una tormenta de grandes proporciones como era la que se enfilaba hacia el centro del condado Miami-Dade con vientos por encima de las 140 millas por hora. Por fortuna no sucedió.

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