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MIAMI.- A 20 años de la implementación del plan urbanístico Miami 21 para el siglo XXI, que apuesta por pautas y regulaciones específicas para la construcción, las enmiendas no cesan y ahora le toca el turno a Coral Way, donde los vecinos de barrios residenciales colindantes miran preocupados el auge de nuevas edificaciones y reciben con inquietud los cambios propuestos.

¿Será Coral Way el nuevo Brickell?, preguntan muchos, a lo que el comisionado Manolo Reyes, que atiende una buena parte de la esbelta calle con árboles casi centenarios, aseguró que “no sucederá”, al menos “mientras yo sea el representante del distrito”.

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Reyes patrocina una enmienda a la clasificación T3 de la zona comprendida entre las avenidas 17 y 22, que solo permite la construcción de edificaciones de tres plantas, con una especie de híbrido con la catalogación T4, que autoriza “unos pies más de altura”, para facilitar la construcción de un edificio de seis plantas, con garaje y oficinas, en la esquina de la avenida 21, que sería erigido por la influyente firma constructora Arquitectonica.

“Hay un rumor sobre construir edificios en esta área y les aseguro que no habrá edificios altos en esta parte de Coral Way. Es solo un rumor. No podemos hacerle caso a ‘radio bemba’, que no tiene fundamentos”, señaló el comisionado en alusión a “comentarios infundados”, durante una reunión comunitaria, en la que el departamento municipal de Planificación presentó la propuesta a los vecinos de la zona.

Propuesta

El subdirector de planeamientos, Jeremy Calleros Gauger, explicó durante el encuentro cómo los antiguos parámetros de construcción permitieron la construcción de edificios de seis, diez y 20 plantas, donde hoy solo se permiten tres, cuatro o seis, en concordancia con el plan Miami 21 “que tiene en cuenta las zonas residenciales de casas” que abundan a cada lado de Coral Way.

“En el caso de la zona comprendida entre las avenidas 17 y 22 sólo se puede construir hasta tres plantas, pero proponemos una excepción, una especie de prueba, que atendería el creciente problema del estacionamiento, con ciertas medidas sobre espacios existentes que no alterarían la vida de la zona residencial”, aseguró el subdirector municipal de Planificación.

De esta manera, el abogado Ben Fernández, de la firma Bercow Radell Fernandez & Larkin, que representa el proyecto de Arquitectonica, mostró la representación gráfica del plan y aseguró que “como vecino de la zona”, un par de calles al sur de Coral Way, “no apoyaría algo que le fuera a perjudicar”.

De hecho, la presencia de un estacionamiento en el diseño previsto por Arquitectonica explica la necesidad de “unos pies más de altura”, que a su vez despierta la preocupación de los residentes de la zona.

“¿Por qué no construyen un estacionamiento subterráneo, como los que ya tenemos en otros lugares, y así no hay necesidad de aumentar la altura?”, preguntó Gloria, vecina de SW 22 Terrace, la calle donde las casas comparten sus traspatios con las moles de hormigón que se construían antes.

“Un estacionamiento subterráneo duplicaría el costo de construcción”, argumentó Calleros Gauger.

“¡Qué lo asuma el urbanizador!”, reclamó la vecina, a lo que el funcionario público contestó “se iría” a hacerlo a otro sitio.

De cualquier manera, la propuesta apenas comienza a recorrer el largo camino de audiencias, esfuerzos y objeciones y solo si es recomendada por la junta de Zonificación sería analizada por la Comisión de Miami, en la que es imprescindible la aprobación de al menos cuatro de los cinco comisionados.

Temores

Unos pies más de altura no sería el problema “si confiáramos y no tuviéramos el temor de que luego vendrá otro y pedirá unos pies más hasta llegar a construir una mole de concreto de 20 plantas, como ha sucedido en otros lugares”, advirtió Louis, que reside en el sector.

Y el temor no es infundado. Por ejemplo, el área comprendida entre la avenida 12 y la autopista I-95 es clasificada T6-8, que permite edificios de seis y ocho plantas, pero un oportuno ajuste permitió la construcción de una torre de 20 pisos en la esquina de 26 Road.

“Lo mismo sucedió en las esquinas de las avenidas 14, 17 y 32, donde se han construido edificios entre ocho y 15 pisos en los últimos años, aun cuando está implementado el código Miami 21”, alegó Gloria.

“En este momento se erige otro de 17 plantas, casi esquina a la avenida 32”, subrayó, y recordó que compró casa en la barriada, hace 20 años, “porque me enamoré de la tranquilidad de la zona y no quiero verla perturbada”.

Para Rey, que reside desde 1981 muy cerca del lugar de la propuesta de Arquitectonica, “en Coral Way la congestión de tráfico, estacionamiento y vivienda empeorará. Sobre todo cuando vemos el crecimiento de la jungla urbana en Brickell y downtown. Miami ya no es la ciudad dormida de los años 1960 y 1970”.

Luego añadió: “Hay muchos propietarios, que hemos vivido aquí por muchos años, que estamos muy preocupados por la irrupción de asuntos comerciales en nuestro barrio residencial. Es solo cuestión de tiempo y veremos otra jungla urbana aquí”.

“Esperemos que para entonces todos estemos jubilados y nos vayamos al norte”, concluyó.

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