El condado Miami-Dade tiene una flotilla de 800 autobuses. En una muestra de tres meses, de noviembre de 2017 a enero de 2018, un promedio de 345 autobuses rodaron por las calles con el sistema de cobro de los pasajes dañado.

Por lo tanto, los usuarios que se montaron en esos autobuses, tuvieron la “suerte” de hacer su desplazamiento sin costo alguno.

El mecanismo de recolección del dinero de los pasajes también registra el número de pasajeros que toma el autobús en cada una de las cerca de 95 rutas del Condado.

No se sabe con exactitud cuántos ingresos está dejando de percibir el Condado por este daño que no es claro desde cuándo se presenta y con qué frecuencia.

El año pasado la Comisión del Condado Miami-Dade aprobó la privatización de 10 rutas de autobuses y la cancelación de otras tres.

Una de las razones que adujo la administración para entregarles esas rutas a los particulares es que se había reducido el número de pasajeros y, por lo tanto, de ingresos, según lo indicó en su momento Alice Bravo, la directora del Departamento de Transporte y Obras Públicas.

Equipos dañados

En el mes de enero de 2017, según documentos públicos, 359 autobuses del condado tenían dañado el sistema de cobro de pasajes. De esa cifra, 259 siguieron sus recorridos, recogiendo pasajeros, pero sin poder cobrar los pasajes. Y sólo 17 de ellos fueron reemplazados para completar las rutas.

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Sistema de pago de los pasajes instalados en todos los autobuses del Condado Miami-Dade
Sistema de pago de los pasajes instalados en todos los autobuses del Condado Miami-Dade

Bravo también indicó que en 2014 los ingresos por pasajes fueron de 95 millones de dólares. En 2015, descendieron a 91 millones de dólares. En 2016 bajaron a 84.8 millones de dólares. Para 2017 proyectaban que la caída sería de 73 millones de dólares, un 14% menos que el año anterior.

Los tiquetes que compran los pasajeros para ir en un autobús o en el Metrorail representan entre el 25% y el 28% del presupuesto total del sistema de transporte público. “Si los ingresos bajan, tenemos que ajustar el sistema”, dijo Bravo en una entrevista que concedió para DIARIO LAS AMÉRICAS en mayo de 2017.

La proyección para 2017 y 2018 es que el costo de mantener el sistema sería de 117 millones de dólares, al tiempo que se recaudaría por concepto de pasajes cerca de 25 millones.

De acuerdo con el seguimiento hecho en los tres meses mencionados, cerca del 25% de la flotilla de autobuses del condado mostró problemas en su sistema de cobro de pasajes. Otra pregunta que surge es qué tanto el condado le hace seguimiento a lo que deja de recoger por un mantenimiento deficiente o al parecer nulo de dicho sistema.

En un comunicado, el sindicato de Transporte de Miami-Dade afirmó, frente a la información obtenida de documentos públicos, que “un número significativo de problemas en esos equipos son causados por fallas en la programación de las computadores o en el software, o pérdida de energía en los sistemas de recolección de pasajes”.

Esas fallas no solo impactarían el desempeño económico de las rutas. También estarían alterando sus frecuencias, con retrasos o suspensión total del servicio por falta de autobuses de reemplazo.

Engañoso

Para Bravo, el sindicato de Transporte está manipulando las cifras y que el comunicado que emitió busca dar la impresión de que no funcionan los equipos de transporte del Condado. “Lo que muestran las cifras que ellos tienen [provenientes de documentos públicos del mismo Condado] es que no tenemos un problema mecánico”.

“Al día trabajan 650 autobuses, y cuando salen todos a la calle les funcional el sistema de pasajes”, precisó la directora del Departamento de Transporte. Explicó además que en la jornada diaria, de cinco de la mañana a 10 de la noche, se puede trabajar un billete o una moneda que trabe el sistema.

En un mes hay 365.000 salidas de autobuses, que recorren todas las rutas. 360 de ellas, es decir el 1%, registran daños en el sistema de pago de los pasajes. “Es un daño marginal que no afecta la operación y los ingresos del condado”, aclaró Bravo.

Señaló, además, que si a una ruta de 16 horas le quedan 2 de recorrido, y en ese lapso de tiempo se daña el sistema de pago, dejan que termine la ruta. Por otra parte, el conteo de pasajeros no está relacionado con el sistema de cobro.

El Condado tiene 1.526 conductores de tiempo completo. De ellos, 434 están a la espera de cualquier ausencia para reemplazar al operario que no llegó a su puesto de trabajo.

Muchas veces ese número no es suficiente para cubrir el ausentismo. Hay que llamar a otros y pagarles cien por ciento la tarifa de horas extras, como lo explicó Bravo.

A quienes están pendientes de cualquier ausencia pueden irse a su casa si no pasa nada, pero el condado les paga como si hubiera trabajado 40 horas semanales, expresó la directora del Departamento de Transporte.

Ausentismo

Bravo insistió en que el ausentismo del personal del Departamento de Transporte (la mayoría perteneciente al sindicato) es el más alto de todos los departamentos del Condado.

La organización de los trabajadores ha negado esa afirmación e indicado que lo que ha hecho la administración condal es sumar el conjunto de ausencias motivadas por diversas razones. “El ausentismo se calculó de la misma manera en todos los departamentos”, puntualizó Bravo.

En este momento las negociaciones entre el TWU (Transport Workers Union) y el condado están estancadas. En marzo o abril habrá una reunión de mediación, en la Comisión del Condado, en la que finalmente se decidirá el nuevo contrato del sindicato.

La administración busca reducir el número de trabajadores con fuero sindical (tiene 16, contra 2 o 3 en el resto de sindicatos) y encontrar mecanismos para “disciplinar” a quienes se ausenten de manera sistemática.

“Si alguien falta cinco días seguidos, a eso se le llama un incidente. Los empleados del Departamento de Transporte pueden tener ocho incidentes antes de que tu tengas el derecho de hablar con esa persona. Y si sumas 14 incidente puedes echar a ese trabajador. Pero si tiene 13 y es final del año, puede reiniciar uno nuevo como si no hubiera pasado nada”, acotó Bravo.

Esos son puntos en los que no se han puesto de acuerdo las dos partes y por eso la Comisión tendrá que mediar y ver qué deja y qué no del antiguo contrato del TWU.

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