"Salir de tu país cambia completamente tu forma de ver el mundo. No solamente creces profesionalmente, también creces como persona".
Colombia, México, China, Estados Unidos. Kathy Estrada, creadora digital y modelo fitness colombiana, habla de lo que cada país le dejó y de por qué ninguna de esas etapas fue un desvío
"Salir de tu país cambia completamente tu forma de ver el mundo. No solamente creces profesionalmente, también creces como persona".
Kathy Estrada lo dice así cuando le preguntan qué le dejaron los años afuera. No empieza por los contratos ni por los proyectos. Empieza por ahí.
Detrás de esa frase hay Colombia, México, China y Estados Unidos. Cuatro países. Tres industrias. Y una carrera construida sin una red de contactos armada de antemano en ninguno de ellos.
La primera etapa fuera de Colombia fue México. Agencia, modelaje comercial, sesiones de e-commerce. Trabajo frente a cámara pero también algo más: entender cómo funciona una industria desde adentro, quién toma las decisiones, qué se espera del talento y qué diferencia a quien está prestando atención de quien solo está ejecutando.
También estudió actuación en esa etapa. No estaba en el plan original. Llegó por una combinación de curiosidad y tiempo disponible, y terminó siendo parte de lo que hoy la define. México le dejó oficio. Y una forma de moverse en espacios profesionales que después le resultó útil en un lugar donde nada de eso era suficiente por sí solo.
China llegó de forma inesperada. Y terminó siendo la experiencia que más la marcó.
Contaba con el apoyo de una agencia. Pero eso resuelve una parte. Lo que pasa fuera del trabajo, las decisiones cotidianas, moverse en una ciudad donde nadie habla tu idioma, adaptarse a una lógica cultural que no tiene nada que ver con la propia, eso lo resuelve cada uno por su cuenta o no lo resuelve. Kathy lo resolvió. Meses en los que aprendió a leer situaciones sin tener el idioma, a entender contextos sin que nadie se los explicara, a construir rutinas en un entorno donde todo era nuevo al mismo tiempo. Y cuando volvió, algo había cambiado. No en lo que hacía. En cómo lo hacía.
Después de China vino un período distinto. Contenido digital, fitness, construir una presencia propia que no dependiera de que alguien más abriera una puerta. Ese giro no fue casual. Fue la consecuencia directa de haber aprendido, en dos países distintos, que las oportunidades no llegan solas. Que hay que ir a buscarlas, y muchas veces hay que ir lejos. Ese movimiento tiene números: según el Reporte Global de Contratación de Deel publicado en 2025, la contratación internacional de profesionales colombianos creció un 49 por ciento ese año, lo que posiciona al país como uno de los mercados más dinámicos en exportación de talento en América Latina. Kathy Estrada vivió esa tendencia antes de que alguien la midiera.
Estados Unidos llegó después. No como destino planeado desde el inicio, sino como el siguiente paso natural de una trayectoria que ya había aprendido a moverse sin mapa.
Ahí es donde el recorrido previo empieza a hablar solo. La independencia que dejó China. El oficio que dejó México. La audiencia propia que fue construyendo mientras documentaba su proceso de fitness. Todo eso llega junto a un mercado donde la competencia es distinta y donde las reglas, de nuevo, son propias. Y donde lo que aprendió en México sobre cómo funciona una industria desde adentro, y lo que China le enseñó sobre operar sola en entornos sin referencia, llega con ella.
"Cada país me dejó aprendizajes distintos que hoy forman parte de quien soy profesional y personalmente", dice Kathy Estrada.
Cuando habla de esos años, no busca los adjetivos. Va directo a lo que pasó, a lo que costó, a lo que quedó. Y en algún punto de la conversación uno entiende que los cuatro países no son el fondo de la historia, son la historia.
