miércoles 22  de  julio 2026
Venezuela

"Ahora nuestra tarea es reconstruir vidas": un mes después del terremoto, el arzobispo de Caracas llama a no olvidar a las víctimas

A la red de ayuda se suma la Conferencia Episcopal Italiana, que este domingo 26 de julio llevará a cabo una colecta en todas las parroquias italianas para sostener a la Cáritas de Venezuela

Diario las Américas | MARINELLYS TREMAMUNNO
Por MARINELLYS TREMAMUNNO

ROMA — Este miércoles 22 de julio, a pocos días de cumplirse un mes del doblete sísmico que sacudió el norte del país con magnitudes de 7.2 y 7.5, la Iglesia venezolana tomó la palabra, a través de la plataforma de la fundación alemana “Ayuda a la Iglesia Necesitada” (ACN), para hacer balance de la situación y para pedir que el mundo no mire hacia otro lado.

La rueda de prensa la encabezó monseñor Raúl Biord, arzobispo de Caracas, junto a Regina Lynch, presidenta ejecutiva de ACN, quien estuvo recientemente en Venezuela para constatar sobre el terreno el alcance de la catástrofe.

“La situación es apocalíptica”

Regina Lynch no es una observadora de despacho. Ha estado en zonas de desastre como Pakistán y Haití, e incluso en la Siria destruida por la guerra. Aun así, La Guaira la dejó sin referentes previos. “La situación es apocalíptica”, afirmó con asombro y agregó: “He visto ciudades destruidas en Siria por la guerra, pero lo que vi en La Guaira nunca lo había visto antes”.

Aseguró que al llegar le impactó las montañas de escombros por todas partes, “con hombres cavando con las manos y, muchas veces, cerca esperaban las personas para ver si podían encontrar los cuerpos de sus seres queridos”.

Explicó que la lluvia y el calor típico del invierno tropical agravan lo que ya era insoportable. Y en medio de este panorama, “la Iglesia es realmente un consuelo para la gente, para las víctimas, para los sobrevivientes. La Iglesia está muy cerca de la gente”.

“Los muertos superan las cifras oficiales”

El arzobispo de Caracas, Monseñor Raúl Biord, aseguró que los terremotos golpearon principalmente La Guaira, pero también afectaron otras regiones como Caracas, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón. “Hay urbanizaciones y barrios enteros que han desaparecido”, afirmó sin eufemismos y evidenció que el número de muertos supera con creces las cifras oficiales. “Más allá de los números oficiales, el número de los desaparecidos es tremendamente grande; algunos hablan de 20 o 30 mil personas, y el número de los que perdieron sus casas más aún todavía”.

La Guaira, separada de Caracas por apenas 20 kilómetros, pero por una diferencia de altitud de más de mil metros, acumula una tragedia dentro de la tragedia: "El drama de La Guaira, además de la destrucción de muchas viviendas, es que todos han perdido el trabajo. La gente trabajaba en el puerto, el aeropuerto y en el turismo”. Por eso, las pocas personas que aún tienen sus casas ahora no tienen trabajo.

A eso se suma la temporada de lluvias —el invierno tropical— que complica los campamentos de desplazados que viven en la calle en carpas cubiertas por plásticos. Y aunque confirmó que el gobierno está trasladando a algunas familias hacia refugios transitorios y campamentos más permanentes, la escala del problema desborda cualquier respuesta.

La Iglesia salió a la calle

En este escenario de destrucción, el balance para la iglesia tampoco es positivo: más de 35 templos dañados, entre Caracas y La Guaira, y el Seminario San Pedro de La Guaira, un edificio de cinco pisos que albergaba a 25 seminaristas, podría ser declarado inhabitable en el mediano plazo y probablemente será demolido. Ahora, los futuros sacerdotes continuarán sus estudios en el Seminario Santa Rosa de Lima de Caracas.

Sin embargo, “desde el primer día hemos estado presentes en la calle. Sabemos que, aunque los templos estén dañados, la Iglesia no son los edificios: la Iglesia es la gente, y por eso estamos en la calle atendiendo a los que perdieron su casa, llevando consuelo en los hospitales, comida en los refugios y en las tiendas de campaña”.

A través de la Comisión de Atención a la Emergencia y la red de Cáritas, la Arquidiócesis coordinó la entrega de aproximadamente 490 toneladas de insumos esenciales —alimentos, agua, medicamentos y materiales de cobijo— gracias a la articulación con diócesis hermanas, la empresa privada y más de 500 voluntarios desplegados en centros de acopio parroquiales.

Además, cien seminaristas están activos visitando los refugios y acompañando a las personas en la calle, junto a los religiosos. “Es importante la comida y el alimento, ya eso lo están haciendo muchas organizaciones, incluyendo la Caritas. Pero también es importante llevar una palabra de consuelo. Ayer me decía una persona: en este momento de terremoto, hasta los ateos creemos en Dios”, afirmó el arzobispo de Caracas.

Pero, monseñor Raúl Biord subrayó con insistencia el estado emocional del clero y los agentes pastorales que están sosteniendo la respuesta. “Hemos brindado ayuda psicológica a los sacerdotes, porque varios de ellos perdieron sus casas y a algunos también familiares”. Asegura que tienen que sanar sus propios traumas para poder consolar y ayudar a las víctimas.

La reconstrucción que se viene

La presidenta de ACN explicó que a comienzos del próximo mes de agosto viajará a Venezuela una delegación para reunirse con el arzobispo Biord y con monseñor Pablo de La Guaira, escuchar sus prioridades y definir el siguiente paquete de ayuda. “Ciertamente será mucho, mucho mayor que los 100.000 euros iniciales que dimos como ayuda de emergencia”, anticipó. El enfoque será doble: reconstrucción material y sanación a largo plazo.

Por su parte, este miércoles la Conferencia Episcopal Venezolana publicó un mensaje pastoral titulado «Samaritanos, testigos de la esperanza», basado en la parábola del Buen Samaritano, que busca acompañar el dolor de las familias damnificadas y trazar un camino para la reconstrucción espiritual y material del país. Los obispos descartaron cualquier lectura que atribuya la catástrofe a un castigo divino y llamaron a garantizar viviendas y empleos dignos para las familias afectadas, con transparencia en el uso de los recursos.

El 24 de julio — un mes exacto del sismo — se celebrarán misas en todas las parroquias del país por los fallecidos, los desaparecidos y los que lo perdieron todo. “La destrucción ha sido grande. Es momento primero de reconstruir vidas e historias. Luego tendremos que reconstruir edificios, escuelas, hospitales, iglesias”, enfatizó el arzobispo de Caracas.

Para eso, dijo, la Iglesia cuenta con algo que ningún decreto ni ningún fondo de emergencia puede replicar: “Tenemos 2.500 parroquias en todo el país, y en todos los lugares hay un sacerdote, una religiosa, un diácono”, dijo y explicó que todas las parroquias han servido como centro de acopio para luego trasladar las ayudas a las zonas afectadas. “Hay mucha fe y también bastante unión”, puntualizó.

Y a esta red de ayuda se suma la Conferencia Episcopal Italiana, que este domingo 26 de julio llevará a cabo una colecta en todas las parroquias italianas para sostener a la Cáritas de Venezuela, brazo humanitario de la Iglesia católica en el país.

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