jueves 2  de  abril 2026
RELIGIÓN

Asís abre sus puertas al mundo para venerar las reliquias de San Francisco

En un mundo marcado por conflictos, crisis ambientales y divisiones culturales, miles de peregrinos llegan a Asís buscando precisamente eso: una palabra que les ayude a reconciliarse con la fe, con el amor al prójimo y con la creación

Diario las Américas | MARINELLYS TREMAMUNNO
Por MARINELLYS TREMAMUNNO

Desde primeras horas de la mañana, cuando el sol apenas comienza a iluminar las colinas de la región italiana de Umbría, largas filas de peregrinos avanzan en silencio hacia la Basílica de San Francisco. Muchos llegan con rosarios en las manos, otros están visiblemente emocionados. Todos comparten el mismo objetivo: contemplar, en un momento histórico y profundamente simbólico, las reliquias del santo de Asís.

La ostensión -como se llama a la exposición pública para veneración- de las reliquias mortales de San Francisco ha transformado el pueblo medieval en un auténtico centro espiritual. El sábado 21 de febrero los restos del santo fueron trasladados desde la cripta hasta la iglesia inferior de la Basílica para la ceremonia oficial y el domingo 22 se permitió el acceso de los peregrinos. Desde entonces, más de 100.000 personas han podido rezar ante el cuerpo del santo y más de 35.000 fieles han participado en las celebraciones litúrgicas en la iglesia superior. Se estima que el también patrón de Italia será visitado por más de medio millón de personas.

La Basílica es patrimonio de la Humanidad

La Basílica de San Francisco de Asís, donde se desarrolla esta ostensión extraordinaria, es uno de los santuarios más emblemáticos del cristianismo. Su historia está estrechamente ligada al propio nacimiento del movimiento franciscano. La construcción comenzó en 1228, apenas dos años después de la muerte de san Francisco, cuando el papa Gregorio IX decidió levantar un gran santuario para custodiar su tumba y acoger a los peregrinos que ya empezaban a llegar a Asís desde distintos lugares de Europa.

El complejo arquitectónico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está formado por dos iglesias superpuestas: la basílica inferior, de estilo románico y marcada por una atmósfera de recogimiento, y la basílica superior, luminosa y majestuosa, considerada una de las obras maestras del arte gótico italiano. En sus muros se conserva uno de los ciclos pictóricos más importantes de la historia del arte, atribuido en gran parte a Giotto y a su escuela, que narra episodios de la vida de san Francisco y contribuyó a difundir su figura por todo el mundo cristiano.

Desde el siglo XIII, este santuario se ha convertido en un destino de peregrinación universal. A lo largo de los siglos ha recibido a papas, santos, artistas y millones de fieles que han encontrado en este lugar un espacio de oración y reflexión. La tumba del santo, situada en la cripta de la basílica inferior, permanece normalmente protegida bajo un altar de piedra, convirtiéndose en uno de los puntos más visitados del santuario.

Año jubilar Franciscano

Desde el 22 de febrero y hasta el 22 de marzo, desde las 7:30 de la mañana, los fieles visitaron al santo.

Los visitantes se congregaron en la carpa de acogida para los debidos controles de seguridad, antes de iniciar el recorrido hacia el lugar donde reposan las reliquias. El acceso está organizado cuidadosamente para permitir que unas 1.500 personas por hora puedan acercarse al santo en un clima de silencio y oración.

Se trata de un evento único, no sólo es la primera vez que los restos de San Francisco son expuestos de forma prolongada para su veneración, sino que además la ostensión se realiza en el marco del Año Jubilar especial en conmemoración del octavo centenario del tránsito de San Francisco de Asís. Su Santidad el Papa León XIV ha dispuesto que, desde el 10 de enero de 2026 hasta el 10 de enero de 2027, se celebre este Año de San Francisco, durante el cual todos los fieles cristianos están invitados a seguir el ejemplo del Santo de Asís, convirtiéndose en modelos de santidad de vida y testigos constantes de paz.

Y el llamado ha sido escuchado por los peregrinos, quienes a diario colman la Basílica para seguir las huellas del “Poverello” de Asís. Una imagen que ha impresionado incluso a los propios habitantes del famoso pueblo italiano: “se trata de los huesos, del cráneo y de todo el cuerpo, pero están seleccionados y expuestos de una forma que causa un efecto muy fuerte”, comentó Antonio Fiordi, residente de Asís. “Es algo que uno no puede imaginar hasta que lo ve”.

Pero más allá de la curiosidad histórica o científica, lo que predomina en el ambiente es la emoción espiritual. “Fue bellísimo, muy emocionante”, aseguró Bruna Iden, una peregrina italiana que llegó con su familia. “Había mucha gente y poco tiempo para ver todo lo que queríamos, pero lo esencial era ver a San Francisco. Vinimos por eso”, dijo.

Otros peregrinos llegan impulsados por historias personales. “Estoy aquí para ver las reliquias de San Francisco porque mi esposo, que ya no está conmigo, era muy devoto”, explicó Patrizia Figliozzi con lágrimas en los ojos, procedente de la región de Gaeta. “Nuestra casa está hecha con piedras de Asís y a San Francisco lo llevo en el corazón”.

Para muchos visitantes, la experiencia supera cualquier expectativa.

“Increíble. No tengo palabras”, resumió Marcia Suárez, peregrina ecuatoriana. Su hijo César Fajardo describió el momento como un sueño cumplido: “es un momento lleno de fe y de mucha paz espiritual. Era un sueño que tenía que cumplir y por eso vine. Esto me permite creer que existen los milagros”.

Francisco vive

Sin embargo, el significado de esta exposición extraordinaria va más allá de la emoción de los fieles. Para la Iglesia, se trata también de una invitación a redescubrir la profundidad del mensaje franciscano en el mundo contemporáneo.

“El mensaje de Francisco es para todos”, explicó en conversación exclusiva con el Diario Las Américas monseñor Domenico Sorrentino, obispo emérito de Asís. “Su personalidad y su mensaje son profundamente actuales: la paz, el cuidado de la creación, el diálogo entre los pueblos. Son temas urgentes en nuestro tiempo”.

Según Sorrentino, la clave de su legado está en algo todavía más profundo. “Francisco es actual porque es actual Jesús. Él hizo una elección radical de vida: despojarse de todo para decir que sólo Cristo vale realmente. Quiso vivir el Evangelio de forma concreta, encarnarlo en su vida”, afirmó.

Esa elección radical continúa inspirando a creyentes de distintas culturas y contextos. Entre ellos se encuentra el sacerdote iraquí Jalal Yako, quien estuvo presente en el momento en que se retiraron las reliquias del santo para su exposición pública.

“Fue una emoción muy fuerte. Tocar de cerca a ese hombre que, después de 800 años, sigue hablando a nuestras generaciones”, recordó.

El padre Jalal conoce bien lo que significa vivir la fe en circunstancias extremas. Su vocación comenzó precisamente en Asís hace tres décadas, pero su ministerio se desarrolló durante años en Irak, en medio de la persecución contra los cristianos.

“Cuando el ISIS ocupó nuestras ciudades, quemaron nuestras casas y nuestras iglesias. Tuvimos que huir en plena noche, el 6 de agosto de 2014. Tres años después regresamos y encontramos todo saqueado”. relató.

Y a pesar de los momentos difíciles, aseguró que la esperanza nunca desapareció. “Los cristianos están llamados a seguir siendo sal y luz incluso en lugares difíciles. San Francisco también cambió radicalmente su vida cuando descubrió la belleza de seguir a Cristo”.

El mensaje del santo de Asís también inspira expresiones artísticas y reflexiones sobre el sentido del camino humano. En nuestro recorrido por Asís, nos topamos con una particular estatua viviente, interpretada por el artista checo Vasek Cernohous, quien llegó hace dos décadas al pueblo para conocer la vida de San Francisco y se quedó para siempre.

Hoy Vasek se viste de “Peregrino” a diario para compartir bendiciones y mensajes de paz con los visitantes. Y su reflexión resume el espíritu que se respira entre las calles de piedra de la pequeña ciudad medieval: “Desde que nacemos hasta que partimos, todo es un viaje. Somos una gran familia en donde todos somos peregrinos”.

Ese espíritu de fraternidad se refleja también en la organización del evento. Decenas de voluntarios, personal sanitario y fuerzas de seguridad colaboran para garantizar que todos puedan vivir la experiencia en condiciones adecuadas, incluyendo servicios especiales para personas con discapacidad.

Según los responsables del Sacro Convento, el objetivo nunca fue crear un espectáculo, sino un momento de encuentro espiritual. De hecho, dentro de la Basílica no está permitido el uso de teléfonos móviles. Predomina el silencio.

Para monseñor Sorrentino, ese silencio es quizá el verdadero mensaje de este acontecimiento. “Presentar las reliquias de Francisco al mundo significa recordar que su mensaje sigue vivo. Pero sobre todo significa redescubrir el secreto de su vida: su amor por Cristo”, puntualizó.

En un mundo marcado por conflictos, crisis ambientales y divisiones culturales, miles de peregrinos llegan a Asís buscando precisamente eso: una palabra que les ayude a reconciliarse con la fe, con el amor al prójimo y con la creación. Y en medio de ese silencio, muchos aseguran escucharla.

Sobre San Francisco

San Francisco de Asís (1181/1182–1226) es una de las figuras más influyentes del cristianismo. Hijo de un próspero comerciante, vivió una juventud marcada por el bienestar, hasta que una profunda crisis espiritual lo llevó a renunciar a los bienes materiales y abrazar una vida de pobreza evangélica. Ese cambio radical —simbolizado por el gesto de despojarse de sus ropas ante el obispo de Asís— marcó el inicio de su dedicación a Dios, a los pobres y a la reconciliación entre los hombres. Su testimonio dio origen a la Orden de los Frailes Menores y a un movimiento espiritual que se expandió rápidamente por Europa.

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