lunes 2  de  marzo 2026
MUNDO

Eje Moscú– Teherán- Caracas podría estarse fortaleciendo

Mientras Rusia vendía armas al régimen chavista, también proporcionaba misiles y otros armamentos sofisticados a Irán
Por MARTÍN AROSTEGUI

La inserción de asesores iraníes en la guerra de Ucrania para operar drones suicidas lanzados contra blancos civiles que han paralizado la electricidad y agua potable en gran parte del país, corresponde a una creciente red de apoyo entre Teherán y Moscú para fortalecerse mutuamente y asistir a aliados claves en otras partes del mundo como Venezuela.

La presencia de técnicos iraníes en una base militar Rusa en Crimea para la preparación y mantenimiento de drones Shajed 136 y los más avanzados Arash 2 que empiezan a llegar al frente, ha causado un gran revuelo en la prensa internacional. Pero no es la primera vez que Rusia e Irán coordinan sus industrias militares, servicios de Inteligencia, adiestramiento e intercambian personal tanto en su región de Eurasia como en Medio Oriente, África y América Latina.

El apoyo clave que Rusia e Irán han proporcionado al régimen de Basher Al Assad en Siria para mantener el poder durante su guerra genocida contra gran parte de su población, es historia. Pero el nivel de colaboración entre los dos regímenes dictatoriales para penetrar América Latina mediante su apoyo al régimen chavista en Venezuela se conoce menos.

Cuando buques de la armada iraní intentaron cruzar el Atlántico para transportar armas a Venezuela el pasado año en un incidente que casi desencadenó una crisis mundial, fuentes militares venezolanas revelaron a este reportero que parte de la carga consistía en componentes para instalaciones de misiles rusos en Venezuela.

“Irán podría en ciertos casos estar reemplazando a Rusia en la operación y mantenimiento de sistemas de misiles antiaéreos S-300 y Pechora i en bases estratégicas en el norte de Venezuela que son compatibles con los sistemas de defensa aérea de Irán”, dijo el coronel Antonio Guevara quien ejerció importantes cargos en las Fuerzas Armadas Venezolanas antes de exiliarse a Europa desde donde mantiene estrecho contacto con colegas que permanecen en activo.

Mientras Rusia vendía unos 12.000 millones en armas al régimen chavista en años recientes, también proporcionaba misiles S-300 y otros armamentos sofisticados a Irán, triangulando los sistemas de defensa de los tres países. El eje Moscú– Teherán- Caracas ahora parece profundizar a pesar de presiones económicas, revueltas populares y conflictos internacionales que amenazan a las dictaduras aliadas.

En el contexto de protestas motivadas por la asunción ilegal de Maduro al poder, tras cuestionadas elecciones en 2019, y después de que Juan Guaidó amparado en la Constitución se declaró presidente encargado, en abril de ese año se produjo un intento fallido de expulsar a Maduro.

En ese escenario, la unidad especial mercenaria rusa” Wagner Group”, que opera bajo órdenes directas de Vladimir Putin, desembarcó en Caracas para blindar al gobierno de Maduro. El Grupo Wagner que ha ejecutado tareas de seguridad similares en Siria, Mali y otros países, ha sido replegado casi en su totalidad para servir en Ucrania, según fuentes militares en Moscú.

Llenando el vacío, está el grupo élite de la Guardia Revolucionaria iraní de acuerdo con informes del Pentágono cuya Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) recientemente reveló al Congreso de Estados Unidos, su preocupación sobre “una creciente presencia de IRGC-QF (Iranian Revolutionary Guard Corps- Quds Force) en America Latina, particularmente en Venezuela”.

El Wagner Group, y IRGC han operado de forma coordinada en Siria dirigiendo milicias chiitas de la organización terrorista Hezbollah que sirven como fuerzas de choque para el presidente Assad.

Pero algunos analistas perciben sus últimos movimientos en Venezuela como una señal de debilidad. “En vista de la creciente presencia de Irán y el masivo material ruso adquirido por Venezuela es lógico que estarían colaborando, pero cualquier necesidad de reemplazar asesores rusos por iraníes, sería indicativo del ambiente de desesperación que existe en el Kremlin”, dice el profesor Evan Ellis, especialista en asuntos latinoamericanos del Colegio de Guerra del Ejército en Washington.

“Sería inusual que asesores técnicos sirviendo funciones inscritas en contratos de defensa fueran replegados al menos que el gobierno de Putin esté tirando de todas las cuerdas para concentrar su gente y recursos en Ucrania” añade el profesor.

Otras razones por un cambio de guardia podrías ser que, “los iraníes se mezclan más fácilmente entre la población venezolana por sus rasgos físicos, además tiene una sustancial minoría de inmigrantes árabes”, algunos de los cuales ocupan altos cargos en el actual régimen. Un hijo de sirios quien recientemente sirvió como vicepresidente y ministro de interior, Tarek Al Aissami, ha cerrado negocios estratégicos con Irán y otros países del medio oriente. Está fichado por Estados Unidos como miembro de Hezbollah.

La necesidad de encubrir evidencias de presencia militar extranjera se solucionaba durante los primeros años del chavismo con el despliegue de agentes de seguridad cubanos cuyas características caribeñas se asimilan aún más con las de los venezolanos con quien también comparten el idioma. Aunque siguen ejerciendo cierto control sobre algunos órganos de seguridad interna, carecen de conocimiento técnico para el manejo y producción de armas de alta tecnología que ahora interesan a Maduro.

El dron de combate venezolano Antonio José de Sucre 200, estrenado el último 5 de julio en el desfile militar del día independencia, fue ensamblado con tecnología iraní del modelo Mohajer 6 ya utilizado en Siria, Ucrania y en ataques a refinerías de petróleo en Emiratos Árabes, según analistas de defensa.

El ministro de defensa israelí Benny Gantz ha dicho que “Irán ha transferido las municiones de precisión para armar los drones”en Venezuela, además de tecnología sigilosa, de navegación y supresión de defensas anti aéreas, necesarias para alcanzar objetivos profundos en espacios hostiles.

Venezuela viene produciendo drones con tecnología iraní desde 2012 bajo una serie de convenios de cooperación industrial firmados por ambos gobiernos que incluyen contratos entre la empresa aeronáutica del Departamento de Defensa iraní y el principal contratista militar venezolano CAVIM.

Similarmente, Rusia ha patentado la fabricación de modelos iraníes más avanzados conocidos como “municiones merodeadoras” que pueden circular durante horas antes de ser teledirigidos a objetivos captados en sus cámaras por pilotos remotos, dice un analista especializado en tecnología aeronáutica del Rand Corporation, Robert Scheder, quien ahora trabaja en Europa.

Venezuela empezó con ensamblar drones de reconocimiento Mohajer 2 con limitado alcance, graduando al modelo ofensivo 6 en 2018, dicen fuentes del Departamento de Estado de EE.UU.

Al principio, el programa se desarrollaba en secreto, aunque un incendio eléctrico en una de las plantas de ensamblaje cerca de la base militar de Maracay, voló su cobertura como fábrica de bicicletas.

“Mucho del equipo y software quedó destruido en el fuego que causó retrasos en planes de producción”, dice un oficial venezolano recientemente exiliado quien presenció el incidente y pide mantenerse en anonimato. “Muchos de los equipos rusos e iraníes están en mal estado y necesitan constante atención y reemplazos”, asegura.

Estados Unidos, Israel y gobiernos de países vecinos también han expresado temor de que los drones caigan en manos de grupos terroristas que operan en Venezuela, como Hezbollah y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC, que han adquirido armas sofisticadas de Irán y Rusia en el pasado.

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