El Papa consigue reunir a los presidentes de Palestina e Israel
Apiñados en un pequeño autobús para alcanzar los jardines vaticanos y luego sentados a los lados del papa Francisco, los presidentes de Israel y Palestina compartieron tiempo, espacio y oraciones: se abrazaron dos veces, intercambiaron varias sacudidas de manos, sonrisas, plantaron juntos un olivo, símbolo universal de paz. Una paz que el artífice del encuentro definió u201cartesanal u201d, que se construye cada día y - al menos ayer - se concretó en el clima informal, confidencial, espontáneo que Francisco supo dar a su original cumbre de fe.
La última llamada para la reconciliación entre palestinos e israelíes llega desde una u201ccasa neutral u201d y por voluntad de un actor neutral. Sobre todo, se juega en un campo que no es el de la política, sino el de la fe y la esperanza. u201cLa oración lo puede todo u201d, tuiteó el perfil Pontifex.
","u201cOs agradezco desde el corazón haber aceptado mi invitación a reunirnos aquí para invocar juntos el don de la paz de Dios - dijo el Pontífice a sus huéspedes, en la conclusión de la ceremonia que duró cerca de una hora -. Espero que este encuentro sea el principio de un camino nuevo a la búsqueda de lo que une, para superar lo que divide u201d.
","u201cPara hacer la paz - añadió - se precisa mucha valentía. Mucha más de la que es necesaria para hacer la guerra. Hay que tener coraje - siguió Francisco en su breve discurso tras el momento de las lecturas de textos sagrados - para decir que sí al encuentro y u2018no u2019 al choque; u2018sí u2019 al diálogo y u2018no u2019 a la violencia; u2018sí u2019 a las negociaciones y u2018no u2019 a las hostilidades; u2018sí u2019 al respecto de los pactos y u2018no u2019 a las provocaciones; u2018sí u2019 a la sinceridad y u2018no u2019 a la falsedad u201d.
","Unión de mandatarios
","Los dos líderes palestino e israelí llegaron en Roma en el mediodía de ayer, protegidos por importantes medidas de seguridad. Por la tarde, cuando el calor ya daba algo de tregua, se trasladaron al Vaticano. El primero en llegar fue Peres, quien abrazó el Papa que le esperaba en el umbral de su residencia, la Casa de Santa Marta. Tras media hora de coloquio privado, los dos fueron interrumpidos por la llegada de Abu Mazen: el Papa bajó a acogerlo y le concedió una reunión.
","Después, los dos presidentes se abrazaron bajo la sonrisa de Francisco. Acompañados por el Patriarca, subieron juntos al mismo altar, en un área apartada de los Jardines donde se desarrolló la ceremonia de invocación.
","El Papa se sentó en el sillón central, Shimon Peres a su derecha, Abu Mazen a su izquierda. Tras una breve introducción musical, se sucedieron tres momentos de oración, cada uno dedicado a una de las tres religiones, en orden cronológico de su nacimiento: la judía, la cristiana y la musulmana.
","Durante cada una de las partes, se leyeron textos de agradecimiento a Dios, que invocaban su perdón y la gracia de la paz. El Papa en su túnica blanca y los dos presidentes con trajes oscuros escuchaban concentrados, absortos.
","A conclusión, cada uno de ellos dio un breve discurso. Peres tomó la palabra después del anfitrión: u201cDos pueblos - clamó el presidente del estado de Israel - desean ardientemente la paz. Las lágrimas de las madres sobre sus hijos están clavadas en nuestro corazón. Tenemos que acabar con los gritos, la violencia, el conflicto. Necesitamos la paz. Todos. La paz entre iguales. Tenemos que poner todas nuestras fuerzas para realizarla, pronto u201d.
","u201cNosotros deseamos la paz, para nosotros y para nuestros vecinos - le hizo eco el presidente de la Autoridad nacional palestina Abu Mazen - Deseamos una paz justa y comprensiva en toda la región para que nuestro pueblo y todos los pueblos de Oriente Medio puedan gozar de la estabilidad y de la coexistencia u201d.
