lunes 20  de  mayo 2024
TESTIMONIO

Israel Conflicto: Vivió para contarlo, venían a matarnos

Joven judía venezolana, testigo de la masacre perpetrada por Hamás, narra el horror vivido durante el festival por la paz en Israel del que logró escapar

Diario las Américas | CÉSAR MENÉNDEZ
Por CÉSAR MENÉNDEZ

MIAMI. - Sharon Truzman, quizás ese nombre no les diga mucho. Pero si les digo que fue una de las supervivientes del más atroz ataque perpetrado por el grupo terrorista Hamás contra jóvenes judíos que bailaban despreocupados en el festival Nova en medio del desierto la madrugada del 7 de octubre, en el que más de 260 personas fueron asesinadas a sangre fría. Ahora, tal vez les llame la atención lo que tiene que contarnos esta joven de 26 años que perdió a 10 amigos masacrados por la barbarie terrorista.

Truzman compartió su horrible experiencia en un encuentro reciente entre los legisladores estatales de Miami-Dade y el cónsul general de Israel en Miami, el señor Elbaz-Starinsky.

“Cuando vimos los misiles, nos quedamos quietos. En Israel es normal que Hamás lance misiles”, confesó esta joven judía de origen venezolano.

"Pero cuando comenzamos a salir de la fiesta, nos percatamos de que grupos de terroristas venían hacia nosotros. Disparaban millones de tiros sin parar”.

El ambiente festivo de repente se convirtió en una sangrienta escena donde todos corrían por la supervivencia.

“Venían a matarnos y estaban preparados para hacerlo. Traían mucho armamento. Incluso algunos vinieron en paracaídas [parapente] y en jeeps para secuestrar a la gente”.

“Algunos terroristas de Hamás detuvieron autos de policía, mataron a los ocupantes y se disfrazaron; la idea era macabra.

“Disfrazados de policías, se pusieron a guiar a la gente que huía desesperada para agruparlas en un lugar donde poder masacrarlas a todas. El objetivo era matar al mayor número posible. La mayoría de los muertos fueron mujeres”, reconoció Truzman, quien llegó a Miami en los vuelos organizados por el gobernador Ron DeSantis para traer a floridanos atrapados en Israel por la tragedia.

Esta joven superviviente no encuentra sentido en tanto horror, sobre todo cuando el objetivo del festival era la paz y el amor. “Era gente que buscaba pasar un buen rato y en un momento, nuestra vida cambió”.

Era la primera vez que Truzman se veía envuelta en una situación de combate real, más bien en una cacería humana, donde ella y la multitud que corría era una de las piezas a abatir.

“Yo soy venezolana y, lamentablemente, he escuchado tiros toda mi vida, en el barrio, en la calle. Siempre he tenido un instinto de supervivencia. Pero nadie esperaba que algo tan trágico y repentino pudiera pasar. Nadie se esperaba que vinieran con tantas armas y que llegaran todos a la vez para literalmente matarnos”, insistió esta joven que estuvo corriendo durante dos horas por el desierto sin saber a dónde la llevaban sus pies impulsados por el pánico.

“Me escondí y le envié un mensaje a mi madre, que estaba en Venezuela: 'Si algo me pasa, sabes que te amo mucho'”.

“Nunca le había escrito algo así a mi madre, pero esta vez sentí la muerte, sentí que iba a morir”. La madre recibió el mensaje de amor que nunca una progenitora quiere leer. No podía hacer nada por salvar a su hija.

Mientras en Israel, por la mente de Truzman pasaron todas las imágenes posibles de cómo sería su último instante de vida. “Estaba muy mentalizada para morirme. Pensé en hacerme la muerta, suicidarme o esconderme. Pero mi instinto me dijo que eso no era buena idea”.

Siguió huyendo y, de vez en cuando, miraba hacia atrás, donde veía columnas de humo negro y sentía el olor de la carne chamuscada. “Lo incendiaron todo, los cuerpos, los autos, todo”.

Tras correr durante dos horas y metiéndose en carros de gente desconocida, uno de los cuales transportaba a otros 12 supervivientes, logró llegar a una ciudad cercana.

“Llegamos a la primera ciudad y una familia nos recibió. Les tocamos la puerta y esas personas son ángeles, nos ayudaron. Es un verdadero milagro que esté viva”, reconoció la joven.

En ese momento cuando se consideraba a salvo, aun desconocía el destino de sus dos amigas. “Nos fuimos por caminos diferentes. Gracias a Dios, las dos sobrevivieron. Pero tengo otros 10 amigos y personas que conocía desde hacía mucho tiempo que, lamentablemente, no sobrevivieron”.

A Truzman le duele ver cómo mucha gente habla del conflicto con frialdad, sin conocer los detalles de lo que está sucediendo. Solo pide que se informen. “No creo que nadie tenga que pasar por esto para darse cuenta de que hay un problema. Es importante apoyar a quienes valoran la vida y no a aquellos que quieren matar”.

Sobre el final del conflicto, la joven no duda del poder de resiliencia del pueblo judío. “A lo largo de la historia, siempre han intentado matarnos. Sin embargo, ahora hay demasiada gente que ama a Israel y lo apoya porque está en el lado correcto de la historia. Vamos a ganar, porque sí”."

@menendezpryce

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