AGENCIAS
Vecinos denuncian que las demoliciones fueron hechas a punta de pistola y que dejaron a 17 personas sin hogar, la mitad de ellas niños
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Excavadoras apoyadas por fuerzas israelíes derribaron este jueves tres viviendas de familias beduinas palestinas en Jerusalén Este, lo que dejó a 17 personas sin hogar, la mitad de ellas menores, según informes de las agencias EFE y DPA.
Las demoliciones ocurrieron en el barrio de Jabal Al Baba de la aldea palestina de El Azarie, en el territorio ocupado de Jerusalén Este y donde los residentes de las viviendas fueron evacuados forzosamente por las fuerzas israelíes.
La demolición se llevó a cabo sin comunicación previa, criticó un portavoz del barrio afectado. Dos de las familias vivían en viviendas móviles donadas por la Unión Europea que, en lugar de destruirse, podrían haberse retirado fácilmente, criticó el portavoz en declaraciones a la agencia "Maan".
Atala Mazara, representante del barrio, indicó que no les avisaron del derribo de viviendas a pesar de que un tribunal israelí había dejado en suspenso todas las órdenes de demolición que pesaban sobre la zona hace alrededor de un año, que aglutina a 300 personas.
El líder vecinal apuntó que tanto él como otros vecinos afectados fueron obligados a punta de pistola a permanecer alejados de las estructuras mientras se producían las demoliciones, lo que causó temor y pánico entre los niños presentes.
Precisó que los inmuebles pertenecían a tres familias y que los enseres y posesiones se encontraban en el interior de las viviendas cuando fueron destruidas.
Las fuerzas israelíes también allanaron los terrenos donde se erigían las viviendas a fin de impedir nuevos intentos de reconstrucción, añadió la fuente.
El Coordinador de las Actividades del Gobierno en los Territorios (palestinos), COGAT (por sus siglas en inglés), organismo dependiente del Ministerio de Defensa israelí, no se ha pronunciado sobre estas demoliciones.
La barriada de Jabal al-Baba es una de las numerosas aldeas beduinas que afrontan esta decisión a raíz de los planes de las autoridades israelíes de construir un nuevo asentamiento judío y una carretera en el corredor conocido como E1, que bloqueará la continuidad territorial entre parte de Jerusalén Este y Cisjordania.
El primer ministro palestino, Rami Hamdala, condenó el miércoles el desplazamiento por Israel de beduinos que residen en las colinas al este de Jerusalén con el objetivo de ampliar el asentamiento judío de Maalé Adumim.
Hamdala aseguró que estas medidas pretenden "hacer espacio a la expansión del asentamiento de Maale Adumim", y expandir la colonización del corredor de E1.
Distintas iniciativas israelíes en el pasado para colonizar esa zona se encontraron con una tajante oposición de la comunidad internacional, por el impacto que tendría para la continuidad territorial de un futuro estado palestino.
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