martes 23  de  julio 2024
Crónica especial

Los retenes, frentes donde se demuestra la resistencia

Esa mañana bombardearon la zona, hay más de 40 muertos y centenares de heridos, pero ni un solo de estos retenes ha sido abandonado
Diario las Américas | CAMILO LORET DE MOLA
Por CAMILO LORET DE MOLA

No cavan trincheras, los ucranianos prefieren construir especies de casamatas con sacos llenos de arena a los que dejan aspilleras o ventanas para disparar con sus fusiles.

Los sacos además son de un blanco brillante que permiten ser detectados desde la distancia. Son defensas que juegan más un papel simbólico, patriótico, que práctico. No tienen mucho que ofrecer ante el armamento de última generación con que los rusos los invaden.

Estos puntos de control aparecen constantemente en todas las carreteras, lugares oficiales, entradas de pueblos y cuanto sitio parezca necesario preservar.

Muchos están ocupados por fuerzas irregulares, milicias populares que completan sus uniformes con abrigos deportivos o botas de goma de las que usaban para trabajar en el campo.

Por armas llevan fusiles AK47 y hasta escopetas de caza, nada más.

Los retenes del ejército lucen mucho más lógicos con sus redes de camuflaje y hasta lanzacohetes ligeros o RPG7.

Están enfrascados en detectar comandos de saboteadores rusos y cuando pasamos lentamente con nuestro auto nos miran desafiantes con sus armas en ristre.

Pero todo cambia cuando le mostramos nuestras credenciales de prensa estadounidense, que sin un contra chequeo elemental dan por legítimas, como si los rusos no fueran capaces de imprimir centenares de estas credenciales.

De lo que no hay dudas es que están dispuestos a morir en ese pedazo de tierra que han reclamado como avanzada de combate. Esa mañana bombardearon la zona, hay más de 40 muertos y centenares de heridos, pero ni un solo de estos retenes ha sido abandonado.

Allí los encontramos, igual de fieros, igual de entregados, esperando una ofensiva rusa que quizás nunca llegue: A esta distancia de la frontera rusa es más fácil bombardearlos que atacarlos por tierra.

Uno de los combatientes nos reclama en su rudimentario inglés: “¿cuándo vienen los americanos? ¿Cuándo nos darán aviones?” Trato de evitar una explicación compleja haciéndome el que no entiendo, pero el ucraniano no se da por vencido y mueve su mano imitando el vuelo de un avión, como si fuera un MiG-29 de los prometidos por Polonia. Con la boca imita el ruido de una turbina.

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