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PYONGYANG.- Los medios norcoreanos dedicaron este viernes una exhaustiva cobertura a la visita de Xi Jinping, un despliegue que escenifica los reforzados lazos entre Pionyang y Pekín en un momento en el que el futuro del diálogo con EEUU está en el aire.

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Semejante despliegue informativo enfatiza el espaldarazo que el viaje de Xi ha supuesto para el régimen que dirige Kim Jong-un ante la comunidad internacional y parece otorgarle además a Pekín la responsabilidad de mediar ante Washington, un rol que hasta hace nada correspondía a Seúl.

A este momento le han precedido años de relaciones entibiadas debido al disgusto chino para con varias decisiones adoptadas por Kim, como impulsar el programa armamentístico o decidir matar a su medio hermano, Kim Jong-nam, y a su tío político, Jang Song-thaek, ambos cercanos a Pekín.

Pero las tornas parecen haber cambiado en un momento marcado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, en el que a Pekín le puede venir bien hacer uso del comodín norcoreano.

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Fotografía cedida por la Agencia Central Norcoreana de Noticias (KCNA) que muestra al líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un (der.), durante la bienvenida al presidente chino, Xi Jinping, en su visita de estado a Pyongyang.
Fotografía cedida por la Agencia Central Norcoreana de Noticias (KCNA) que muestra al líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un (der.), durante la bienvenida al presidente chino, Xi Jinping, en su visita de estado a Pyongyang.

Al ser el sostén económico de Corea del Norte, China es clave para que se cumplan las sanciones con las que EEUU pretende hacer que el régimen entregue sus armas atómicas. También para mediar ante Pyonyang, algo que la propaganda norcoreana ha recordado hoy con insistencia.

El Rodong, principal diario del régimen, dedicó este viernes 8 páginas a las actividades de Xi y Kim en la víspera.

La portada del rotativo incluyó tres fotografías del recibimiento que Kim y la primera dama norcoreana, Ri Sol-ju, dieron a pie de pista a Xi y a su mujer, Peng Liyuan, en el aeropuerto de Sunan, con la instantánea del efusivo apretón de manos que se dieron ambos líderes encabezando la página.

Tanto la información publicada por el Rodong como las imágenes emitidas por la televisión estatal norcoreana KCTV se centraron en acentuar a las masas congregadas en torno a Kim y el dirigente chino, al que, según estos medios, dieron la bienvenida un cuarto de millón de norcoreanos.

Todo apuntó en esa dirección: desde los dos multitudinarios recibimientos que se organizaron para Xi hasta el recorrido de la limusina descapotable en la que ambos líderes saludaron a miles de norcoreanos apostados en las aceras o su asistencia al espectáculo de gimnasia masiva.

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Fotografía cedida por la Agencia Central Norcoreana de Noticias (KCNA) que muestra al líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un (der.), junto a Xi Jinping, presidente de la República Popular de China, durante su visita de estado a Pyongyang.
Fotografía cedida por la Agencia Central Norcoreana de Noticias (KCNA) que muestra al líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un (der.), junto a Xi Jinping, presidente de la República Popular de China, durante su visita de estado a Pyongyang.

Fue esta última exhibición la que probablemente mejor puso en escena la renovada amistad entre Pyonyang y Pekín.

La gimnasia masiva es un fastuoso y multitudinario despliegue que mezcla música, danza y todo tipo de efectos visuales para glorificar al régimen norcoreano y sus logros.

En esta ocasión se interpretó, sin embargo, un número llamado "Socialismo invencible", especialmente confeccionado para edulcorar al máximo las relaciones bilaterales y alabar también al líder chino.

La maquinaria propagandística norcoreana funcionó a todo gas para ensalzar el hermanamiento de ambos regímenes: se incluyó imaginería tradicional china, se exhibieron incontables banderas entrelazadas y el número se coronó con un gigantesco mosaico elaborado con miles de cartulinas para representar la efigie de Xi superpuesta a la enseña de la República Popular China.

En esta ocasión incluso el estadio 1 de mayo, el que tiene mayor capacidad del mundo, se llenó al completo, algo que no sucede ni siquiera cuando Kim Jong-un asiste a la gimnasia masiva.

El espectáculo puso la guinda a una visita de dos días que Xi concluyó este viernes, día en el que solo tenía en agenda visitar la Torre de la Amistad Sino-Coreana y almorzar con Kim antes de volar de vuelta a Pekín.

En la cumbre celebrada el jueves, el presidente chino volvió a recalcar que trabajará de manera activa para lograr la desnuclearización de la península coreana y que apoyará al régimen para tratar de lograr la firma de un tratado de paz que ponga fin oficialmente a la Guerra de Corea (1950-53) y brinde garantías de seguridad a Pyonyang.

Puesto que está previsto que Xi y el presidente Donald Trump se vean las caras en la cumbre del G20 de finales de junio, este viaje a Corea del Norte puede suponer un empujón para reiniciar las conversaciones sobre desnuclearización, atascadas tras la fallida cumbre de Hanói.

En la cita de Hanói, Pyonyang abogó por una desnuclearización gradual acompañada del progresivo levantamiento de sanciones, mientras que Washington dijo que no relajaría sanción alguna hasta que el régimen hubiera eliminado sus programas nuclear, de misiles y de armas químicas y biológicas.

FUENTE: Con información de Efe
 

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