domingo 2  de  junio 2024
MUNDO

¿Se acabó el nacionalismo en Cataluña?

Las elecciones parlamentarias en la región española arrojan el hundimiento del sentimiento independentista, aunque aún es muy pronto para definir quién gobierna el controvertido territorio

Por JESÚS HERNÁNDEZ

MIAMI.- En España, Cataluña celebró elecciones regionales para formar un nuevo gobierno tras las divergencias de las agrupaciones separatistas y no fue sorpresa que el sentimiento independentista perdiera.

Los socialistas de Pedro Sánchez obtuvieron más votos, pero no los suficientes para gobernar por sí solos y deben pactar con otro partido para dirigir las riendas del parlamento regional.

“Aun así, es buena noticia para quienes apuestan por una España unida porque el nacionalismo catalán no debe encabezar el gobierno en solitario y hacer lo que quiera”, declaró a DIARIO LAS AMÉRICAS el profesor emérito de Derecho de la Universidad de Lleida, en Cataluña, España, Ferran Espaser.

“Que la independencia no funciona en la mente de la mayoría de los catalanes, lo sabe hasta Carles Puigdemont (el expresidente catalán que huyó tras el intento separatista de 2017), pero él insiste, ahora desde Francia, porque es la única propuesta que tiene”, añadió.

En efecto, la rama catalana del Partido Socialista Obrero Español (PSOE-PSC) obtuvo el 27.9% de los votos, aún lejos del 49% (68 diputados) que requiere la ley catalana para gobernar por mayoría absoluta.

Posibilidades

Tengamos en cuenta que el electorado español no elige directamente presidentes, como en Estados Unidos, y solo vota partidos políticos, en vez de líderes, como también sucede en Alemania, Gran Bretaña, Italia y Canadá, entre otros países. Las agrupaciones que más votos obtenga contarían con más legisladores y son ellos los que nombran la presidencia del país o la región.

Con la existencia de más de una decena de partidos en Cataluña, que abordan propuestas e intereses desde sus respectivos puntos de vista, el PSOE-PSC tiene que sumar ‘apoyos’ de otras agrupaciones para alcanzar al menos los 68 votos parlamentarios necesarios.

“Aquí, lo ideal sería que el PSOE-PSC y el PP, junto a otra agrupación que no sea independentista, se alineen para sumar los escaños necesarios y gobernar sin separatistas, pero sabemos que eso no sucederá”, reflexionó.

Aritméticamente hablando, “la mejor ecuación la tiene el PSOE-PSC si pacta con el grupo Junts (que comanda Puigdemont desde el exterior, que solo obtuvo el 21.61% de los votos). Ambos sumados obtendrían los escaños suficientes para nombrar presidente al socialista Salvador Illa” (aliado de Sánchez), opinó el catedrático.

“Que los socialistas gobiernen a la sombra de Puigdemont, aun cuando permanece en el extranjero, podría preocupar a muchos. Pero eso, en alguna medida es manejable. Peor sería que todo el gobierno estuviera en manos de independentistas”, subrayó.

El partido de izquierda republicana ERC obtuvo 13.68%, el Partido Popular, que lidera Alberto Núñez Feijóo, mejoró notablemente y consiguió el 10.9%, mientras VOX, que dirige Santiago Abascal, mantuvo su marca en torno al 7.96%.

La rama unitaria de izquierda Comuns-Sumar obtuvo solamente 5.82%, mientras la extrema independentista de izquierdas CUP se tuvo que conformar con 4.09% y la independentista de derechas Alianza Catalana 3.78%.

El otrora partido de la esperanza Ciudadanos, que hace apenas seis años fue la agrupación que más votos obtuvo en Cataluña, escasamente consiguió 0.72% y no tiene representación en el parlamento catalán.

Independentismo

La prensa española valora estas elecciones como la caída del independentismo. Incluso titulan "muerte súbita".

El sentimiento separatista catalán, que alguna vez superó el 45% en encuestas, cae al 35.29 %, y está fraccionado en dos fuerzas, Junts y ERC, que no se llevan bien.

“Lo mismo aplica para el llamado referéndum unilateral, la secesión exprés de 2017 y todas las triquiñuelas de Puigdemont y políticos antecesores que alguna vez lograron convencer a una buena parte del pueblo de que los problemas de Cataluña son creados por el Gobierno español”, expuso el profesor Espaser.

“Esto podría ser el fin del independentismo, si el PSOE-PSC, con la abstención del PP, logra gobernar. Luego, cuando la normalidad catalana tome su cause, veremos qué hacemos”, sentenció.

Complicaciones

No es la primera vez que el PSOE-PSC logra la mayor cantidad de votos y se sitúa en la puerta del gobierno regional.

En 2021 los socialistas también fueron los más votados en Cataluña, pero, al no poder sumar los votos necesarios para formar gobierno, ERC y Junts, que quedaron en segundo y tercer lugar, aprovecharon la oportunidad y lograron formar un gobierno de coalición.

“Ambos partidos, ERC y Junts, han dicho que no pactarán ni con el PSOE-PSC ni entre ellos. Pero tampoco es la primera vez que dicen algo así y luego claudican por intereses particulares”, destacó el profesor emérito.

Efectivamente, en España y en otros países europeos, incluso en Canadá, es habitual que formaciones políticas dispares negocien y hagan concesiones por tal de gobernar.

“El caso más reciente lo tenemos en Pedro Sánchez que, sin ser el más votado (en las elecciones generales 2023), logró mantener la presidencia al pactar con los separatistas catalanes y vascos una ley de amnistía que aún está en veremos”, sobre todo después de que el Senado, con mayoría absoluta del PP, rechazó la propuesta, recordó el académico.

Junts y ERC

La agrupación Junts, que dirige el ‘huido presidente de Cataluña’ Puigdemont, que aguarda por la resolución final de la amnistía para regresar a España, tiene sus orígenes en la antigua Convergencia y Unión, que dirigieron los también problemáticos Jordi Pujol y Artur Mas (1978-2015), el primero por corrupción probada y el segundo por desobediencia y rebelión, también probada, ante la Constitución nacional.

“Junts plantea la independencia, pero la plantea desde un punto de vista de centro derecha si tenemos en cuenta que se considera ‘transversal’ (que se extiende de un lado a otro de la política). Mientras ERC se autodenomina un partido que se sitúa en la izquierda por una sociedad más justa y solidaria, sin desigualdades entre las personas y los territorios’ y ahí añade la independencia de Cataluña como solución”, esclareció el profesor emérito.

Si ninguna agrupación logra pactar con otra para gobernar en Cataluña, ¿qué sucedería? “Convocarían a nuevas elecciones”, contestó el académico. “Y otra vez convocarían a elecciones si es necesario, hasta que alguien pacte con quien sea”, concluyó.

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