Desde el inicio de la invasión de Rusia a Ucrania en 2014, la tensión ha ido en aumento, especialmente tras la anexión de Crimea por parte de Moscú. Sin embargo, la situación se intensificó aún más con la invasión a gran escala en Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022. A medida que las hostilidades continuaban, ambos países han buscado recuperar territorios estratégicos, lo que ha llevado a un ciclo de ofensivas y contraofensiva.
Incursión en Kursk
Después de que las fuerzas ucranianas cruzaran la frontera hacia la región rusa de Kursk, el pasado 6 de agosto, los informes indican que Ucrania controla actualmente 611 km² de territorio ruso, con otros 337 km² en disputa. En total, esto suma 948 km², un avance significativo que contrasta con los logros rusos desde enero, donde Moscú había tomado 1.122 km² de territorio ucraniano.
La incursión no se limitó a Kursk; las tropas ucranianas también lograron establecerse en varios puntos a lo largo de la frontera con el oblast ruso de Belgorod. Esta expansión territorial no solo representa una victoria táctica para Ucrania, sino que también envía un mensaje claro: su capacidad para operar dentro del territorio ruso pone en jaque a las fuerzas armadas rusas y desafía la narrativa de invulnerabilidad que el Kremlin ha intentado proyectar.
Por otra parte, Moscú ha decidido dejar en suspenso cualquier conversación de paz sobre la guerra en Ucrania, según informó esta semana el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso.
El presidente ucraniano Volodimir Zelenski ha afirmado que su país no busca anexionar los territorios capturados durante esta operación militar. En cambio, su objetivo parece ser demostrar la capacidad operativa de las fuerzas armadas ucranianas y presionar a Rusia hacia una "paz justa".
Aliviar la presión
El analista Octavio Pérez, coronel retirado de la Fuerza Armada y exoficial de Inteligencia de los Estados Unidos, considera que Ucrania logró ingresar a la provincia de Kursk por varias razones. Señaló que la justificación oficial para esta incursión es que desde Kursk se han lanzado numerosos drones y misiles contra Ucrania.
Destacó también el valor histórico de este territorio: “La batalla más grande de la historia rusa tuvo lugar allí en 1943 entre alemanes y rusos, donde murieron más de 200.000 rusos, aunque finalmente ganaron”. Además, mencionó que el submarino Kursk lleva el mismo nombre. “Este fue otro desastre ocurrido hace 24 años, que Putin manejó muy mal al no aceptar ayuda internacional para salvar a algunos sobrevivientes”.
Entre las razones adicionales que considera el especialista está el interés de Ucrania por aliviar la presión en el Donbás, donde las fuerzas rusas habían avanzado en combate. Al llevar a cabo esta operación, obligaron a Rusia a enviar tropas para prevenirla, lo que ya ha permitido a Ucrania cubrir un área de 1.000 km².
La zona es estratégica también porque alberga el gasómetro de Sudzhda, una estación clave para la medición y bombeo de gas natural hacia Europa: Austria, República Checa y Eslovenia aún reciben gas ruso a través de esta línea, que representa más de la mitad del gas natural vendido a Europa.
El especialista estima que esto demuestra a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) la capacidad del ejército ucraniano para llevar a cabo operaciones militares capaces de neutralizar, atacar y ocupar territorios poco defendidos. Es notable también, según el analista, que más de 1.200 soldados rusos se han rendido en solo siete días y se cree que las pérdidas humanas podrían ascender a casi 1.000 personas.
“Rusia dirá que no hay negociaciones debido a esto”, afirmó Pérez, “pero debe tomar medidas para recuperar este territorio y veremos cómo les va”. Todo indica que los ucranianos estudiaron cuidadosamente esta operación. Es evidente para el coronel Pérez, por el tiempo que le ha tomado a los rusos responder. Mientras tanto, los ucranianos continúan emboscando las unidades rusas.
“Cuando mueves ejércitos por carretera y ferrocarril, se facilita emboscar e interceptar unidades. Además, con el uso de drones ahora hay un nuevo campo de batalla”, agregó. Negó la posibilidad de que Putin utilice armas nucleares porque es consciente de las consecuencias si llegara a hacerlo.
Pérez considera que esta incursión militar favorece a Ucrania. Se evidenció que el miércoles Rusia disparó 17 drones hacia Ucrania y Ucrania respondió con 117 ataques hacia Rusia. Por ello, el gobernador de la provincia de Belgorod declaró el estado de emergencia.
Ataques efectivos
En términos similares a los del coronel Pérez, Eric de la Fuente, profesor adjunto de Relaciones Internacionales y gestión de crisis en asuntos globales en la Universidad Internacional de Florida (FIU), se pronunció sobre la incursión en Kursk. Indicó que, tras este evento, Ucrania ha cambiado la narrativa respecto a su deseo de paz.
Anteriormente, no estaban dispuestos a negociar, pero ahora son conscientes de que no podrán recuperar todo el territorio ocupado por Rusia. Sin embargo, sí pueden buscar una paz justa, lo que implicaría que el Kremlin cediera algunos territorios usurpados.
De la Fuente afirmó que los ucranianos han demostrado a la OTAN y a Occidente que su incursión en Kursk es efectiva, gracias a la ayuda recibida. Buscan cambiar la percepción de que Ucrania no desea la paz; en realidad, la mayoría de los ucranianos anhelan el fin del conflicto.
“Nadie quiere ser bombardeado cada día. La guerra se libra en Ucrania; aunque se gane una batalla militar, lo que se destruye es Ucrania. Los civiles que mueren son ucranianos. Ucrania quiere paz, pero no puede entregar todo el territorio que tiene y que ha sido tomado por los rusos”.
El profesor De la Fuente sostiene que la paz de la que habla Putin implica desarmar a Ucrania y eliminar su ejército: “No es una paz verdadera”. La narrativa rusa busca que Ucrania entregue todo y actúe según los deseos de Moscú.
Señala que el mayor obstáculo para alcanzar un acuerdo es Putin, quien no tiene interés en negociar porque considera que este conflicto define su legado y no le importa cuántos rusos mueren en el proceso.
Gran riesgo
Calificó la estrategia de Ucrania como un gran riesgo, ya que están apostando todo y podrían perder más territorio. Aunque tienen menos tropas que Rusia, creen que con armamento más avanzado pueden avanzar y sienten un resurgimiento de la moral en el ejército ucraniano, algo que el profesor consideran ausente en las fuerzas rusas.
De la Fuente está seguro de que Rusia responderá contundentemente ante la incursión ucraniana en Kursk, especialmente porque en esa zona se encuentra una planta nuclear y un gasoducto. “Rusia ya está actuando y bombardeando el área para recuperar los espacios tomados por las fuerzas ucranianas; seguramente están planeando algo más fuerte y sin duda intensifican masivamente los ataques contra Ucrania”.
Finalmente, descartó la posibilidad de que el Kremlin utilice armas nucleares en esta guerra, argumentando que tiene otras tácticas menos destructivas disponibles. Aseguró que estas opciones podrían causar un gran impacto sin afectar directamente a otros países.
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FUENTE: Entrevistas: Octavio Pérez, coronel retirado de la Fuerza Armada y exoficial de Inteligencia de los Estados Unidos y Eric de la Fuente, profesor adjunto de Relaciones Internacionales y gestión de crisis en asuntos globales en la Universidad Internacional de Florida (FIU), con información de AFP, DW, France24, Euro News