Luis Corona (*)

Ya el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, en sentencia firme del 15 de Agosto, condenó a Nicolás Maduro, luego de enjuiciarlo atendiendo la denuncia de la Fiscal General de la República. Fue declarado culpable por probados delitos de corrupción y se ordenó su captura a los organismos de seguridad del Estado, especialmente a la Fuerza Armada. En concordancia con la decisión, la Asamblea Nacional, el día 21 de Agosto, reiteró que el orden constitucional y democrático se encuentra roto y que Nicolás Maduro debe ser apresado, para lo cual debe operar la Fuerza Armada Nacional. Actuó la Fiscal General, sentenció el Tribunal Supremo y la Asamblea Nacional exige el cumplimiento de la sentencia a la Fuerza Armada. Es la hora de que los oficiales y soldados venezolanos apresen a Maduro.

El artículo 328 constitucional establece queLa FAN constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación… En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”. Por su parte, la ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional determina que esta “es la única y principal institución castrense de la República Bolivariana de Venezuela, la cual se encuentra movilizada permanentemente a fin de garantizar la defensa de los intereses vitales nacionales, así como la de sus ciudadanos”. Venezuela espera que la FAN recobre su dignidad y actúe como le corresponde.

Por lo tanto, los organismos internacionales y Estados democráticos del continente y del mundo, deberían mirar hacia Venezuela y ayudarnos a ponerle fin al crimen internacional organizado que opera desde el Estado venezolano, mientras desde lo interno del país se debe actuar con unidad de criterio y voz, en acción concertada, que permita liberar al pueblo secuestrado por el régimen depredador que ha hecho de Venezuela un Estado totalitario.

Ante esta realidad agradecemos el apoyo de la comunidad internacional y le pedimos, por favor, cambiar la forma declarativa por planes específicos que conduzcan a una salida. La tarea es el establecimiento de una hoja de ruta, donde puedan confluir las organizaciones internacionales y los Estados democráticos, con la necesaria e imprescindible acción de la Fuerza Armada y del pueblo.

Es bueno que el mundo sepa que el camino electoral quedó cerrado en Venezuela con la elección de la Asamblea Nacional, cuando el pueblo democrático eligió dos de cada tres de los diputados postulados. A partir de allí ya no existe la mínima garantía para ir a una contienda electoral. Lo impide una inconstitucional asamblea nacional constituyente, que se arroga poderes originarios y dice estar por encima de los poderes públicos constituidos. La página del diálogo la pasamos hace rato, cuando Maduro y su régimen no hicieron sino burlarse de su contraparte. Corresponde ahora la lucha popular, la acción de la Fuerza Armada Nacional y la ayuda humanitaria internacional. Es el camino. Así lo vemos. Ahora le toca a la Fuerza Armada.

(*) Presidente de VenAmérica – www.venamerica.org
Ex parlamentario del Congreso Nacional y Ex Director del Parlamento Latinoamericano

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