La fuerza de gravedad y el tiempo tienen la capacidad de afectarnos a todos, en especial, tratándose de la piel y los músculos.
La fuerza de gravedad y el tiempo tienen la capacidad de afectarnos a todos, en especial, tratándose de la piel y los músculos.
A medida que envejecemos, la piel pierde su elasticidad y el tono muscular disminuye. En cuanto a nuestros rostros, los ojos pueden mostrar el paso del tiempo mediante unos párpados cada vez más flojos, algo que se conoce como ptosis.
La principal función del párpado es proteger al globo ocular, evitando que se lesione. Es por ello que se trata de una estructura móvil, con unos pequeños músculos capaces de contraerse y movilizarlo hacia arriba, o relajarse, y permitir que el ojo se cierre. Al parpadear, durante un instante, el músculo se relaja y el ojo se cierra; inmediatamente después, una señal activa al músculo para que vuelva a contraerse de nuevo y levante el párpado. La activación de estos músculos depende directamente del cerebro. Las señales que activan al músculo y permiten mantener el párpado elevado se transmiten a través de unos finos nervios que parten desde el cerebro y cuyas terminaciones nerviosas llegan al párpado. El fallo en cualquier punto de este complejo sistema conlleva a la incapacidad para mantener el párpado elevado.
Esta son cinco cosas que debemos saber sobre la ptosis:
Si los párpados caídos lo deprimen o afectan su visión lo cual es una posible consecuencia, consulte a un oftalmólogo al menor tiempo posible. La reparación de la ptosis puede hacer su mundo más brillante y mejorar su perspectiva.
