El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron un nuevo acuerdo de paz con el que esperan alcanzar un consenso mayor, tras la desaprobación en un referendo del pacto inicial el pasado 2 de octubre.
El Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron un nuevo acuerdo de paz con el que esperan alcanzar un consenso mayor, tras la desaprobación en un referendo del pacto inicial el pasado 2 de octubre.
En tan sólo 40 días después del sonado fracaso, las partes anuncian que han logrado establecer un nuevo documento que incorpora, según las palabras del jefe negociador del Gobierno, Humberto De la Calle, la mayoría de las aportaciones de quienes rechazaron el acuerdo anterior.
“Atendiendo el clamor de los colombianos por concretar su anhelo de paz y reconciliación hemos alcanzado un nuevo acuerdo final”, señala el comunicado, que fue presentado en La Habana, donde las partes han llevado a cabo las conversaciones durante los últimos cuatro años.
De esta manera, puntos específicos como el proceso judicial y la compensación a las víctimas, que fueron los apartados que más alimentaron el rechazo del pueblo colombiano, recibieron “ajustes”, según proclama el anuncio conjunto emitido en la capital cubana.
Tal vez la nota más relevante sobre este nuevo acuerdo fue dada por el jefe negociador del Gobierno, cuando dijo que sostuvo la idea de darles más importancia a “las víctimas que a los barrotes”, en franca referencia al reclamo popular de imputar a los miembros de la guerrilla que ocasionaron sufrimiento, secuestro y muerte en el país sudamericano.
Por otra parte, el jefe negociador y número dos de las FARC, Iván Márquez, señaló que la guerrilla ha cedido hasta los “límites de lo razonable y aceptable”.
“De nuestra parte hemos cedido, incluso extendiendo las fronteras que nos habíamos trazado, desplazándolas hasta los límites de lo razonable y aceptable para una organización políticomilitar, cuyas armas no fueron vencidas”, manifestó.
Según se entiende, si bien las FARC no accedieron a inhabilitar políticamente a los guerrilleros con delitos graves, sí estuvieron de acuerdo que no pueden aspirar a los puestos que se darán en el Congreso para las zonas afectadas por el conflicto.
No obstante, es apropiado aconsejar al presidente Santos que presente el nuevo acuerdo al pueblo colombiano, antes de acudir a firmarlo y volver a someterlo a la voluntad de la ciudadanía.

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