domingo 22  de  febrero 2026
OPINIÓN

¿Cómo desarmar una guerra?

Visión analítica desde Washington DC, la capital del país, donde el poder y sus efectos tienen otra perspectiva
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

En pocos días se cumplirán 155 años del Tratado de Secesión firmado entre Estados Unidos y la Rusia de Alejandro II, emperador de Rusia, rey del Congreso de Polonia y gran duque de Finlandia, quien vendió el territorio de Alaska a Estados Unidos por 7.2 millones de dólares entonces.

La América rusa (1799-1867), como se llamó a esos territorios imperiales, se extendía desde Alaska, pasando por algunas posiciones de avanzada en California, incluido Fort Ross, y llegando a Hawái con tres fuertes.

¿Cómo hubiera sido la historia hoy si Rusia hubiera conservado esas posesiones en América?

En ese entonces la comunicación entre gobernantes era mejor, algo que no se puede presumir ahora.

La relación bilateral entre ambos países está en sus niveles más bajos desde la interferencia de Moscú en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 y sus intentos por influir en la campaña electoral de 2020.

“Rusia se convirtió en un problema interno para Estados Unidos”, señaló Angela Stent en un artículo publicado por Brookings Institute en 2020.

La situación se tensó luego de la anexión de Crimea en 2014 y el lanzamiento de una guerra en curso en Ucrania, además del apoyo ruso a Bashar al-Assad de Siria en su brutal guerra civil, a Nicolás Maduro de Venezuela o a Miguel Díaz Canel en Cuba.

Ante estos antecedentes, los senadores Marco Rubio (R-FL) y Robert Menéndez (D-NJ) presentaron recientemente la Ley de Seguridad del hemisferio occidental de 2022 para contrarrestar la influencia “maligna '' del Kremlin en la región.

La preocupación de muchos expertos viene dada porque, al parecer, los mismos principios de seguridad y defensa que formaban parte de la ideología del imperio zarista y la antigua Unión Soviética también impulsan los objetivos de la actual Federación Rusa.

Las acciones de Putin parecen decir que el resultado final estará determinado por su fase inicial. Es decir, quien tome la iniciativa tendrá mayor probabilidad de conseguir la victoria.

Pero ya lo decía Henry Kissinger, quien fue secretario de Estado de 1973-1977, en un artículo publicado por The Washington Post en 2014: “La prueba de la política es cómo termina, no cómo comienza”.

Kissinger sostiene que la cuestión de Ucrania, aunque se plantea como un enfrentamiento sobre si se une al este o al oeste, debe funcionar en cambio como un puente entre ellos, si es que Ucrania quiere sobrevivir.

“Los ucranianos viven en un país con una historia compleja. El oeste es mayoritariamente católico y habla ucraniano y el este en gran parte ortodoxo y habla ruso. Cualquier intento de un ala de Ucrania de dominar a la otra, como ha sido el patrón, conduciría eventualmente a una guerra civil o una ruptura. Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hundiría durante décadas cualquier posibilidad de llevar a Rusia y Occidente a un sistema internacional cooperativo”, según el político y diplomático estadounidense.

La impresión general es que Putin es un político calculador, que sabe reconocer las circunstancias para utilizarlas a su favor.

Bien lo dijo el exsecretario de Defensa Robert Gates, quien, en 2007, luego de conocer a Vladimir Putin señaló: “Tiene la mirada de un asesino a sangre fría" coincidiendo con el expresidente George W. Bush.

El único expresidente estadounidense que opinó que la decisión de Putin de declarar dos provincias en el este de Ucrania como estados independientes fue un movimiento “inteligente” fue Donald Trump.

¿Habría Putin seguido adelante con la invasión militar de Ucrania si Trump hubiera sido todavía presidente de Estados Unidos?

Sin embargo, la exsecretaria Condoleezza Rice, dijo recientemente que Putin “siempre fue calculador y frío. Pero esto es diferente. Parece errático. Hay una interpretación cada vez más profunda y engañosa de la historia”.

Así también la exsecretaria de Estado Madeleine Albright sostuvo que "la afirmación revisionista y absurda de Putin de que Ucrania fue 'totalmente creada por Rusia' y despojada del imperio ruso está totalmente en consonancia con su cosmovisión distorsionada”, calificando sus recientes acciones de error histórico.

Con demasiada frecuencia, Rusia ha dicho algo en público solo para hacer lo contrario.

“No hay invasión rusa en Ucrania”, aseveró el ministro de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov o “Rusia no va a atacar a nadie, “según el portavoz de Putin, Dimitri Peskov.

¿Será que Putin rectifica y nos salva de un enfrentamiento de proporciones globales insospechadas? ¿Y le creeremos?

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