sábado 11  de  abril 2026
"RESETEO MUNDIAL"

¿Qué se mueve detrás de la guerra contra Irán?

El régimen terrorista de Irán jamás ha cumplido un acuerdo y eso lo sabe el presidente Donald J. Trump, el secretario de Estado Marco Rubio y todas las agencias de inteligencia y negociadores estadounidenses

Por Leonardo Morales

Un régimen iraní sin opciones posibles y prácticamente aniquilado decidió, como se esperaba, una frágil tregua para evitar de forma momentánea la mayor ofensiva militar en la historia del planeta, a pocas horas de que se venciera el ultimátum ofrecido por el presidente de Estados Unidos Donald J. Trump.

Los terroristas iraníes evitaron, por el momento, un desastre mayor del país en lo que hubiera sido con mucha probabilidad la más potente escalada militar en la historia universal. Pero también expusieron una vez más ante el mundo su verdadera esencia del “gran imperio del terror”.

El régimen convocó u obligó a la población civil a ponerse como “escudos humanos”, entre ellos niños y mujeres, en puentes de acceso a las plantas de energía para de esta forma evitar los bombardeos a este tipo de instalaciones. Ninguna organización internacional de derechos humanos se pronunció, como tampoco lo hicieron durante la masacre de más de 35.000 manifestantes en las calles de Irán por pedir libertad.

Pero no les basta y ahora reclutan a niños entre 12 y 14 años para que "defiendan el país" como carne de cañón.

Pero las noticias no son muy buenas para los terroristas de Teherán.

Trump prometió el viernes abrir el estrecho de Ormuz "bastante pronto" con o sin la cooperación de Irán, antes de las conversaciones de paz en Pakistán.

"Vamos a abrir el golfo con o sin ellos... o el estrecho, como lo llaman. Creo que va a ser bastante rápido, y si no lo es, podremos acabar la tarea", dijo Trump a los periodistas mientras salía de Washington para un viaje dentro del país.

"Lo reabriremos bastante pronto", prometió.

¿Negociar de buena fe? Irán jamás lo ha hecho

El entonces presidente Barack Obama regaló casi 2.000 millones de dólares y le levantó todas las sanciones de EEUU a Irán para que firmara la paz y dejara de enriquecer uranio. El régimen de Teherán jamás cumplió con la propuesta. Ahora no hará nada diferente, se encuentra acorralado y casi aniquilado; lo ha perdido casi todo y sólo lo mantiene el fanatismo extremista islámico.

El régimen terrorista de Irán jamás ha cumplido un acuerdo y eso lo saben el presidente Donald J. Trump, el secretario de Estado Marco Rubio y todas las agencias de inteligencia y negociadores estadounidenses. Sú único propósito es hacer desaparecer a Israel y ahora hasta sus históricos aliados; luego secuestrar al mundo con armas nucleares. Para eso se han preparo durante décadas a costa de la miseria, el riguroso control y el terror para el pueblo iraní.

Al ver semejante postura del extremismo islámico iraní, Pakistán -que ejerce como intermediario entre EEUU y Teherán en busca del fin de la guerra- intensificó las acciones diplomáticas con propuestas de última hora para el régimen teocrático islámico. Finalmente, por ahora, se evitó una escalada militar de proporciones incalculables, como había prometido la Casa Blanca y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Sin embargo, la tregua de dos semanas pactada entre Estados Unidos e irán se romperá en cualquier momento, luego de que Teherán amenazara con reanudar las hostilidades si Israel continuaba con su poderosa ofensiva contra Hezbolá en Líbano.

Además, Irán mantiene casi cerrado el Estrecho de Ormuz y desde que se declaró la tregua, apenas han pasado 16 buques en más de 48 horas, la mayor parte de interés para Teherán.

El presidente JD Vance, quiene viajó a Islamabad (Pakistán) para dirigir las conversaciones con una delegación iraní advirtió a Irán a "no jugar" con Washington, en medio de las divergencias y acusaciones mutuas de no respetar el acuerdo de alto al fuego.

"Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros, desde luego, estamos dispuestos a extender la mano abierta. Si van a intentar jugárnosla, entonces verán que el equipo negociador no será muy receptivo", advirtió.

El vicepresidente lidera la comitiva estadounidense junto al emisario especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno de Donald Trump.

La frágil tregua

Desde que se pactó la tregua de dos semanas, Washington dejó claro que el tema de Hezbolá en Líbano no estaba incluido en el acuerdo y fue Irán, el gran padrino y patrocinador de los terroristas de Hezbolá, quien exigió eso horas después del anuncio.

Israel se declara determinado a continuar atacando los terroristas proiraníes de Hezbolá, que fueron quienes atacaron a Tel Aviv el 28 de febrero cuando comenzó la ofensiva militar contra el régimen asesino de los ayatolás.

El jefe de la Oficina Oval informó horas antes que “todos los objetivos militares y estratégicos de EEUU en Irán se habían cumplido” y por tal razón se había propuesto un acuerdo preliminar a los militares y los líderes iraníes que aún quedan con vida.

Toda la cúpula militar y de gobierno de los ayatolás que respondían al también eliminado y llamado líder supremo, Alí Jamenei, están muertos; excepto el presidente iraní Masoud Pezeshkian y el presidente de la denominada Asamblea Consultiva Islámica (Parlamento), Mohammad Bagher Ghalibaf, entre algún que otro asesor o vicejefe que ha tenido que reemplazar a los históricos generales y dirigentes del ayatolá.

Además de la erradicación física de los viejos cabecillas del régimen terrorista, EEUU destruyó la armada y la aviación iraní junto a la parálisis del 85% de la producción de petróleo con el bombardeo a sus principales instalaciones. La capacidad nuclear del desgobierno fue reducida a casi cero, al igual que la de misiles balísticos, drones, defensas antiaéreas y la industria petroquímica y de enriquecimiento de uranio.

Respecto a su ejército terrestre, más del 46% de los equipos militares de campo se encuentran dispersos o destruidos; sin comunicación de mando. Sus tropas han sido mermadas a casi la mitad, tras los masivos bombardeos de EEUU e Israel a las bases militares de la Guardia Revolucionaria.

Han quedado vivos sólo para negociar

Irán, en estos momentos, de acuerdo con análisis de expertos militares, es [un gran escombro con reductos de resistencia] y bajo la amenaza de que su infraestructura civil y energética también desaparezcan, si quienes dirigen ahora los lanzamientos de los misiles y drones que les restan exigen condiciones no viables para EEUU e Israel.

Los buques de guerra estadounidenses están siendo reabastecidos con armas para atacar nuevamente a Irán en caso de fracaso de las conversaciones en Pakistán, advirtió el presidente Donald Trump en una entrevista con el New York Post.

"Hacemos un rearme. Estamos cargando los barcos con la mejor munición, las mejores armas jamás fabricadas; incluso mejores que las que utilizamos anteriormente, con las cuales los hicimos pedazos", agregó el mandatario republicano.

"Y si no logramos un acuerdo, las utilizaremos; y las utilizaremos de manera muy efectiva".

En un mensaje breve y críptico publicado horas antes en su red Truth Social, Trump había hecho referencia al "¡¡¡REARME MÁS PODEROSO DEL MUNDO!!!".

El jefe de la Casa Blanca afirmó que Irán no tiene "ninguna carta" para negociar, excepto [el control temporal del Estrecho de Ormuz], por donde pasa el 20% del comercio mundial de hidrocarburos.

"Los iraníes [parecen no darse cuenta de que no tienen ninguna carta], aparte de una extorsión a corto plazo al mundo mediante el uso de las vías navegables internacionales", explicó Trump en su plataforma Truth Social.

"¡La única razón por la que siguen vivos hoy es para negociar!" advirtió, antes del inicio de negociaciones este sábado en Pakistán.

La aniquilación

Washington destruyó el puente más importante no sólo de Irán, sino de gran parte del Medio Oriente. El B1 en Karaj era una vía elevada que unía a Teherán con diferentes ciudades y por donde se movía estructura militar, entre ellas las denominadas lanzaderas móviles.

Las imágenes, grabadas en videos que circulan por internet, revelan el impacto de tres potentes misiles estadounidenses en varios puntos de su estructura (en ambos extremos y en el centro).

De acuerdo con informes oficiales del Departamento de Guerra de EEUU, más de 12.400 objetivos en Irán han sido destruidos o han quedado inutilizables.

Como parte del plan negociador para un posible acuerdo definitivo que concluya la ofensiva militar estadounidense-israelí, Washington exige la reapertura del Estrecho de Ormuz mediante un control conjunto con Irán y el cobro a partir de ahora de peaje por cruzar esta vía marítima, por donde transita el 20% del crudo y los hidrocarburos del comercio mundial, que mayoritariamente necesitan Asia y Europa.

No se cree que al final Teherán rechace la propuesta de Trump para el cobro de peaje en el Estrecho de Ormuz, porque representaría una nueva e importante fuente de ingresos que a partir de ahora necesitarán para la recuperación. De concretarse la sugerencia, sería la bofetada del jefe de la Oficina Oval a países asiáticos (Corea del Sur y Japón) y varios europeos que le dieron la espalda y que ahora tendrían que pagar tarifas por el cruce.

Trump ha demostrado que siempre tiene una carta guardada destinada a quienes traicionan a EEUU y se enfrentan a sus intereses estratégicos.

Según fuentes en Washington, el presidente Trump habría comenzado los trámites correspondientes para el proceso de salida de EEUU de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ante la negativa de varios países miembros de permitir que el ejército estadounidense utilizara bases militares y hasta el espacio aéreo como fue el caso de España.

El Reino Unido, un histórico aliado militar de EEUU, se mostró escéptico junto a otras naciones de cooperar con la aviación estadounidense que participaba en los ataques contra el régimen de los ayatolás.

¿Salida de la OTAN?

El secretario de Estado Marco Rubio, uno de los grandes defensores de la OTAN desde que era senador, hizo contundentes declaraciones sobre el tema: "No hay duda de que, lamentablemente, una vez concluido este conflicto, vamos tendremos que reevaluar el valor de la OTAN para nuestro país".

"Cuando necesitamos que nos permitieran usar sus bases militares, ¿su respuesta fue 'no'? Entonces, ¿para qué estamos en la OTAN? Hay que plantearse esa pregunta", afirmó el también asesor principal de seguridad nacional.

Por su parte, Trump recalcó:

“Estudio seriamente abandonar la Alianza Atlántica después de la guerra”.

La Casa Blanca arremetió una vez más contra la OTAN horas antes de una reunión a puerta cerrada entre el secretario general de la alianza, Mark Rutte, y el presidente Trump.

"Fueron puestos a prueba y fallaron", declaró sobre los socios de la organización la secretaria de prensa Karoline Leavitt, al citar palabras del Presidente.

"Es bastante triste que la OTAN le haya dado la espalda al pueblo estadounidense durante las últimas seis semanas, cuando es precisamente ese pueblo quien ha estado financiando su defensa", añadió Leavitt ante la prensa.

Rubio también sostuvo un diálogo con Rutte sobre las operaciones militares contra Irán, la guerra en Ucrania y el refuerzo de la coordinación y del "reparto de cargas" con los aliados de la OTAN, según el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott.

La tregua quizás sea efímera debido a grupos radicales y reacios a negociar con Washington entre los miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, pero lo que se puso de manifiesto una vez más fue la efectividad de las presiones de Trump, aunque en este caso a los iraníes no les quedaba otra opción que sacar la bandera blanca a pesar de que ellos afirman que no se trata del fin de la guerra ni su rendición.

Estrategia en la fase final

Las dos semanas acordadas de un alto al fuego y la reapertura parcial del tránsito por el Estrecho de Ormuz puede ser una estrategia encaminada hacia el triunfo ya consumado de Washington, que puso a negociar a los extremistas islámicos.

Otra carta histórica es el aislamiento del régimen terrorista. En medio de la desesperación y viendo el apoyo de la mayoría de los países del Medio Oriente al gobierno de Trump, Irán atacó a sus históricos aliados de la región como Catar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Turquía, Barein.

Estas mismas naciones y otras pidieron el uso de la fuerza para reabrir y controlar el Estrecho de Ormuz, una acción de Teherán contraria al derecho internacional y violatoria de acuerdos firmados en la región para mantener el comercio por esa vía marítima.

El régimen iraní se ha quedado solo y recoge ahora el daño que ha sembrado durante décadas: el pago de la subvención del terrorismo en gran parte del mundo. No tiene a Venezuela ni a Corea del Norte, que se alejó del gran perdedor y se alineó al liderazgo actual en la Casa Blanca.

Irán cuenta únicamente con grupos extremistas en Yemen, Líbano (Hezbolá) y el palestino (Hamás), dictaduras socialistas como la de Cuba y Nicaragua frente al sorprendente rechazo o indiferencia de sus dos exgrandes pilares de fuerza (China y Rusia).

Si las condiciones geopolíticas y estratégicas del presidente Trump cuajan entre la nueva camada de dirigentes islámicos iraníes, EEUU habría consolidado un cambio histórico trascendental no sólo en la región sino en el golpe más fuerte al terrorismo mundial, cuyo patrocinador e impulsor principal (Irán) ha sido aniquilado militar, política y económicamente.

La frágil tregua, que el régimen ayatolá puede romper en cualquier momento, porque desea que Israel frene sus ataques contra Hezbolá, indica que el “temible” poderío militar iraní ha sido reducido a su máxima ecuación; y a partir de ahora el control de Washington será de bien cerca y permanente.

A pesar de las denuncias de misiles lanzados por Irán contra Tel Aviv y otras naciones cercanas a pocas horas de decretarse el “impase” en el conflicto, el impacto económico del comienzo de la tregua fue inmediato.

Impacto económico

Los precios del petróleo y el gas se desplomaron, las bolsas registraron fuertes ganancias y el dólar cayó tras el anuncio del cese al fuego de dos semanas entre EEUU e Irán, que incluye como requisito de prioridad la reapertura del estrecho de Ormuz.

Tras el comienzo de la ofensiva militar estadounidense en combinación con el ejército israelí, Irán bloqueó el Estrecho de Ormuz y el barril de Brent, referente internacional del mercado, que oscilaba sobre los 72 dólares el barril a mediados de febrero llegó a escalar hasta casi 120 dólares en marzo.

El precio del crudo Brent del Mar del Norte, para entrega en junio, cayó 13,29% el miércoles 8 de abril, hasta 94,75 dólares por barril. Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), para entrega en mayo, bajó 16,41% este miércoles, hasta 94,41 dólares por barril.

Los precios del gas también cayeron drásticamente. El contrato de futuros holandés TTF, considerado la referencia europea, descendió 14,92%, hasta 45,30 euros (52,7 dólares).

El anuncio de un cese el fuego disipó a su vez temporalmente los riesgos de una reacción en cadena con un alza de las tasas de interés y una desaceleración del crecimiento.

Los mercados bursátiles desde Asia y Europa hasta la Bolsa de Nueva York cerraron en fuerte alza.

El Dow Jones Industrial ascendió ‎1,325 puntos (2,85%), el tecnológico Nasdaq 2,80% y el índice ampliado de las mayores empresas S&P 500 un 2,51%.

Días antes del receso de las operaciones militares contra Irán hubo intensos bombardeos contra objetivos y jefes militares y de inteligencia iraníes. En apenas 24 horas, más de 40 altos mandos militares del régimen fueron eliminados; en total, casi 4.800 altos oficiales de la dictadura islámica están muertos.

El ministro de exteriores de Pakistán y viceprimer ministro, Mohammad Ishaq Dar, confirmó que Teherán pide que el Líbano sea parte del cese del fuego.

China, el otro gran perdedor

Los ataques de Israel contra toda la estructura de los terroristas de Hezbolá aumentaron en la última semana con importantes golpes a su infraestructura y la muerte de altos jefes esta organización.

Netanyahu explicó que Tel Aviv respetaría el cese del fuego entre EEUU e Irán, pero Hezbolá no entraba en el convenio preliminar; por tanto, la ofensiva israelí se ha intensificado para terminar con la campaña de apoyo a Irán que inició de forma simultánea la organización terrorista.

¿Pero además de Irán y Hezbolá, quién ha sido el otro gran perdedor en esta operación maestra de la administración Trump?... China.

En los últimos 25 años los proveedores de combustible de bajo costo para China han sido Irán y Venezuela. A pesar de que el volumen de importación de ambos representa el 15% del consumo total de Pekín, los beneficios acumulados durante casi tres décadas equivalen a cientos de miles de millones de dólares.

China importaba diariamente como promedio 1,7 millones de barriles de crudo iraní y entre 250.000 y 400.000 barriles al día de la narcodictadura de Nicolás Maduro en Venezuela.

La economía china depende en más del 70% de sus importaciones de crudo para cubrir su demanda interna. Por eso, el golpe a Irán ha sido un impacto brutal para la factura energética del régimen comunista chino.

Es precisamente lo que ha movido a Xi Jinping a exigir a Teherán la reapertura del Estrecho de Ormuz junto a la Casa Blanca y los países del Golfo, a quienes Trump les agradeció en fecha reciente su cooperación directa con Washington en la guerra contra el terrorismo iraní.

Importaciones récord de petróleo

Estados Unidos es el mayor productor de petróleo del mundo con 13.8 millones de barriles diarios de crudo como promedio, y el déficit para su consumo lo completa ahora con Venezuela, México, Canadá o Guyana (el Esequibo). Pero China depende de Rusia y de otros mercados para mantener su industria y el consumo eléctrico.

China importó en 2025 un récord histórico de 11,6 millones de barriles diarios de petróleo; el equivalente a 578 millones de toneladas al año; un dato importante para entender el catastrófico impacto del cierre del Estrecho de Ormuz para China en más de un mes de conflicto bélico. Por esta vía, Pekín recibe más del 43% del combustible para su consumo, por lo que ha tenido que acudir a gran parte de sus reservas estratégicas. Además, el gigante asiático ha tenido que buscar el reemplazo de este [petróleo de elevados descuentos] en otros mercados alternativos -que por supuesto- no venden a los acostumbrados precios de Irán y Venezuela.

En general, más del 80% del crudo, el gas y los hidrocarburos que pasan a través del Estrecho de Ormuz se dirigen a China, Corea del Sur, Japón e India. Un cierre prolongado de esta ruta marítima tendría un efecto devastador para China.

Esta es una de las razonas, entre otras, por las que EEUU no ha puesto en riesgo sus recursos ni sus tropas para custodiar este importante acceso. Y a pesar de la escalada de precios, Washington mira como prioridad un acuerdo eventual acuerdo con una China bajo fuertes presiones económicas, por encima del ascenso temporal de los precios del crudo.

De acuerdo con economistas que han descifrado la estrategia de la administración Trump, a Norteamérica le conviene de cierta forma que China siga muy afectada económicamente por el cierre del Estrecho de Ormuz, ante un eventual encuentro de Jinping y Trump – que ha sido pospuesto- para la [firma de un nuevo convenio comercial y económico entre ambas potencias], que sustituiría al generado también por el líder republicano y firmado por ambas naciones en enero de 2020.

Pekín en suelo pantanoso

A su vez, Irán a atacado a varios países productores del Golfo y les ha mermado sus exportaciones de crudo, otras puertas que se le han cerrado a China, que depende de esta región para cubrir el 56% de su consumo energético. Como reacción en cadena, la industria china sufre las consecuencias con el encarecimiento de las materias primas, el elevado costo de las importaciones de combustible y el retraso (o cierres) en las producciones industriales y las exportaciones.

Un bloque prolongado podría desencadenar una recesión económica en momentos en que la situación del gigante asiático viene deteriorándose de forma acelerada desde los últimos 6 años. Por primera vez, los pronósticos de crecimiento del Producto Interno Bruto de China (PIB) en 2026 son de un 2% o menos, contra un 6% y 7% que registraba entre el 2015 y 2019 (antes de la pandemia de COVID-19).

En resumen, China no puede permitirse un cierre extendido del Estrecho de Ormuz ni que Irán continúe con los ataques a sus proveedores de combustible, gas e hidrocarburos en el Medio Oriente. La peor parte es que tampoco puede hacer nada para controlar o revertir la situación, que no sea la presión diplomática, debido a que entrar militarmente en el conflicto tendría la respuesta de EEUU e Israel de forma inmediata. Y esa guerra sí nadie la desea en estos momentos, mucho menos China.

Es un plan bien calculado, concebido y meditado por los asesores militares y económicos estadounidenses. Casi 30 reuniones de varias horas cada una ocurrieron en Washington para definir la estrategia de ataque a Irán y sus consecuencias, como lo explicó ante el Congreso la jefa de inteligencia de EEUU, Tulsi Gabbard.

¿Preocupación o esperanza?

El punto quizás más álgido del conflicto es el referido a los millones de iraníes que se oponen al régimen ayatolá. Ellos vieron con esperanza que un cambio total de régimen les traería la libertad y la prosperidad de la mano de Norteamérica, pero a muchos ahora les preocupa que los [sustitutos de un nuevo gobierno] y casta militar prosigan con el legado del ayatolá Jamenei, quizás no de la misma forma despiadada, pero con represión contra la disidencia interna para mantener el control.

El presidente Trump les prometió la eliminación del régimen de Jamenei; y lo ha hecho, pero el paso siguiente y [un posible acuerdo definitivo] es el que tiene ahora entre la decepción, la incertidumbre y la esperanza a esos millones que salieron a las calles por casi tres meses a exigir libertad y el fin del régimen. Esos valientes iraníes se enfrentaron sin armas al régimen y pusieron como ofrenda de heroísmo más de 35.000 muertos; decenas de miles de detenidos, heridos y torturados con severidad.

Los rostros de todos han sido grabados y archivados, además, por [decenas de miles de cámaras] instaladas por el régimen para mantener el estricto control sociopolítico en las principales ciudades iraníes. Esos dispositivos de vigilancia masiva fueron puestos en marcha por los grandes consorcios chinos, entre ellos el gigante Huawei.

Ya se sabe lo que hace el aparato represor iraní con su propio pueblo. El jefe de "Justicia" ha pedido acelerar las condenas de muerte y es lo que hará el régimen si queda en pie y al frente del país.

Resulta prematuro pronosticar lo que ocurrirá en los próximos días y si el alto fuego seguirá vigente sin romperse por parte de Teherán, un régimen que ha dado muestras sobradas de no tener moral y menos palabra de compromiso y responsabilidad con el destino libre de Irán, muchísimo menos con algún acuerdo.

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FUENTE: Con información con AFP, EFE, The Wall Street Journal, Reuters, Bloomberg.

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