Para muchos la pasión de devolver la vida a un auto viejo es apasionante, pero para ello le recomendamos seguir estos pequeños consejos para que esta aventura no se vuelva un proyecto sin final y se transforme un montón de lata arrumada por años.
Para muchos la pasión de devolver la vida a un auto viejo es apasionante, pero para ello le recomendamos seguir estos pequeños consejos para que esta aventura no se vuelva un proyecto sin final y se transforme un montón de lata arrumada por años.
Lo primero y fundamental que hay que hacer es escoger el modelo de vehículo a restaurar. En caso de no poseerlo, el mercado americano está impregnado de oportunidades para este tipo de proyectos y se pueden encontrar muchas posibilidades a través de Internet.
Una vez finalizado este primer paso hay que investigar sobre la historia del automóvil que se ve a restaurar, en que año se produjo, cuáles fueron sus series y en que se diferencian, las diferentes opciones de motor, si las hubo, el catálogo de colores originales- y que coincidan con el año del modelo a restaurar-, colores y tipos de interiores que se ofrecieron en el mercado para esa época, etc. Ya teniendo conocimiento de toda esta información indagamos quienes son los proveedores que tienen y venden estas piezas, si es necesario importarlas de otro país o simplemente las podemos conseguir usadas en el mercado local. Esto nos dará una idea un poco más clara, aunque no segura, del costo de las piezas, y así podamos empezar a ver opciones de vehículos para comprar, y poder hacer un presupuesto a ver si el precio de compra es negociable o por el contrario no nos conviene.
Llegado el momento de buscar el vehículo es importante no precipitarse y procurar, en la medida de lo posible, ver más de una opción. Generalmente, por su condición de “proyectos” estos vehículos que no se venden de un día para otro y tampoco hay tanta gente detrás de ellos, lo que nos facilita tomarnos el tiempo necesario para estudiar distintas opciones. Lo más importante de estas visitas es determinar que el vehículo no tenga problemas estructurales, si hay corrosión que sea algo remediable y no esté en condición crítica o irrecuperable. Todos los seriales del vehículo deben estar legibles y debe tener su documento de propiedad, ahora bien y probablemente lo más importante es que el motor y demás piezas compaginen con los documentos y el año del vehículo, que haya mantenido esto en el pasar de los años es lo que va a dictar el valor real del mismo.
Por fin con el vehículo en nuestras manos podemos pasar a la etapa del desarmado, pero antes de eso hay que hacer con detalle una lista de los repuestos que vamos a necesitar y que probablemente -por ser un carro antiguo- haya que buscar con intensidad para que el proyecto no se retrase.
Desarmar el vehículo es una de las partes más importantes del proyecto porque hay que clasificar todo en bolsas, cajas, estanterías, etc. Debemos identificar lo que sirve, lo que no sirve, y lo que hay que reemplazar. Lo que no está bueno, pero tiene reparación a lo que sencillamente no funciona. Todo debe tener nombre y a que parte del automóvil pertenece. Extraviar tornillos o piezas pequeñas puede llegar a ser un dolor de cabeza a la hora del armado.
Estamos en el momento de reparaciones: soldar, desoldar, martillar, enderezar, etc., para después empezar a dar geometría a las esquinas, filos y bordes. Revisar una y otra vez que los materiales usados no dejen defectos sobre la base como marcas de lija o exceso de material (estos detalles se van a resaltar con las capas de pintura y brillo dejando ver un mal trabajo). En cuanto a la pintura el mejor consejo es tratar de buscar el color original de ese vehículo en particular y pintarlo con el mismo código. En caso de cambiarle el color lo más sano y como les comenté en líneas anteriores, es buscar el catálogo con la fórmula del color deseado, con el fin de mantener la originalidad del automóvil.
Cada pieza vuelve a su sitio y debe encajar perfectamente. Las piezas viejas, las nuevas y las recuperadas, todas deben dejarse acoplar en armonía, el vehículo debe armarse de abajo hacia arriba, como en las líneas de producción originales. Primero el chasis, después motor, la suspensión, la carrocería, el cableado y así sucesivamente hasta finalizar y poder disfrutar del resultado.
Es importante destacar que no son proyectos rápidos menos si es uno mismo quien los va a ejecutar y posiblemente en un espacio reducido. Lo cierto es que de una u otra forma hay que tener mucha paciencia porque puede durar meses e incluso años en finalizarlo.
