jueves 30  de  julio 2026

Cuba, un país adoctrinado

¿Por qué, a pesar de tantos problemas económicos y necesidades de todos tipos, todavía existe esa cantidad de gente que apoya, aplaude, sigue y quiere a Fidel Castro?

Leí en las noticias que el expropietario de Globovisión, Nelson Mezerhane, quien es actualmente editor de DIARIO LAS AMÉRICAS, dijo ante la Asamblea General de la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP) que Globovisión fue destruida porque era el canal de la libertad en Venezuela. n

La represión en Venezuela aumenta cada día más y ya eso no es secreto para nadie. Si los venezolanos no se ponen u201clas pilas u201d veo a los niños venezolanos del futuro creciendo como crecieron los chicos de Cuba: adoctrinados y sin aspiraciones. n u00bfPor qué, a pesar de tantos problemas económicos, terribles limitaciones, necesidades de todos tipos, verdades inevitables, miserias insoportables y esos deseos desesperados y preocupantes de tantos por abandonar el país, todavía existe esa cantidad de gente que apoya, aplaude, sigue y quiere a Fidel Castro?
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Si en otras ocasiones esto había sido todo un asunto sin aclaración para usted, permítame invitarlo a leer estos recuerdos de mi infancia y unas cuantas reflexiones que quizás lo ayuden por esta vez a asimilar las posibles respuestas a esas interrogantes. Intentaré explicarlo de este modo. nDesgraciadamente nací en un país donde desde que aprendí a hablar me enseñaron a gritar:" u00a1Viva Fidel! u00a1Viva la revolución cubana! u00a1Abajo el imperialismo yanqui!". Luego llegué a la escuela primaria y allí desde el día que entré hasta el día que salí me estuvieron restregando o más bien u201crecordando u201d, para que se lea bonito, que yo era una niña muy afortunada porque tenía la oportunidad de asistir a una escuela completamente gratuita, que era dichosa en comparación con los otros niños del mundo que eran en su mayoría pobres y no tenían la posibilidad de tener una escuela como la mía. n

En una formación recta, uniformados y por orden de tamaño, nos hacían gritar cada mañana ante una estatua de José Martí: u201cPioneros por el comunismo, seremos como el Che u201d, u201cY si deshecha en menudos pedazos, llega a ser mi bandera algún día, nuestros muertos alzando los brazos, la sabrán defender todavía u201d. Nos enseñaron la historia valiente y asombrosa de cuando el comandante en jefe luchó en la Sierra Maestra por una Cuba libre. Nos repetían como canción hasta que lo memorizáramos que EEUU era nuestro hipócrita enemigo del norte y que estaban dispuestos a atacarnos siempre en cualquier momento. Estados Unidos era el peor país del planeta y querían gobernar el mundo con sus intervenciones, se sentían con derecho de hacer y disponer a su antojo en países ajenos; eran imperialistas y aunque nunca nos explicaban bien esa palabra, debíamos odiarlos y punto. n

Cuba en cambio era el mejor estado del mundo, era una isla bella, divina, tenía magia, encanto, era rica en historia, en cultura, pero lamentablemente nadie se atrevía a mencionar que habíamos quedado estancados en el siglo XVIII y parecíamos un museo insuperable de antigüedades. n

No vivíamos en una patria, ni en una nación, no: u201cteníamos un reino u201d donde no habían diferencias de clases sociales y todos éramos armoniosamente iguales; era el lugar donde se podía vivir más tranquilamente. En la tele nunca se escuchaban noticias de asaltos, ni asesinatos. El mundo exterior se caía a trozos, mientras que el nuestro era todo un u201coasis envidiado por el resto u201d. n

Hoy sé que el mundo sufre por Cuba u2026 n

Recuerdo que las primeras oraciones que me obligaron a escribir fueron: Yo amo a mi presidente Fidel. Viva Cuba libre, entre otras similares y por el estilo. Nos describían a nuestro mandatario como un gigante en medio del Golfo vociferando paz e igualdad para el mundo. Teníamos que sentir por él un sentimiento poderoso, repleto de admiración. Teníamos que mirarlo y creer en él como el líder incomparable, insustituible. Y lean bien que digo: TENÍAMOS y debíamos. Había sido el presidente de mi abuela, después el único que había conocido mi mamá y luego el que seguiría siendo el mío. n

Ahora bien, si desde pequeño te educan de esa manera, si te hacen creer que esa información es la única y más completa, la certera; si por años te llenan la cabeza con esas ideas lentas y pacientemente cultivadas, si no existe otra fuente de información, otros libros que leer que destapen historias distintas, otros canales de televisión en los que puedas corroborar otras realidades; si no puedes salir para conocer realmente el mundo exterior, u00bfno cree usted entonces, que sean éstas posiblemente las razones por las cuales aún existan algunos cubanos en la isla y hasta absurdamente fuera de ella que desatinadamente simpaticen con ese Gobierno autoritario?

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