En una democracia como la de Estados Unidos, los residentes tienen el derecho de elegir a los oficiales que quieren que los represente en los órganos de poder. No sucede igual en los países de gobiernos totalitarios de los que procede una gran parte de la masa de personas que conforma el segmento hispano asentado en el sur de la Florida.

Este martes los electores de los más importantes municipios del condado Miami-Dade tienen la oportunidad de ir a las urnas a ejercer el derecho al voto, esa invaluable herramienta que provee la democracia dentro del ámbito de las libertades que todos tenemos en esta nación fundada sobre cimientos sólidos e inquebrantables.

Están en juego cargos públicos y decisiones que marcarán el destino próximo de municipalidades como Miami, Miami Beach, Hialeah y Homestead, en donde los procesos electorales recientes han mostrado una apatía que es hora de dejar a un lado si queremos que, de verdad, florezca una democracia sana.

Es el momento de cambiar la desidia por la acción de un conjunto de ciudadanos preocupados por el devenir de nuestras ciudades en el sur de la Florida, hecho que debe verse reflejado en los puestos electorales. Quien deposita un voto tiene derecho a exigir de sus gobernantes el cumplimiento de unos deberes que redunden en el beneficio común.

El compromiso que tenemos todos debe ser ineludible. Asistir a las urnas es parte esencial de la responsabilidad social que asiste a todo aquel que piensa en el futuro de las generaciones venideras, en cuyo escenario nuestros hijos y nietos son eslabones de una cadena que seguirá girando en busca de unos lugares más idóneos para vivir de manera confortable, en paz y armonía.

No perdamos de vista la brecha histórica que se abre con cada elección. De nosotros, y de nadie más, depende crear las condiciones de vida que nos merecemos conforme al reto de escoger a los candidatos de mejores propuestas, y también aquellas iniciativas consignadas en las boletas electorales que tendrán un impacto a mediano y largo plazo.

Tenemos que salir de nuestro estado de confort y dirigir nuestros pasos hacia los precintos habilitados para estos comicios, con la seguridad de estar contribuyendo al fortalecimiento de nuestras instituciones democráticas. Hacerlo es responsabilidad de todos, no solo de unos pocos.

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