La comunidad interamericana no puede depender de un lisiado moral y mental que ni siquiera se gobierna a sí mismo, sino que procede por cuenta y orden de los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Los Zetas, los Caballeros Templarios; de los remanentes de las FARC, el ELN, narcomafias de Cali y Medellín, incluidas. Que una mañana hala la brasa para las sardinas del narcoterrorismo iraní y la siguiente, para el Hezbollah, el Hamas, Al Qaeda o cualquier otro bicho de uña del radicalismo musulmán. Que un día se le coloca en decúbito ventral a Vladimir Putin y el otro, se le prosterna a la narcotiranía castrocubana.

El miércoles pasado, el fiscal del Distrito Sur de Nueva York y el administrador general de la Agencia de Control de Drogas (DEA, sus siglas en inglés) anunciaron que Adel El Zabayar, exparlamentario oficialista a la Asamblea Nacional de Venezuela, fue acusado ante una corte criminal por participar junto a Nicolás Maduro, expresidente (sic) de Venezuela, prominentes subalternos de este último y varias organizaciones terroristas internacionales, en operaciones de tráfico ilegal de narcóticos y de armas, no solo con el propósito de lucrarse en lo personal –en la llamada RoboLución, no hay almuerzo gratis– sino, además, de preparar atentados contra ¿Estados Unidos de América?, ¿Colombia? ¿Brasil?, ¿Chile?, ¿contra usted, apreciado lector o contra el cronista?

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En la querella se detallan actuaciones que parecen arrancadas de la teleserie Los Soprano, hora, fecha y lugar de los canjes de cocaína por artefactos de destrucción masiva, entre el mencionado, El Zabaya, en persona, y Diosdado Cabello, sedicente “Segundo de a Bordo” de la narcorrevolución, también en persona.

El 26 de marzo de este mismo año, ya Maduro y once miembros de su pandilla, incluido el susodicho Cabello, habían sido acusados por otros fiscales federales de NY, Washington y el sureste de Florida, por delitos iguales o peores. Incluso, las autoridades ofrecieron recompensas que montan a los US $40 millones a todo el que contribuya a las capturas o condenas de los prófugos de la Justicia de EEUU, a partir de entonces. Para colmo, el mismísimo miércoles pasado la agencia británica de noticias, Reuters, reportó que Yazenki Lamas Rondón, exguardaespaldas por diez años de la esposa de Nicolás Maduro, había celebrado “plea guilty” con las autoridades criminales de EEUU. Rebaja a su inminente condena por participar en alrededor de 200 vuelos para traficar estupefacientes para el citado narcosátrapa a cambio de delatar, como dijo haber delatado, a su mencionada exempleadora, fue el cambalache. Para finalizar, solo por hoy, no hay lista negra, incluidas las de la OFAC, el FBI y cualquier otro escuadrón contra el crimen organizado que se respete, en la que no figuren los amos de Maduro, este último y sus carnales.

Sin embargo, la realidad espesa y concreta, es que tales listas negras y acusaciones en estrados, por sí solas, no conducen a nada. No han llegado a ningún lado en los casos de los desgobiernos y desgobernantes parias de Irán, sancionado desde 1984; de la República Democrática de Corea o Corea del Norte, desde 2017; de Sudán, desde 1993, de Siria, desde 1979. Sin hablar de Cuba, que ya va para los 70 años, saliendo y entrando, como Pedro por casa, de cuanto ranking de estados y/o de desgobernantes forajidos se publica. En Panamá, ese tipo de listas negras y acusaciones en estrados sí que funcionaron, en específico, después que el “Viejo” Bush se dejó de malos ruidos y metió preso al “Cara ‘e Piña” Noriega.

Las evidencias aportadas por las fiscalías federales y entidades oficiales mencionadas, aportan basamento geopolítico y jurídico sólido y holgado para medidas más efectivas en la hecatombe de Venezuela. A saber: Mecanismos del TIAR, de la relativamente novedosa figura de la intervención humanitaria internacional o de la legítima defensa entre estados.

No se puede pretender que, de manera individual, ningún Estado de la comunidad interamericana o esta última en su conjunto, se sienten a esperar, muy tranquilos, la cristalización en sus territorios y contra sus nacionales de los planes terroristas de los amos de Nicolás Maduro.

@omarestacio

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