Carlos Sánchez Berzain*

Gobernabilidad democrática frente a la corrupción es el tema central de la Octava Cumbre de las Américas (del 10 al 14 de abril, en Lima, Perú) en una región dividida en “dos Américas”, entre países con democracia y regímenes dictatoriales de crimen organizado. Ninguno de los elementos esenciales de la democracia se respeta en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, cuyos gobernantes tienen la corrupción y la impunidad como objetivo para detentar indefinidamente el poder. Este delicado contexto es el desafío para los líderes democráticos de las Américas que necesitan diferenciarse de los jefes del crimen organizado.

La Organización de Estados Americanos (OEA) tiene como fundamento la Carta Democrática Interamericana, por la que son “elementos esenciales de la democracia, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.

Las cumbres de las Américas “son encuentros periódicos que reúnen a los Jefes de Estado y de Gobierno democráticamente electos de las Américas para debatir y tomar decisiones sobre temas de relevancia para la región”. Están concebidas para “debatir sobre aspectos políticos compartidos, afirmar valores comunes y comprometerse a acciones concertadas a nivel nacional y regional con el fin de hacer frente a desafíos presentes y futuros que enfrentan los países de las Américas”

La “gobernabilidad” de acuerdo a la OEA significa “estabilidad institucional y política, y efectividad en la toma de decisiones y la administración…”. El PNUD enfoca la “gobernabilidad democrática” como “el desafío de elaborar instituciones y procesos que respondan mejor a las necesidades de los ciudadanos ordinarios, incluidos los pobres”, buscando “fomentar la participación, la responsabilidad y la eficacia en todos los niveles”.

Este marco de principios e institucionalidad permite diferenciar lo que es la corrupción en democracia como delito y hecho político, de lo que es la corrupción como elemento esencial de los regímenes no democráticos que han hecho del poder el instrumento del crimen organizado transnacional en el ámbito la Convención de Palermo.

En democracia la corrupción no es la regla, es el defecto, la violación de la normalidad, es el “mal uso del poder público para conseguir ventajas ilegitimas generalmente de forma secreta o privada”, es “la practica consistente en la utilización de las funciones y medios públicos en provecho económico o de otra índole de sus gestores”. En democracia hay investigación, juzgamiento y sanción por rendición de cuentas, la separación e independencia de poderes, el estado de derecho y la libertad de prensa. En cambio en las dictaduras la corrupción es el medio, la causa y el fin de la toma y detentación indefinida del poder.

Cuanto mejor democracia más control y sanción de la corrupción existe, porque hay libertad y transparencia como lo demuestran Perú, Brasil, Chile, Costa Rica, Estados Unidos frente al Lava Jato o la corrupción transnacional organizada por el Foro de Sao Paolo con Odebrecht y otras constructoras. En el mismo caso, las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador/Correa son encubrimiento e impunidad.

La caracterización de regímenes de delincuencia organizada a Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua es por delitos que van más allá de la corrupción en contratos estatales. Se trata de crímenes contra la vida en violencia institucionalizada, masacres y crisis humanitaria; contra la libertad con perseguidos, presos, exiliados políticos y migraciones forzadas; narcotráfico con narco estados como se señalan hoy a Venezuela y Bolivia; contra la seguridad como terrorismo y grupos irregulares; contra el patrimonio nacional; y más delitos con y por la detentación ilegítima e ilegal del poder.

El tema de la Cumbre de la Américas de Lima es que harán los países democráticos frente al crimen organizado instalado en el poder político de Cuba, Venezuela. Bolivia y Nicaragua. El dictador Maduro no está invitado, pero su creador Raúl Castro de Cuba y sus socios Evo Morales de Bolivia y Ortega de Nicaragua lo reclaman y representan.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlossanchezberzain.com

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