Un proceso electoral manipulado para la reelección del candidato ilegal Evo Morales, en un país sin Estado de derecho, sin división ni independencia de poderes, con presos y exiliados políticos, sin libertad de prensa, sin libertad de organización política y por lo tanto con flagrantes violaciones a los derechos humanos. Es la “dictadura electoralista” de Bolivia avalada por Luis Almagro, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, que repite el “iter criminis de la usurpación” que hoy oprime a Venezuela.

Iter criminis significa el proceso de desarrollo del delito. Se describe como el camino que un delincuente atraviesa desde el momento que idea llevar a cabo un delito, pasando por la preparación y ejecución de los pasos intermedios del mismo hasta acabar con la consumación del acto criminal.

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Dictadura electoralista es el régimen que por la fuerza o violencia concentra todo el poder político en una persona o en grupo, que reprime los derechos humanos y las libertades fundamentales y utiliza las elecciones como medio de simulación y propaganda para mantenerse indefinidamente en el poder.

Venezuela es una dictadura electoralista desde que Hugo Chávez suplantó el Estado de derecho para perpetuarse en el poder hasta su muerte. La condición de dictadura electoralista fue aplicada para forzar la denominada elección de Nicolás Maduro como sucesor de Chávez. Con la convocatoria a elecciones presidenciales de mayo de 2018 se vio con claridad para los venezolanos y para el mundo el iter criminis de la “usurpación del poder”, declarado en enero de 2019, cuando la comunidad internacional reconoció como Presidente de Venezuela a Juan Guaidó.

El iter criminis de la “usurpación del poder” también se aplicó en Nicaragua por y para beneficio de Daniel Ortega, quien, haciendo desaparecer el Estado de derecho, terminó con la división e independencia de los poderes públicos para realizar elecciones manipuladas y fraudulentas, para detentar el poder de facto.

Los pasos del iter criminis son -entre otros- el cambio del orden democrático en beneficio propio por medio de suplantaciones constitucionales y/o sentencias judiciales con prevaricatos a favor del dictador/candidato; la manipulación de todos los poderes del Estado; la creación de órganos electorales dependientes del dictador; la judicialización de la persecución política con falsas acusaciones para llevar a opositores a la cárcel o al exilio por medio de fiscales y jueces del régimen; y mas.

La existencia de “opositores funcionales” es clave en el iter criminis, pues sin oposición es imposible simular elecciones. Los opositores funcionales son “opositores de mentira”, se trata de “falsos opositores” cuyo papel es simular competencia o posibilidad de ganar una elección cuando en verdad están “diseñados y organizados atendiendo la facilidad, utilidad y comodidad de su empleo” por el dictador/candidato.

El iter criminis de la “usurpación del poder” para sostener dictaduras por medio de elecciones que no son libres ni justas, comprende una cadena de acciones de “delincuencia organizada transnacional” creadas, dirigidas y uniformadas por la dictadura de Cuba, que van desde las técnicas de amedrentamiento y represión, metodologías de control social y político, sistemas de propaganda, extorsión y reclutamiento, hasta un bien lubricado aparato internacional para lavar sus delitos y presentarlos como democracia.

Las campañas de desinformación como parte del iter ciminis incluyen la presentación de las “elecciones como sinónimo de democracia” para legitimar las dictaduras electoralistas, ignorando deliberadamente que incluso cuando las elecciones cuando son libres y justas son solo un elemento de la democracia, que debe concurrir junto con el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho, la división e independencia de los poderes públicos y la libre organización política, como manda la Carta Democrática Interamericana.

Todo lo que esta pasando en la dictadura electoralista de Bolivia ya ha pasado en Venezuela y en Nicaragua, y el resultado es crisis, confrontación y muerte. Lo que sucede, incluso en materia de campaña por parte de Evo Morales, es la repetición del iter criminis de Maduro en Venezuela que llevará el próximo 20 de octubre a elecciones sin democracia con un candidato ilegal y otros funcionales para declarar a Evo Morales como usurpador del poder.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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