Es algo bien sabido, aunque vale la pena recordarlo, que los primeros amagos de arte, en aquellas oscuras cavernas de incertidumbre, apenas iluminadas por antorchas o magras fogatas, contribuyeron mucho a nuestra humanización.

La celebración de la feria Art Miami, en Wynwood, y ArtBasel, en Miami Beach, todo un reconocimiento cultural para la comunidad, me ha hecho recordar esos sitios primitivos, insondables, donde comenzó a dilucidarse la importancia de lo estético.

El hecho bello, la circunstancia inquietante, lo inesperado, asaltarán nuestros sentidos, durante estos días de cálido invierno en galerías, centros artísticos y bajo la propia noche estrellada, como un guiño a Van Gogh.

Son días intensos, donde el coleccionista suele ser rey, pero el público no queda a la saga en una ecuación de total deleite, entre creadores ultramodernos, intrépidos en su quehacer, de mucho asombro, y los clásicos de siempre, con el encanto de lo perdurable.

Nosotros en Miami Dade College disfrutamos estar en consonancia con la actualidad por eso nuestra Torre de la Libertad suele ser parada obligatoria de curiosos visitantes y a unas pocas cuadras en el Campus Wolfson hemos dejado inaugurada, el vienes 7 de diciembre, la fascinante instalación de un legendario artista venezolano, Carlos Cruz-Diez, que se titula Induction Chromatique, y conmemora el setenta aniversario de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tan caros a los destinos de la comunidad.

La obra representa el Artículo 27 de la mencionada Declaración, que corresponde al Derecho a la cultura, y es una donación de la organización International Solidarity for Human Rights (ISHR), al College como parte de su Proyecto Ruta a los Derechos Humanos.

El acuerdo en curso, inaugurado en el 2010 en el Campus InterAmerican del MDC, ha colocado obras de arte en varios sitios del College (en la actualidad hay seis). Cada obra simboliza un artículo diferente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Carlos Cruz-Diez, nacido en Caracas, Venezuela, vive y trabaja en París desde 1960. Es un importante exponente del Arte Cinético y Óptico, movimiento que estimula “una conciencia de la inestabilidad de la realidad”, como afirma el historiador del arte Jean Clay.

Su obra lo ha convertido en uno de los principales pensadores del siglo XX en el reino del color. Sus creaciones forman parte de prestigiosas colecciones permanentes de instituciones como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, Tate Modern de Londres, Musee d’ Art Moderne de la Ville de Paris, Museo de Bellas Artes de Houston y Wallraf-Richartz Museum en Alemania.

La nueva instalación expresa el compromiso, en ocasiones obliterado, del artista como ente civil de su momento histórico. Al mismo tiempo que recurre al hechizo del color y del movimiento que se produce en nuestro inconsciente, estamos en presencia del recordatorio inalienable del derecho a la cultura, que ha sido una práctica consustancial del College desde que abriera sus puertas.

Nos honra mucho contar con una esquina de tan magno evento, de modo comprometido, y dejar grabado, por siempre, para las futuras generaciones de miamenses que, sin duda, serán más libres, una obra al aire libre, abierta a todas las miradas.

Porque el arte nos sigue indicando el camino de cómo ser mejores.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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