@RicardoEMontes

A veces cuesta valorar algo de lo que se está acostumbrado, lo que lleva en ocasiones a desprestigiarlo. Eso es una tendencia que ha acompañado a Erik Spoelstra a lo largo de su carrera, desde que tomó las riendas del equipo del Heat de Miami en el 2008.

Spoelstra nunca ha defraudado a sus exigentes superiores; acumulando un porcentaje de victorias que sólo es comparable con los mejores técnicos en la historia. Pero inexplicablemente, paralelo a su éxito al mando del Heat, las dudas y críticas han estado de la mano de las victorias.

Sin embargo, lo que ha hecho en esta campaña podría ser el punto de eje para que los comentarios negativos dejen en paz al buen trayecto de Spoelstra. No sería descabellado pensar que esta plantilla es la menos talentosa que ha dirigido, pero a pesar de ellos, agregándole el hecho de que el conjunto comenzó el año ganando sólo 11 de sus primeros 41 encuentros, se las ha ingeniado para que, realmente de la nada, el Heat se haya basado en una histórica racha para convertirse en uno de los equipos más calientes de la liga, pasando del sótano de la NBA, a un equipo con pretensiones reales de avanzar a la postemporada.

Pero no ha sido sólo eso, además ha tenido que lidiar con múltiples lesiones, incluidas la de los que se pensaban fueran los dos pilares del equipo –Justise Winslow y Josh Richardson—pero que no han sido factor de lo conseguido este año.

Es inexplicable el cambio. La lógica no puede demostrar cómo se puede pasar del foso a la cima sin un componente nuevo. Pero a veces la respuesta está tan cerca que resulta difícil de apreciar. El autor se Erik Spoelstra, quien junto a su cuerpo técnico han sabido desarrollar las habilidades de múltiples jugadores, como ningún otro conjunto supo hacerlo en su momento.

Ahora vemos que lo de Hassan Whiteside no fue casualidad, convirtiéndolo en un centro dominante en la liga tras pasar años fuera de ella, y ahora lo confirma lo que ha ocurrido con James Johnson, Dion Waiters, Wayne Ellington, Rodney McGruder, pilares fundamentales del buen momento del Heat. Es sencillo; estas piezas nunca fueron fundamentales para sus anteriores equipos, lo que refleja la capacidad de desarrollo que tiene Miami con sus jugadores.

Estos ejemplos son claros, se ve claramente “la mano” del Heat. Pero la pregunta ahora sería, ¿habrá sucedido lo mismo con las estrellas, LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade? ¿Qué hubiese sido de ellos sin Spoelstra y el Heat?

Recordamos que la formación del “Big Three” se da en parte porque ni Bosh ni James habían encontrado la fórmula del campeonato en los Raptors de Toronto y Cavaliers de Cleveland respectivamente. Pero con el tiempo se hace cada vez más obvia la teoría que no fue Spoelstra quien se benefició de ambas estrellas, sino en viceversa. Tanto James como Bosh consiguieron el tope en sus habilidades y la mentalidad ganadora con los colores rojo, blanco y negro.

Tanto se ha expuesto el talento del timonel de Miami, que se ha convertido en el atractivo del equipo. A pesar de la racha, está claro que estos jugadores que la están consiguiendo, en su mayoría no estarán en el Sur de Florida por mucho tiempo –Johnson, Waiters y Ellington—y que con una eventual clasificación, o incluso quedando por fuera, luce difícil una reconstrucción con una octava o décima elección en el draft.

Por lo que el atractivo hacia los agentes libres en este próximo verano será el poder contar con uno de los mejores staff en la liga, encabezados por el de descendencia filipina.

Con esta racha de triunfos luce difícil que Stephen Curry, Kevin Durant, Gordon Hayward o Blake Griffin –los nombres más importante que pudieran probar la agencia libre—no volteen su mirada hacia el sorprendente equipo que juega en la 601 de Biscayne Boulevard.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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