Pablo, a pesar de llevar encarcelado 19 años, 13 de ellos sentenciado a morir, nes de los pocos que aún conserva la nesperanza de darle la vuelta a su caso. nSiempre mantuvo su inocencia. No se nencontraron evidencias en el lugar del ncrimen, ni huellas, ni restos de ADN. La nprueba de cargo contra él es un video, de nuna calidad más que cuestionable, en el nque unos de los asesinos se quita una capucha npara mostrar un rostro parecido nal suyo. Hace tan sólo unos meses, Seth nPeñalver, el presunto coautor del crimen nde Casimir Sucharsky, Marie Rodgers y nSharon Anderson, fue puesto en libertad npor falta de pruebas. n
El hecho de haber realizado dos documentales, ncinco programas especiales en ndistintas cadenas, escrito infinidad de nartículos y hasta haber intentado hacer nuna película, ha provocado que todo el nmundo que me pregunta por este caso ndé por hecho que tengo clarísimo que nIbar no es uno de los dos asesinos que, nla madrugada del 25 de junio de 1994 , nentraron en la casa del dueño de un club, nque estaba acompañado de dos jóvenes, npara después golpearles y dispararles de nun tiro en la cabeza. n
Jamás he expresado mi certeza sobre nsu inocencia, a pesar de haber compartido nsu angustia y la de su familia por ninterminables horas. Tampoco puedo nolvidar el dolor de las víctimas. En lo que nsí me parece importante mantenerse nfirme es en que para condenar a alguien, nmás si cabe cuando le vas a robar el preciado ndon de la vida, la justicia tiene que ntrabajar con una diligencia y responsabilidad nque no deje el menor resquicio na la duda. Y en este caso, cada noche las ndudas llueven como lágrimas desde el ncielo sobre el que está construido el corredor nde la muerte.
","","
Vea también la entrevista a Manuel Aguilera en el programa "A mano limpia", de América TeVé.