martes 28  de  julio 2026

El culebrón político de Monica Lewinsky

Si un fluido corporal ha dado que hacer y hablar, es sin duda el que Bill Clinton depositó en el vestido azul de Monica Lewinsky aquel 28 de febrero de 1997. La descarga fisiológica ocurrió durante un encuentro -apasionado, supongo- tras 11 meses de abstinencia entre los u201camantes u201d. De acuerdo con las transcripciones de los testimonios de esta telenovela, el vestido azul se manchó (o quedó mancillado) en un saloncito cercano a la Oficina Oval, mientras la secretaria del presidente, Betty Currie, esperaba a su jefe en un pantry. La espera fue de unos unos 15 minutos. n

Por si acaso, o por casualidad, la única foto en que se ve juntos a la becaria y el Presidente, había sido tomada horas antes, durante la grabación de un espacio radial. n

Lo cierto es que el sexo entre estos protagonistas era poco frecuente y la actitud de Clinton recuerda demasiado a la de John F. Kennedy, quien le huía a los enredos y simplificaba al máximo sus encuentros amorosos. Ese sí que era un artista, un minimalista del tarro. n

El poder es afrodisíaco, todo el mundo lo acepta. Pero el u201caffaire Lewinsky" se complicó demasiado, involucró a demasiada gente y llegó al extremo de casi costarle al Presidente el cargo. Nunca entenderé por qué el señor más poderoso del mundo se puso a decir mentiras de adolescente.
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Recuerdo que Juan Pablo II estaba de visita en Cuba. El mundo entero tenía el televisor encendido. Por primera vez se oía hablar, a escala mundial, de presos políticos y hasta del hundimiento del Remolcador 13 de Marzo, con sus 41 víctimas, incluyendo niños. Los reporteros que seguían al Papa también estaban descubriendo y describiendo Cuba. Y de pronto, resulta que Bill Clinton era u00a1adúltero y fornicario! Todos los periodistas dejaron al Papa en la isla, corriendo tras el tabaco presidencial, la definición de sexo oral y el ADN en el vestido azul. Por esos meses, un autor anticastrista lanzaba un libro. Toda la campaña publicitaria quedó anulada porque había 20 horas de grabación de la muchacha, hablando de todo aquello, en cintas que se hicieron públicas en ese preciso momento. El autor quedó olvidado y casi inédito. n

Así que Cuba tiene que agradecerle un par de cositas a Monica, pero no lo suficiente como para haberle pagado una carrera en la London School of Economics, así que esos favores son un misterio más. n

En todo caso, la muchacha logró capear casi tres años de encuentros ocasionales y debe haberse enamorado locamente. n

Todo esto lo tenía grabado su colega y confidente, la mala de la película, Linda Tripp, quien fue la pieza esencial de todo el escándalo y que ahora administra una tienda en Virginia que vende artículos y dulces navideños u2026 n

Y pasó el tiempo. n

Linda Tripp ha pagado un precio personal por esos quehaceres. Monica se dedicó al estudio en Londres. Bill Clinton debe haber quedado como el macho de la película en el imaginario popular, pero quien mejor partido le sacó al culebrón fue Hillary. Llevó con bastante elegancia el tórrido recuento de los detalles de la infidelidad de su marido. No solo eso, sino que emergió del fanguisal como Senadora y posteriormente Secretaria de Estado. Eso sí es convertir el revés en victoria, o el tarro en alta política. Así que a ella Monica Lewinsky no le hizo ningún daño y, como Cuba, le debe par de favores. n

Por si fuera poco, Hillary aspira a la presidencia; es algo más que una especulación. Pero hay par de asuntos que le ensombrecen el camino: los sucesos de Bengasi y el hecho de estar relacionada, ella y su partido, con un u201cdepredador sexual u201d (Bill Clinton, según el senador Rand Paul). n

Es en este contexto que rompe un silencio de varios años esta mujer, que pasó por un estruendo, más que por un escándalo, siendo tan joven. Y lo hace para reafirmar que los encuentros entre ella y el Presidente fueron plenamente consensuales, los de dos adultos. De depredador, nada, Rand Paul, el Partido Republicano tiene que buscarse otro argumento. n

La becaria se graduó en Londres de Sicología Social. Más madura y mucho más experimentada, no puede ser casualidad que haya escogido este momento para salir de su retiro. Afirma que ha rechazado ofertas que podrían haberla enriquecido.
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En 2008, cuando Hillary se batía con Obama, no abrió la boca. u00bfPor qué decide ahora explicarse a sí misma y, finalmente, u201cquemar el vestido azul u201d? (Sí: al parecer, u00a1lo tiene guardado todavía!) n

u00bfCuánto podría pesar Lewinsky en la presunta nominación de Hillary Clinton? Ya se verá. Lo que queda claro es que está dispuesta a aprovecharlo.

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