Delcy Rodríguez anunció el “Plan Maestro para La Guaira” compuesto por un acuario, un centro de conservación de la fauna silvestre, un centro veterinario y un hospital especializado para animales. El proyecto tendrá la asistencia técnica del Centro Zoológico de Rescate de India.
Todo esto es parte de un paquete que lleva el presunto objetivo de recuperar La Guaira, (aunque nadie entiende todavía cómo) porque el anuncio solo refiere a los animales.
La interina dijo que la obra conformaría un conjunto de infraestructura de 11 mil metros cuadrados entre Caracas y La Guaira con zoológico y acuario incluidos. En cuanto al hospital y el centro veterinario de atención, el régimen detalló que estarán dotados con laboratorios, quirófanos, áreas de diagnóstico y de recuperación, aulas de formación y espacios de reproducción y atención animal.
Los planes anunciados no incluyen ninguna obra que beneficie directamente a los damnificados afectados por la tragedia del 24 de junio, muchos de ellos necesitados de reclusión hospitalaria.
Es inevitable asociar este anuncio con los gustos excéntricos que forman parte del código cultural de narcotraficantes y dictadores. Los zoológicos de Pablo Escobar y el Chapo Guzmán han ratificado el placer de los narcos y su sensibilidad por la fauna, mientras asesinaban a incalculable número de personas.
Otro ejemplo a lugar es el del dictador filipino Ferdinand Marcos cuando después del devastador terremoto que en 1976 golpeó varias islas de Filipinas, declaró al día siguiente estado de calamidad pública y movilizó recursos para rescate y asistencia, aunque dio prioridad a la distracción, por lo que declaró 3.400 hectáreas como reserva de fauna donde desarrolló su proyecto de animales africanos con jirafas, cebras, y los hermosos impalas antílopes.
Y este ejemplo viene a lugar porque se trata de un dictador que armó un ostentoso zoológico después de una catástrofe.
Para el caso del proyecto local sería importante abrir la consulta acerca de los requisitos que expertos enumeran como indispensables para un proyecto de las dimensiones del anunciado por la interina. Por ejemplo, las exigencias técnicas para mantener un acuario moderno.
La pregunta no solo estaría referida a cuánto cuesta la construcción de los 11 mil metros cuadrados anunciados. Lo medular es si Venezuela puede garantizar la infraestructura crítica y los alimentos indispensables para mantener vivos a esos animales.
Mientras miles de venezolanos pasan hambre.
El tema da para actualizar un registro de los Ángeles Times de hace 9 años en el zoológico de Caricuao con motivo de la agonía por falta de alimentos de la elefanta Ruperta cuando uno de los trabajadores le comentó al reportero del periódico americano mientras cortaba auyamas para los animales: “A veces nosotros tenemos más hambre que ellos”.
Actualmente la incapacidad para el mantenimiento de los animales se extiende a todo el país. Se han difundido imágenes de pumas severamente desnutridos y la agonía de un león africano, de un tigre de Bengala, un jaguar, un cunaguaro y aves rapaces. Nuevamente los trabajadores han argumentado que la falta de presupuesto les ha impedido alimentarlos.
Respecto al acuario, anunciado de dimensiones gigantescas, exigiría para su funcionamiento complejos y costosos requisitos en todos los sentidos. Solo en términos técnicos requiere de una instalación de soporte funcionando 24 horas al día los 365 días al año. Condición vital para los animales porque un fallo prolongado puede matar una colección entera.
En paralelo habría que considerar los millones de venezolanos a quienes regularmente no les llega agua a sus casas.
Otro servicio indispensable para el funcionamiento del acuario es el suministro de electricidad continua para la operación de los sistemas de alimentación eléctrica de emergencia, para que las bombas mantengan el agua circulando con plantas de tratamiento y renovación, así como la preparación y almacenamiento refrigerado de alimentos, protocolos contra incendios, inundaciones, fugas, contaminación y fallos del servicio; y por supuesto para la iluminación normal y de emergencia; así como la ventilación y climatización adecuadas.
Es de suponer que para lograr ese óptimo servicio eléctrico ya habrán cumplido con le ejecución para estabilizar la red en tres años cuyo calculo ha sido estimado en 15 mil millones de dólares.
Obviamente el régimen está procurando una narrativa de normalización y lavado de imagen. Pero para hacerlo son malvados. Subestiman y maltratan a un pueblo dolido y necesitado, derrumbado después de por lo menos 6.500 muertos, y 17.900 personas sin hogar, según balance reciente de la agencia de noticias AP.