Colombia se defiende del ataque perpetrado por el castrochavismo, usando las FARC y la dictadura de Venezuela. Lo hace su presidente Iván Duque en las Naciones Unidas con prueba que demuestra la índole narcoterrorista del dictador Nicolás Maduro, pero se limita a señalar a los operadores sin identificar al jefe, al titiritero, a Cuba.

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El presidente Duque y Colombia cometen -hasta aquí- el error estratégico de no identificar el enemigo real que es Cuba, la dictadura que ocupa Venezuela y que ampara a las FARC y otros grupos criminales, agrediendo a Colombia y a la región desde hace muchos años.

Reitero que el anuncio de las FARC de retornar la lucha armada es solo el reciente acto de la conspiración del castrochavismo -urdida desde La Habana- contra las democracias de Las Américas, para sostener sus dictaduras en Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, buscando desestabilizar a Colombia, debilitar las acciones regionales contra Nicolás Maduro, dar soporte al narcotráfico, crear condiciones para un triunfo electoral del candidato castrochavista en Colombia y revalorizar el falso papel de mediador de Cuba.

Si algo ha logrado la puesta en escena de los supuestos disidentes de las FARC, anunciando su retorno a las armas, seguida del show de Maduro y sus ejércitos movilizados a la frontera con Colombia, ha sido presentar al dictador de Venezuela como el efectivo detentador del poder y ponerlo en confrontación con el presidente de Colombia, con evidente ganancia para Maduro. El catrochavismo ha movido nuevamente el “eje de confrontación” a su terreno, tomando reiteradamente la iniciativa, poniendo a la defensiva a Colombia y al sistema interamericano.

Hay coincidencia política, académica e investigativa que Cuba ocupa Venezuela y que la dictadura cubana es la dueña y sostenedora de la dictadura de Maduro. El presidente de los Estados Unidos ya ha señalado a Cuba como culpable de la crisis en Venezuela, mencionando la presencia de 25.000 efectivos cubanos en Venezuela. En las Naciones Unidas, Trump acaba de afirmar que “Maduro es un títere de Cuba protegido por los cubanos”.

Que Cuba ocupa Venezuela, que sostiene al dictador Maduro, que tiene intervenidas las Fuerzas Armadas de Venezuela, que sobrevive gracias al dinero y petróleo venezolanos, que es jefe de la organización de delincuencia organizada transnacional denominada castrochavismo, que controla además a Venezuela, Nicaragua y Bolivia, que ha implantado en Venezuela toda su metodología delictiva de control social y político que incluye violaciones sistemáticas a los derechos humanos con manipulación del sistema de justicia y liquidación del estado de derecho y de la división e independencia de poderes, que sostiene y lucra con las narco guerrillas de las FARC y ELN en Colombia, que ha convertido Venezuela en narco estado, son “hechos notorios”, imposibles de ignorar y de seguir disimulando.

Jurídicamente un “hecho notorio” es “cualquier acontecimiento de dominio público conocido por todos o casi todos los miembros de un círculo social respecto del cual no hay duda ni discusión, de manera que al ser notorio la ley exime de su prueba, por ser del conocimiento público en el medio social donde ocurrió o donde se tramita…” Un hecho notorio no necesita más prueba ni demostración porque “es lo público y sabido por todos”.

¿Quién no sabe que Venezuela está intervenida y sometida por la dictadura de Cuba? ¿Quién no sabe que el soporte logístico y político a las FARC y la ELN se lo ha dado y se lo da Cuba por medio de Venezuela con Chávez y Maduro y se la daba por medio de Ecuador con Rafael Correa? ¿Quién no sabe que el bombardeo por parte de Colombia en territorio ecuatoriano fue una exitosa operación contra la narco guerrilla de las FARC? Será que el presidente Duque está esperando los buenos oficios o la mediación de Cuba, que es exactamente la próxima jugada en la agenda de la dictadura. ¿O tal vez la no mención a Cuba sea una condición de La Habana para algo, respecto a los jefes del ELN a los que protege?

Con estos “hechos notorios”, y con la misma prueba aportada en las Naciones Unidas, no se explica que el presidente de Colombia, Iván Duque, se limite a la confrontación preparada y planteada por el castrochavismo y no señale e impute a la dictadura de Cuba. Equivale a mantenerse en la emboscada que le han preparado, por “no identificar inequívocamente al enemigo” .

Identificar al enemigo y tomar la iniciativa son dos reglas importantes en estrategia, recomendables en la política, pero imprescindibles para la sobrevivencia.

Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

www.carlossanchezberzain.com

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