jueves 26  de  enero 2023
OPINIÓN

Espere a que Biden le ruegue a Pekín por gasolina

Es casi seguro que el presidente Biden le pida al Partido Comunista Chino (PCCh, por sus siglas en español) que active sus refinerías y envíe productos de petróleo refinado a EEUU

Diario las Américas | MARCO RUBIO
Por MARCO RUBIO

“¿Alguien piensa que estaríamos en el Medio Oriente si, de hecho, fuéramos energéticamente independientes?” preguntó el entonces senador Joe Biden en el 2006. Trece años después, EE.UU. logró esa ansiada independencia. Pero hoy, gracias a la combinación de políticas horribles por parte del ahora presidente Biden y gracias a una guerra por décadas en contra de la energía fabricada en EE.UU., los estadounidenses se encuentran rogándoles a países extranjeros por petróleo y gasolina.

El cortejo del presidente Biden tanto hacia el dictador venezolano Nicolás Maduro como el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman están bien documentados, al igual que sus sermones paternalistas hacia las empresas de energía americanas. Pero lo que viene a continuación será aún más vergonzoso para EE.UU.: es casi seguro que el presidente Biden le pida al Partido Comunista Chino (PCCh, por sus siglas en español) que active sus refinerías y envíe productos de petróleo refinado a EE.UU. y estará dispuesto a pagar un alto precio por ello, probablemente eliminando cientos o miles de aranceles que ayudan a la industria estadounidense a competir con la mano de obra china la cual está opacada por el trabajo forzoso.

Si bien los estadounidenses critican–con razón–la postura de la administración Biden de no expandir la exploración de energía doméstica, esta solo es una parte del problema. La otra parte es la capacidad, cada vez menor, de EE.UU. para refinar productos derivados del petróleo. La capacidad de refinación del país cayó alrededor de un 5% sólo en los últimos dos años. Refinamos un millón de galones menos por día que antes de la pandemia, y a aproximadamente tres veces el precio, debido a los aumentos repentinos en la demanda post-COVID.

La reciente reducción en la capacidad de refinación ayuda a explicar por qué la gasolina ahora está en un promedio de casi $5 dólares por galón, pero no explica por qué sucedió. La verdad es que llevamos décadas en esta trayectoria. Más de la mitad de todas las refinerías estadounidenses han cerrado desde 1977, que fue la última vez que entró en funcionamiento una nueva refinería importante.

Eso no debería sorprendernos. La construcción de refinerías requiere mucho capital y por décadas la industria ha estado bajo el asalto de no solo ambientalistas radicales sino también de políticos e inversionistas que simpatizan con esos ideales. Pero no confíe sólo en mi palabra, lea lo que le dijo al Washington Post el CEO de Chevron, Michael Wirth “No creo que se vuelva a ver una refinería en este país. . . . Donde el entorno político está tratando de reducir la demanda de estos productos, no encontrará empresas que inviertan miles y miles de millones de dólares en esto”.

Mientras tanto, cuando cerrábamos nuestra capacidad de refinación para perseguir sueños ambientalistas, China se estaba posicionando rápidamente para ser la principal refinería de petróleo en el mundo, un objetivo que cumplió en el 2020.

En este momento, un tercio de la capacidad de refinación de China permanece inactiva mientras su economía sufre bloqueos y problemas relacionados con la crisis en la cadena de suministro. Pero Pekín podría fácilmente accionar un interruptor y comenzar a exportar productos refinados por todo el mundo a aliados y adversarios por igual, y así obtener ganancias tanto políticas como financieras en el proceso.

El presidente Biden ya se está preparando para hablar con Xi Jinping sobre la reducción de los aranceles estadounidenses sobre los productos chinos, algo que muchos en el Congreso de EE.UU. y la comunidad empresarial han estado instando desde que el Presidente Biden asumió su cargo. Muchos altos funcionarios de la Administración Biden también están ansiosos por implementar una política de apaciguamiento hacia Pekín con la reducción de aranceles. Solo se necesita un poco de previsión para ver cómo los productos de petróleo refinado pueden convertirse en una ficha de juego.

El rogarle a China por gasolina sería ingenuo y desastroso para EE.UU. Sería un golpe estratégico para Xi, que lo único que quiere es resaltar la supremacía de China sobre EE.UU. Y hundiría cualquier esperanza de alguna vez poder escapar de la dependencia económica hacia el régimen genocida en Pekín.

No se dejen engañar por una charla que dice que esto es una solución a corto plazo a medida que nos alejamos de los combustibles fósiles. Esa es la misma retórica que sofocó la inversión en la capacidad de refinería de EE.UU. para empezar. Además, no podemos ignorar el hecho que ya dependemos de China para las energías renovables, incluyendo desde paneles solares hasta baterías para carros eléctricos. China controla el 76 por ciento de la producción mundial de baterías de iones de litio. EE.UU. controla sólo el 8 por ciento.

Pekín ha seguido, por mucho tiempo, un plan estratégico para dominar las industrias críticas y ahora EE.UU. se está poniendo al día. En lugar de arrodillarnos ante un régimen marxista decidido a apoderarse de nuestro país, debemos centrarnos en nosotros mismos y enviar una señal que le damos la bienvenida a toda la producción de energía de EE.UU., incluyendo el petróleo y el gas natural. Si el Presidente Biden necesita más recursos o autoridades para mantener las refinerías actuales en línea y acelerar la nueva capacidad, debería pedirle ayuda al Congreso. Pero necesita preguntarnos a nosotros, no al PCCh.

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