lunes 27  de  julio 2026

Expulsión de talentos

Me siento frustrada. Durante los últimos dos años he estado realizando proyectos en Londres, Frankfurt, Hamburgo, Múnich, Letonia, Moscú, Bruselas u2026 Y sí, estoy muy frustrada. u00bfDónde está España? nAhora me encuentro en Estados Unidos, investigando escuelas de negocios para ampliar más mi formación (hasta ahora puramente técnica).

Estando aquí no paro de recibir ofertas de empresas en Miami, Nueva York, San Francisco, Atlanta u2026 Ofertas para esponsorizarme y poder realizar proyectos muy interesantes aquí, pero sigo frustrada. u00bfPor qué no me llama ya ninguna empresa española? n

Me conocen, he realizado proyectos con ellos, con Telefónica , Ministerio de Defensa, Ministerio de Justicia, Ferrovial, Dragados, Comunidad de Madrid, Comunidad de Castilla-La Mancha, Corte Inglés u2026. Pero ya no encajo. u00bfPor qué? Supongo que debido a que me cansé del modelo que se sigue allí, di un golpe en la mesa e hice mi maleta. n

En España, trabajar en proyectos tecnológicos de envergadura siendo una empresa pequeña es algo casi imposible. u00bfPor qué? Porque siempre tienes que pasar a través de los grandes. u00bfPor qué? Porque un Ministerio, una Comunidad Autónoma o una gran corporación sólo confía sus proyectos a los grandes monstruos de siempre (Telefónicas, Indras y demás).

El monstruo grande subcontrata el servicio a otra empresa, constituida por algún exmiembro de la empresa grande (que se hace llamar consultora), y ésta a su vez te subcontrata a ti y a tu equipo, la empresa pequeña (esas pymes a las que tanto ayudan). n u00bfQué ocurre?

Del dinero de partida para el proyecto, como debe pasar por tantas manos hasta llegar finalmente al trabajador, sólo queda un 30%. Y resulta que ese 30% se recibe en pagos u2026 u00a1 u00a1 u00a1a 60, 90, 120 días!!!

Es decir, que esa pyme (a la que tanto ayudan) financia a la empresas grande (Telefónicas, Indras y demás) realizando los proyectos y cobrándolos no sólo mal, sino tarde, muy, muy tarde. Y por supuesto adelantando el IVA [impuestos)] correspondiente mucho tiempo antes de haberlo cobrado, de modo que esa pyme (a la que tanto ayudan) no solo financia a la grande, sino también al Estado. n

Antes de la crisis, con ese modelo, como se pagaban cantidades grandes para los proyectos, el dinero que llegaba a la pyme y al trabajador eran aceptables, considerando que siempre era mucho menor que el que se perdía por el camino, así que esa pyme (a la que tanto ayudan), podía subsistir. n

Hoy en día, con las crisis, la cantidad de dinero para proyectos tecnológicos e I+D ha bajado drásticamente, y la cantidad que llega al trabajador es completamente irrisoria.

En ese momento la pyme (a la que tanto ayudan) debe cerrar, y es en esas circunstancias cuando empiezas a recibir llamadas de empresas extranjeras que conocen que has ganado un premio internacional, que conocen que eres una de las únicas mujeres del mundo con tu formación (3XCCIE), que conocen tu trabajo y te ofrecen esa oportunidad que en tu país se te niega (poder acceder tú directamente a proyectos importantes y de envergadura).

Resulta que te ofrecen cuatro veces el sueldo que recibirías realizando ese trabajo en España (no hay que pagar esa gran cadena de intermediarios que tenemos allí). u00bfCómo es posible? u00bfPuede ser que el modelo español no funcione? Si no funciona, u00bfpor qué no se cambia? n

No dejamos de oír hablar de la fuga de talentos en España. Yo no diría fuga, diría expulsión, porque si no entras en ese modelo, estás muy, muy fastidiado. Y frustra. Frustra mucho. n

Yo me considero una privilegiada porque, tal y como está todo en España, puedo trabajar fuera de ella. nRecuerdo a la ministra de empleo, Fátima Báñez, diciendo respecto a este tema que la fuga masiva de talentos en España eran"movimientos exteriores positivos para Europa".

Lo dice ella, que puede trabajar en su tierra, cerca de su familia, cerca de sus amigos, recibiendo un sueldo digno o al menos acorde a su formación. Pregúntenos a los fugados. Si están como yo, le dirán que están frustrados. Y si, como yo, un día abrieron una empresa con toda la ilusión y el esfuerzo del mundo, no le dirán que están frustrados, más bien le dirán que están jodidos.

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