Entre la prudencia del silencio y la responsabilidad del compromiso.
Entre la prudencia del silencio y la responsabilidad del compromiso.
Entre la prudencia del silencio y la responsabilidad del compromiso.
Hoy vivimos en una cultura que oscila entre dos extremos: personas que quieren controlar la existencia de todos y personas que ya no quieren comprometerse con nada. Ambos caminos terminan empobreciendo el alma. La sabiduría consiste en aprender el difícil arte del discernimiento: dejar correr lo que pertenece al tiempo de Dios y detener aquello que amenaza la verdad, la justicia y el amor.
En la vida cotidiana esta enseñanza adquiere innumerables rostros. Hay conversaciones que conviene abandonar porque solo alimentan el resentimiento. Hay discusiones estériles que consumen nuestras fuerzas sin producir fruto alguno. Hay críticas que sería mejor dejar pasar como el agua de un río. No todo merece nuestra energía.
