jueves 11  de  abril 2024
OPINIÓN

¿Falta de pan en Cuba?

Igualdad, esa que predican los que explotan al proletariado, jamás ha existido en Cuba y 65 años después es más visible que nunca

Por NINOSKA PÉREZ CASTELLÓN

“No hay pan, déjalos comer pastel”. Frase de Maria Antonieta sobre los campesinos franceses que no podían pagar por el pan. “No hay pan, déjalos comer pastel”. Frase de Maria Antonieta sobre los campesinos franceses que no podían pagar por el pan.

Por primera vez Cuba ha aplicado al programa de alimentos de Naciones Unidas. Vale preguntarse bajo qué criterio. Si bien la población está padeciendo una penuria más aguada de lo habitual, las nuevas empresas -MIPYMES- no parecen ser afectadas por la crisis.

Ser un recipiente de ayuda humanitaria de Naciones Unidas es una propaganda garantizada. Sirve para que cuando viajan izquierdópatas a Cuba sientan que su miserable existencia ha sido justificada. Es más fácil defender a una dictadura cuando la miseria, nos dicen, es culpa de otros y no de la incompetencia del sistema. Las dos congresistas, Ilan Omar, demócrata de Michigan y Praymila Japal ,del mismo partido y del estado de Washington, sin aviso público, en una labor más apropiada para agentes extranjeras, viajaron a Cuba, quien tampoco lo informó en la prensa oficial. Ahora de regreso abogan para que la dictadura pueda obtener créditos de Estados Unidos, que no pagarán, y realizar transacciones en bancos americanos. No solo vamos a terminar pagando la deuda nosotros los contribuyentes, pero ya el viaje de las dos rabiosas liberales a la sede del Cártel de La Habana es cortesía nuestra.

El régimen cubano, que había dicho que por el momento no subiría los precios, ya terminó haciéndolo. La gasolina, un 500 por ciento; la luz, aunque se las corten, va por el mismo rumbo. No hay leche para los niños, hay sirope alimenticio, que es la versión revolucionaria de agua con azúcar prieta. ¿Cómo? Se pregunta uno si las nuevas empresas ofrecen todo tipo de recetas y bebidas de cafés especializados con leche, el codiciado producto que le falta a la niñez, está disponible en todas las MIPYMES de forma evaporada, condensada y en polvo, claro, en dólares, es decir, no para el pueblo.

Lo mismo sucede con el tema de la basura, mientras los cubanos viven rodeados de ratas y podredumbre, los nuevos empresarios tienen recogida privada y los contenedores con candados para asegurar que nadie más los utiliza. Este privilegio está reservado para la nueva clase empresarial.

Lo mismo pasa con el pan. Las quejas del pan están por todas partes. Ya si es duro no es el problema, es que sencillamente no hay. La dirigente de la empresa estatal asegura que cuando hay harina, no hay levadura o falta la manteca y, por supuesto, la electricidad para elaborarlo. El costo para ser asequible tiene que ser subsidiado por el estado y el estado no quiere pagar subsidios. Para qué, si satisfacer a la población no es asunto del régimen. Por eso las colas son interminables y a las pocas horas, si lo consigues, se torna más duro que una piedra.

Pero en medio de la agonía que vive el pueblo entre la carencia y la falta de esperanza hay un rayo de luz. Luz de la que se benefician los sicarios del Cártel de La Habana con su nuevo binomio de capitalismo marxista.

Les doy uno de muchos ejemplos: Los Cateura-. ¿No hay pan en Guantánamo? Eso no es problema. Ahora te pueden hacer la entrega en tu casa, diariamente. Pan fresco y crujiente, galletas también si te placen, no importa si no hay gasolina en Cuba. Para la nueva clase empresarial, todo está disponible. Es un milagro llamado Mipymes que llegó para producir divisas al régimen y destacar más aún la diferencia de clase en la isla socialista.

¿Y cómo, vale preguntarse, se puede pagar este lujo digno de la más rancia burguesía? Con dólares, por supuesto. ¿Y cómo conseguirlos? Acudes a la FE. Los familiares en el exterior pueden pagar a través del modernismo de las aplicaciones: cash app, así como lo escuchas en todo su esplendor imperialista. Se lo transfieres de tu cuenta a la del hermano del panadero en Miami y por obra y gracia de los dólares, pan fresco y caliente diario. Marx dicen que se revolcó en la tumba y Lenin no para de llorar.

Igualdad, esa que predican los que explotan al proletariado, jamás ha existido en Cuba y 65 años después es más visible que nunca. Los actuales dirigentes están sentados sobre un polvorín, la ira del engañado y el pisoteado puede ser un relámpago lleno de ruido y furia y ellos lo saben.

Podrán destituir a uno de los suyos, como al ministro de economía Alejandro Gil, llevarlo a un juicio estilo Ochoa para que llore y asuma la culpabilidad mientras canta alabanzas a Fidel y Raúl. Le pueden agregar al empresario de las frutas Fernando Javier Albán y su compañía Media Luna para darle un tono más pintoresco, pero no engañan a nadie.

Ahora aplican el habitual cargo de corrupción y le agregan insensibilidad. El verano promete con un nuevo culebrón en serie que, como toda novela, entretiene y aleja a los que la ven de sus propias angustias. Quizás a eso aspira la cúpula, solo que la frase del poeta Romano Juvenal dice: “Dales pan y circo”, y aquí hay mucho circo y poco pan.

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