Un artículo publicado por el Instituto Brookings de William A. Galston, en noviembre de 2020, preguntaba entonces si Joe Biden podría ser un presidente exitoso.
Un artículo publicado por el Instituto Brookings de William A. Galston, en noviembre de 2020, preguntaba entonces si Joe Biden podría ser un presidente exitoso.
Las dudas partían de las profundas divisiones partidistas existentes.
“Los resultados de las elecciones de 2020 continúan el patrón de las últimas décadas, en las que los partidos políticos han estado estrechamente divididos numéricamente y, profundamente divididos ideológicamente; la peor combinación para gobernar en una república constitucional con poderes divididos” sostenía el artículo de Galston.
El talón de Aquiles parece ser que la política ya no se mueve en términos de ideología entendida como un conjunto de ideales éticos, principios o doctrinas de un movimiento social que busca las mejores vías, para hacer funcionar a la sociedad, sino en términos de polarización política entendida como, la agrupación de personas en torno a posiciones extremas que provocan un mayor sesgo partidista y sentimientos negativos hacia los partidarios del otro partido.
El llegar a un compromiso bipartidista por el beneficio nacional “es impopular entre las bases de ambos partidos y el estancamiento se ha convertido en el orden del día” afirmó Galston.
Un análisis del Centro de Investigación Pew de marzo de 2022 encontró que “en promedio, los demócratas y los republicanos están más alejados ideológicamente hoy que en cualquier otro momento de los últimos 50 años”.
Así mismo, el último reporte del Índice de Polarización, (octubre 2021-marzo 2022) sostiene que “en los últimos 18 meses, el nivel de polarización general en Estados Unidos (83,6%) no ha disminuido significativamente (85.1%) desde que el presidente Joe Biden asumió el cargo” en enero de 2021.
El estudio explica que la razón en parte se encuentra en que el Partido Demócrata ha abrazado demasiadas agendas controversiales, como el aborto, los derechos LGBTQ+ y la punición a la insurgencia del Capitolio del 6 de enero de 2021. También se incluyen, aunque en menor medida, la inmigración y la política policial.
Por el contrario, la guerra en Ucrania, aunque es el tema abanderado, no desató el mismo nivel de desacuerdo, según el Pew.
Tomando en cuenta que es muy probable que la guerra en Ucrania todavía esté en su apogeo para las elecciones de medio mandato en noviembre ¿Verán los votantes el apoyo multimillonario a Ucrania de manera positiva o negativa?
A primera vista, la posición de Biden de apoyar a Ucrania, durante el tiempo que sea necesario, debería considerarse encomiable. Sin embargo, para noviembre, los votantes habrán sufrido meses de aumentos dramáticos en el costo de vida en parte debido al conflicto con Rusia.
Además, después de casi cinco meses de guerra, la percepción sobre quién gana y quién pierde ha cambiado significativamente.
Al principio, el hecho de que Moscú no lograra una victoria rápida en Ucrania hizo creer a Estados Unidos y a los socios occidentales de que Putin podría sufrir una derrota rápida y humillante.
Esta visión poco realista, sólo duró algunas semanas.
Las tropas rusas, respaldadas por cohetes, misiles y artillería, han destruido pueblos y ciudades y están tomando el control de la región oriental de Dombás.
En muchos sentidos, Rusia está ganando y Ucrania junto a la comunidad internacional están perdiendo terreno, ya que el presidente ruso Vladimir Putin parece principalmente enfocado en desestabilizar al mundo occidental y poner en jaque al liderazgo estadounidense.
Políticamente, para Biden y los demócratas, que buscan la reelección en noviembre, estas son malas noticias.
Si los republicanos logran el control del Congreso, es posible que aumenten los llamados para que Biden se haga a un lado en las elecciones presidenciales de 2024.
Hay muchas señales en Washington de que se considera a Biden es demasiado débil para ser el abanderado de Occidente.
Hay una creciente preocupación entre muchos demócratas sobre su capacidad para enfrentar tantas crisis al mismo tiempo. Su edad es cada vez más, un factor relevante.
Esto puede ser injusto para el mandatario que ha tenido que enfrentar tantos desafíos, desde el resurgimiento de COVID, el aumento del precio del combustible y los alimentos, el cambio climático y la guerra de Ucrania.
Sería demasiado incluso, para un presidente más joven, pero la política es un negocio cruel y como dijo Boris Jonson, el primer ministro británico cuando dimitió: ”Nadie es indispensable en la vida política”.
