Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, uno de cada 68 niños en nuestro país ha sido diagnosticado con trastorno autista. Cerca de 3,5 millones de personas viven con algún tipo de autismo, y la cantidad de niños diagnosticados con el padecimiento se ha incrementado considerablemente en la última década. Los pequeños diagnosticados necesitan recursos médicos avanzados, ya que la intervención temprana es esencial para reducir las dificultades que podrían tener en el futuro.

Como miembro de Congressional Coalition on Autism Research and Education, he trabajado con mis colegas para impulsar los esfuerzos para combatir el autismo. Copatrociné la legislación H.R. 2421, Combating Autism Act of 2005, que modificó la ley de servicios de salud pública, Public Health Service Act, para exigir al secretario de Salud y Servicios Humanos que establezca un programa que proporcione información y educación sobre el autismo, incluyendo los factores de riesgo a los profesionales de la salud y al público.

Me enorgullece decir que muchos miembros de nuestra comunidad participaron recientemente en la Best Buddies Friendship Walk, un maratón anual que se organiza en Miami, para brindar el regalo de la amistad a personas con discapacidades intelectuales y de desarrollo, en el sur de la Florida. La caminata ha permitido a la organización Best Buddies hacer avances extraordinarios en la comunidad, para aumentar la comprensión y la aceptación de los pacientes que viven con el autismo.

He apoyado la misión de muchos grupos de defensa, como Autism Speaks y Best Buddies, para promocionar la concienciación pública, mejorar la educación sobre el autismo, promover e incrementar los fondos para la investigación del autismo y, finalmente, mejorar la atención que las personas con autismo reciben y merecen. Además, estoy trabajando con miembros del Congreso para asegurarnos de que los niños con autismo tengan la misma oportunidad que cualquier otra persona, de llevar una vida productiva cuando sean adultos. Es inaceptable que el 35% de los adultos jóvenes, entre las edades de 19 y 23 años que padecen autismo, no puedan obtener un trabajo o incluso no puedan estudiar en universidades tras culminar sus estudios de secundaria básica.

Debemos continuar desarrollando los tratamientos adecuados e incrementar el apoyo que necesitan, incluyendo quienes tienes capacidades especiales, para que puedan alcanzar su máximo potencial y demostrar que son capaces de funcionar como todos los demás en nuestra sociedad.

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