Esta expresión popular venezolana tiene una importante connotación actualmente, dadas la vertiginosa dinámica en la cual se vienen desarrollando los acontecimientos políticos en Venezuela. El tirano usurpador y su combo de delincuentes comunes se encuentran cercados por la reacción solidaria de muchos países de América Latina, Europa y Asia al apoyar y reconocer oficialmente al diputado Juan Guaidó como presidente interino y constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.

En el caso concreto de los Estados Unidos de América, la complacencia nuestra es mayor por la demostrada seriedad y agresividad diplomática del presidente Donald Trump y su equipo de gobierno, asesores de seguridad nacional y de política internacional, con el apoyo de los parlamentarios senadores republicanos Marco Rubio y Rick Scott, y del representante federal Mario Diaz-Balart, quienes vienen haciendo un profundo trabajo de “quiebre” político del narco dictador Nicolas Maduro.

El pasado viernes 1 de febrero tuvimos la convocatoria por parte de la Casa Blanca de una reunión en Miami, concretamente en la ciudad de Doral, con el vicepresidente, Mike Pence, quien invitó a la diáspora venezolana a conversar sobre la grave situación política y humanitaria del país, en la búsqueda de soluciones concretas.

El equipo “grandes ligas” del presidente Trump estuvo presente en este importante cónclave con nuestros compatriotas. Ellos son el embajador Elliot Abraham, especialista internacional con notable experiencia en la salida del general Noriega de Panamá, que culminó con su detención y purga durante varios años de cárcel en USA. El gobernador Ron DeSantis, de Florida, y el importante grupo de parlamentarios ya citados anteriormente.

Previamente, un reducido grupo de venezolanos, apenas seis, integrados por familias que han emigrado a este país por razones de la persecución política y amenazas a su integridad física, dos dirigentes juveniles víctimas de prisión ilegal y de torturas violatorias de sus derechos humanos, un médico cirujano integrante del grupo de voluntarios que prestaron sus servicios profesionales desde el buque médico de la armada norteamericana anclado en puerto colombiano, y mi presencia en representación de la diáspora política de Miami, explicamos con lujo de detalles las ingratas experiencia personales con la narco dictadura.

Me correspondió expresar ante la calificada audiencia la posición vertical de la mayoría de los venezolanos que, por razones políticas, nos hemos residenciado en este gran país, tocando tres temas fundamentales, los cuales fueron recogidos en un enjundioso documento, elaborado con mis aportes personales y los de los doctores Paciano Padrón, Luis Prieto y un asesor de la Asamblea Nacional de Venezuela.

Los aspectos puntuales fueron, en primer término, “el reconocimiento al presidente Trump y su administración, agradeciendo a su Gobierno todas las manifestaciones de solidaridad con el pueblo de Venezuela y, particularmente, haber reconocido con prontitud al diputado Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, órgano del Estado legítimamente constituido, como Encargado de la Presidencia de la República, de conformidad con lo establecido en la Constitución de nuestra Nación”.

En segundo lugar, “deseamos solicitarle, en atención a la gravísima situación de salud pública y de hambre generalizada que padece el país y como consecuencia entre otras, del narco régimen usurpador del poder, hagan llegar a Venezuela, de ser necesario con la cooperación de otros países hermanos, la ayuda humanitaria que permita darle atención y alimentos a los hombres, mujeres y niños que hoy se encuentran carentes de alimentos, medicinas que los ayuden a curar las enfermedades y, más allá de ellos, al pueblo venezolano en general, que se encuentra en un estado de desnutrición severa, según lo reflejan los organismos mundiales encargados de la materia”.

El aspecto siguiente y fundamental tiene que ver con las perspectivas de la salida definitiva del narco dictador del poder estableciendo:"Si la conducta inhumana del régimen totalitario del usurpador Nicolás Maduro se mantuviere en la obstrucción a las ayudas humanitarias, de alimentación y medicinas, varias veces propuestas por distintos países e instituciones internacionales reconocidas, así como por el Gobierno que usted dignamente representa, y cercenando las libertades democráticas, caerá la responsabilidad sobre las cabezas de los miembros de este régimen dictatorial, de las consecuencias de una eventual aplicación inmediata de medidas punitivas que permitan a la comunidad internacional alcanzar el objetivo de mitigar cruciales necesidades de nuestra sociedad y alcanzar la libertad del pueblo venezolano”.

Enfatizamos: “Nuestro país lucha hoy contra Nicolás Maduro, no solo por el carácter dictatorial de su gobierno, violador de los derechos humanos, cercenador de libertades. La lucha del pueblo venezolano es, además, contra la ominosa presencia de soldados de diversas nacionalidades, de miembros de organizaciones criminales internacionales, contra el narcotráfico, la guerrilla colombiana y otras fuerzas subversivas de carácter internacional como Hezbolá, el Estado Islámico y otros que son parte del terrorismo internacional, cuya punta de lanza en nuestro continente es el gobierno hambreador de Maduro y su camarilla, los cuales han generado un inmenso caos en el orden social, económico y político en nuestra región, trayendo como consecuencia la huida de millones de venezolanos a otros países del mundo, proceso este que ha afectado el verdadero proceso integracionista de nuestra América. En definitiva, se trata de luchar contra fuerzas militantes del extremismo internacional que tienen el propósito de convertir a nuestro país en un centro distribuidor de políticas antidemocráticas en nuestro hemisferio”.

Finalmente, “queremos expresarle nuestra confianza y solidaridad con el pueblo de los Estados Unidos y en particular con su gobierno en el esfuerzo sostenido de los venezolanos por lograr y defender el mejor destino para nuestra patria. Señor vicepresidente, comprometemos nuestra gratitud hacia usted, los diversos órganos del gobierno de los Estados Unidos de América y el pueblo de este gran país, como culminación de una historia llena de muestras recíprocas de entrañable amistad”.

¡Seguimos “Guapos y apoyao!

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