@navarroadris

He aquí la pregunta del millón, la que inquieta de manera especial al sexo masculino y hace plantearse su virilidad. Una especie de competencia entre ellos que se traduce en "mientras más grande, mejor".

“No hay nada que más seguridad me dé a la hora de salir con mujeres que tener lo que tengo”, soltó un joven de 28 años, durante una fiesta cumpleaños, en alusión directa a su miembro viril.

También es cierto aquello de "dime de que hablas y te diré de que careces", pero bueno, el chico estaba orgulloso y sabía venderse.

Pero, ¿cuándo se puede considerar que “la cosa en cuestión” es grande o pequeña? He aquí algunas de las conclusiones a las que llegó un equipo del King's College London Medical School, destinadas a aquellos que se preguntan si lo suyo está dentro o no de la normalidad.

La investigación recopiló datos de 20 estudios sobre el tema, incluyendo a más de 15.000 hombres de todas las partes del mundo, entre 17 y 71 años de edad. En base a los datos desarrollaron una gráfica sobre el tamaño estándar de los penes, en estado de relajación y de erección: flácido de 3,6 pulgadas, o 9,1 cm, así como erecto, de 5,1 pulgadas, o 13,1 centímetros.

En cuanto al grosor, considerado incluso más importante que la extensión para disparar el placer femenino, las medidas promedio serían las siguientes: circunferencia en estado flácido de 3,6 pulgadas, o 9,3 cm, y en estado de erección de 4,6 pulgadas, u 11,65 centímetros.

Si bien muchos hombres se sienten inseguros al respecto, la investigación reveló que únicamente el 2,28% de la población masculina tendría un pene anormalmente pequeño o grande. También encontraron que no existe relación entre el tamaño del miembro viril y el largo de los pies o la extensión del dedo medio de la mano.

Quienes tienen la última palabra son las mujeres y la mayoría son rotundas al respecto. Cuando dicen que el tamaño sí importa y manifiestan sentirse más atraídas por hombres con penes grandes que pequeños. A diferencias de generaciones pasadas, donde lo que tocaba no tenía posibilidad de devolución, la mujer de hoy en día sí se fija en el tamaño. Esto, a la vez, tiene un efecto directo en el sistema evolutivo del ser humano, ya que elegir hombres bien dotados resulta a su vez en hijos bien dotados.

Precisamente la dimensión del miembro viril es un tema que sale a relucir en numerosas reuniones de mujeres solteras. Las casadas tienden a callar, quizás para evitar revelaciones comprometidas.

En estos días tuve la oportunidad de viajar a Madrid por trabajo y me reuní con un grupo de amigas de la infancia, todas entre 38 y 44 años. Durante la cena les comenté que pensaba escribir sobre esto en mi columna, así que directamente pregunté: para vosotras, ¿el tamaño importa? Una de ellas rápidamente me contestó con otra pregunta: “¿Tú qué prefieres: un barco pequeño o un barco grande?”. Otra rápidamente replicó: “Eso depende del capitán del barco. Puede ser un navío pequeño, pero manejarlo de maravilla o un barco inmenso y no saber de navegación”. Buen punto porque un buen amante, más allá del tamaño, debe saber usar todas las herramientas.

Decir que la mujer prefiere lo grande, no significa lo exagerado. Recuerdo una joven que hace un tiempo me comentó su impresión al ver algo que calificó como un “inmenso monstruo”. “Me pareció tan grande que decidí esconder el condón debajo de una alfombra para evitar llegar al final. Pensé que era imposible y me retiré. Él se quedó con las ganas, pobrecito”, añadía con cierto cinismo.

Otras, por el contrario, más que esconder el preservativo piensan que lo mejor es acortarlo por lo minúsculo del miembro viril. "Ese momento en el que miras y dices: ‘¿qué hago yo con esto? ¡Pero si sobra todo!", decía una joven arquitecta de Miami.

Historias de todo tipo sobre el tema, donde bien podría aplicarse el “ni tanto ni tal calvo” pero eso sí, “más vale que sobre a qué falte”.

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