Este sábado subirán –orgullosos– a los estrados de graduación del Miami Dade College cerca de 14.000 alumnos. Para nosotros y, sobre todo para ellos y sus familiares, se trata de una jornada gloriosa.

Es la culminación de numerosos desvelos y sacrificios, la realización de un sueño que los coloca en el camino de la prosperidad, como ninguna otra circunstancia en la vida.

En el College laboramos incansablemente para disfrutar de ese resultado. Ver desfilar los profesionales que se ocuparán del desarrollo de nuestra comunidad, sin distinción étnica, social ni económica, de ninguna índole. Es la democracia estadounidense en su mejor expresión, acogiendo a hijos nacidos en su seno y a los que llegaron –como mis compatriotas cubanos-, en busca de una merecida mejor vida.

El llamado sueño americano sigue siendo una certeza frente a los extremismos, el populismo y las utopías que degeneran en totalitarismos y estos alumnos del MDC, pertrechados de conocimientos y destrezas, saldrán al mundo para demostrar que siempre es posible la felicidad.

Por supuesto que para alcanzar sus loables propósitos educacionales, nuestros alumnos han debido entregar una cuota significativa de sacrificio en anales que parecen salidos de la más ingeniosa ficción.

Pongamos un ejemplo francamente heroico que es el de Leony Delgadillo, de origen nicaragüense, quien recibe su Diploma de Asociado en Artes luego de batallas ingentes por su salud. Hubo momentos que parecía imposible poder continuar, debido a serios obstáculos físicos, pero entre su perseverancia y el empeño de la madre, que ha velado por todas sus necesidades materiales y espirituales, Leony concluye exitosamente con nosotros y ya ha sido aceptada en la Universidad Internacional de la Florida, para continuar estudios superiores.

Otro ejemplo de lo que yo llamo el milagro de la educación es el de Enrique Sepúlveda, quien ha vencido enormes obstáculos personales que lo llevaron, literalmente, a ser un desamparado, al punto que hoy en día reside en Camillus House. Enrique, sin embargo se sobrepuso, ha sido vicepresidente del Gobierno Estudiantil, y ganado becas diversas por su aprovechamiento escolar, entre otras distinciones. Con el grado de Asociado en Artes que le confiere MDC, continuará estudios que lo capaciten para ser ser agente de cambios, y representar a los menos afortunados.

Nuestras ceremonias de graduación, por otra parte, también demuestran que nunca es tarde para superarse y buscar nuevos derroteros. Gloria Galasso tiene cinco hijas estudiando en MDC y dos en enseñanza secundaria con planes de asistir al College también. A sus 53 años de edad, se gradúa primero que ellas porque nunca se dio un semestre de descanso desde que la emprendió en los estudios. Ya se los había advertido y, en consecuencia, será la primera de la familia en obtener una licenciatura.

Ocho campus, cinco ceremonias de graduación, con los más distinguidos oradores, durante todo el sábado, desde el amanecer hasta bien entrada la tarde. Cerca de 200 naciones representadas que se expresan en 90 lenguas bajo el cielo protector de la libertad americana, el único país de la Tierra con esta capacidad de inclusión y diversidad exitosas. Jornada gloriosa para celebrar que nos llena de orgullo y esperanza.

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