Los venezolanos estamos viviendo momentos sumamente tensos, muchos sentimos que se avecina el final de la más abyecta y cruel tiranía que pueda vivir cualquier país, pero a la vez millones nos guardamos muy bien de hacernos alegres expectativas y preferimos aplicar la cautela y la serenidad porque demasiadas decepciones hemos tenido y muchas las descaradas burlas de quienes con disfracitos de opositores no han hecho más que manipular, engañar y agenciarse posiciones y sacar provecho para sí mismos y sus combos partidistas.

Pero este año -desde el pasado 5 de enero- la Asamblea Nacional de Venezuela (Parlamento), único Poder del Estado que controla la oposición política, es presidida por un joven diputado, ingeniero de profesión. Su nombre Juan Guaidó que asumió el cargo, dadas las numerosas ausencias que la tenaz persecución a los principales líderes de su partido Voluntad Popular (VP) ha causado Nicolás Maduro. Persecución contra esa y otras organizaciones partidistas de la disidencia que son las repetidas acciones de una narcotiranía que ya no puede engañar y que solo sus cómplices se hacen los desentendidos.

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2019 ha sido el año que la presidencia de la Asamblea Nacional corresponde a Voluntad Popular por acuerdos parlamentarios, pero por el brutal acoso ni Leopoldo López, máximo líder; ni Freddy Guevara, segunda figura de VP, asilado desde el 4 de noviembre de 2017 en la embajada de Chile en Caracas, tampoco Carlos Vecchio, coordinador del partido, por meses en la clandestinidad y con orden de captura en su contra, y que logró salir del país a principios de febrero de 2015 y de esa forma denunciar frente a múltiples organismos internacionales las constantes violaciones y los crímenes de lesa humanidad que la narcotiranía de Maduro comete en Venezuela.

Con esta breve descripción de un momento político terriblemente difícil, busco dar a conocer cómo Juan Guaidó llegó a presidir el Parlamento y cómo es a él a quien le ha correspondido, de acuerdo a mandatos constitucionales, y un día después del ilegal y burdo juramento del tirano Maduro como presidente, asumir "las competencias de la Presidencia de la República" basando todo el trascendental hecho en tres de los artículos de la Constitución Nacional de Venezuela: Los artículos 333 y 350 y el que para este momento da más contundencia a estos hechos, el artículo 233 que considero vital que cada venezolano conozca y sienta la legalidad que ampara los sucesos que mantienen a la ciudadanía y al mundo pendientes y alerta. No he querido ni resumirlo ni referirme a él con palabras distintas a su redacción, y que aquí transcribo íntegramente: "Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia; su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional; el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato. Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional. Si la falta absoluta del Presidente o la Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva. En los casos anteriores, el nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente. Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar dicho período".

Y repito, allí en esas pocas líneas del artículo 233 está la legitimidad de lo hecho por quien preside el Poder Legislativo. Guaidó que le dice –vía twitter- a toda la nación la tarde del sábado 12 que: "Nuestros Gremios, sindicatos y sociedad civil se mantienen trabajando por la ruta para la transición en Venezuela, es por ello que este 23 de enero las calles de Venezuela gritarán en una sola voz por el rescate de la libertad, la democracia y el cese de la usurpación de Nicolás".

Guaidó haciendo mención a una fecha sinónimo de liberación, sinónimo de militares valientes sacando del poder a un dictador... Guaidó motivándonos a que vuelva a ser el 23 de enero un día cargado de incógnitas y de posibilidades de sueños de libertad hechos realidad. Que vuelva a estar ese día en nuestra agenda histórica y en la de la dignidad que se espera de los militares.

Guaidó hablando con conciencia de la inmediatez que requieren las acciones para sacar a una banda de delincuentes que destruye nuestro país y mata a sus ciudadanos.

Guaidó que debe demostrarle al mundo, a los que aquí le apoyamos, a los necios que pretenden que no actúe con premura y con coraje y a más de un vivaracho cómplice de Maduro y su pandilla, que le sobra el arrojo.

Porque es ofensivo que porque alguien no sepa lo que debe hacer un político y crea que las exigencias de los que eligieron a ese o esos legisladores son un abuso, por eso a todos, incluidos los políticos, decirles que de no cambiar, de no rectificar seguiremos viendo hampones en el Poder y "Opositores cooperantes" pretendiendo usar a los ciudadanos como focas y beatas, y que jamás olviden que es de ciudadanos observar y reclamar.

Guaidó fortalecido por el extraordinario apoyo que el mundo democrático le ha dado y le continúa dando a Venezuela y ahora a él, que ni piense en el absurdo de un sátrapa pretendiendo que posee alguna potestad para reconocerlo como Presidente. Él lo es y lo que si no puede olvidar es que cada hora que ese malandro usurpe el Poder, la tragedia se agudiza y cientos de miles morirán de hambre y mengua y millones seguirán pensando en emigrar. Guaidó al que le pido que tenga presente que los venezolanos tenemos un cansancio crónico y una desesperanza que mina nuestras fuerzas. Que la vida no es una cola y millones de mentiras... La vida es la familia, la verdad, la libertad, el amor.

Guaidó entra a la historia de Venezuela y casi 134 años más tarde puede demostrar para fortuna nuestra que ni José María Vargas ni Pedro Carujo tienen en este tiempo la razón... Y no la tienen porque valientes y justos son requeridos.

ebruzual@gmail.com / @eleonorabruzual / http://www.gentiuno.com/

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