TEXAS — El navío Roibeira está listo para zarpar de Houston rumbo a Venezuela. En la nueva era de relaciones con Estados Unidos, desde allí se suceden los envíos para impulsar la producción de crudo en el país sudamericano, aunque las grandes petroleras expresan cautela.
En su reciente discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos había recibido más de 80 millones de barriles de petróleo de Venezuela, y describió a la nación como "nuestro nuevo amigo y socio".
Mientras Trump se dirigía al Congreso en Washington, en el puerto texano, la empresa de transporte International Frontier Forwarders completaba su carga equivalente a unos 120 contenedores con destino a Guanta, en el nororiente de Venezuela.
"Tenemos estimados más de 8.500 metros cúbicos de carga", explica el venezolano estadounidense Greg Díaz, presidente de la compañía.
"Hasta el año pasado nos tomaba seis, ocho meses acumular suficiente carga para ir a Venezuela. Ahora, en 20 días hemos sido capaces de completar órdenes para llenar nuestro barco a máxima capacidad", señala Díaz.
Es la segunda carga que envía a bordo del Roibeira este año.
"Estamos llevando grúas, maquinarias para la construcción, montacargas, soporte para apoyar las operaciones petroleras, equipos de construcción, torres de luces, generadores, todo tipo de camiones", detalla.
La demanda, dice, viene de "empresas privadas en Venezuela que se han activado y están invirtiendo en grandes cantidades, que antes era imposible".
Cautela
El sector petrolero venezolano estaba sometido a sanciones estadounidenses desde 2019.
Pero el tono de Washington cambió tras la incursión ordenada por Trump que depuso el 3 de enero al dictador Nicolás Maduro, detenido y trasladado a Nueva York para enfrentar un juicio por narcotráfico.
Bajo el gobierno interino de Delcy Rodríguez, el organismo estadounidense encargado de las sanciones económicas (OFAC) permitió a mediados de febrero que empresas como BP, Chevron, Eni, Repsol y Shell puedan operar en Venezuela de forma más amplia con venta, transporte y suministro de bienes y servicios petroleros.
Por su parte, Caracas reformó su ley de hidrocarburos para facilitar el regreso de las multinacionales, con las que el país había mantenido durante mucho tiempo conflictos legales.
Chevron era la única empresa estadounidense que explotaba el petróleo venezolano gracias a una licencia para contratos muy específicos con la petrolera estatal venezolana PDVSA.
Pese al entusiasmo de las contratistas por esta reactivación, las grandes petroleras están cautas.
"La parte política se está moviendo demasiado rápido", dice Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas en Austin.
En enero "parecía que todos estaban dispuestos a firmar" durante la reunión en la Casa Blanca con los directivos de las compañías petroleras, "con excepción de Exxon, que tuvo el valor de decir que necesitaban garantías", agrega.
Sin embargo, no hay urgencia: Estados Unidos es el mayor productor mundial de crudo y gas natural licuado, y su suministro está asegurado. Por ahora, la industria se interesa más por Guyana, Brasil e incluso por el golfo de México.
"Nos dicen que esta primera fase pertenece más a Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes", grandes firmas de servicios petroleros, "y, claro, también a Exxon y Chevron. Pero primero tienen que ir ver en qué estado está la infraestructura", considera este exejecutivo petrolero.
El riesgo
Además, está la pregunta de cómo serán los contratos futuros.
"Una empresa de Houston nos dijo que su mayor preocupación es que estarían tratando con un gobierno que no fue elegido libremente. ¿Qué pasa si dentro de tres años Venezuela tiene elecciones libres y las nuevas autoridades dicen que van a cambiar las reglas?", afirma Piñón.
En el largo plazo, sin embargo, todos querrán estar, señala el experto, al recordar que Venezuela tiene las mayores reservas probadas del mundo, con más de 303.000 millones de barriles, según el cartel petrolero mundial OPEP.
En cuanto a envío de maquinaria, Piñon explica que en el sector de servicios petroleros hay muchas pequeñas y medianas proveedoras de bienes y servicios con un perfil de riesgo distinto.
"No me sorprendería que esas empresas se estén moviendo más rápido que Exxon, Shell o BP", sostiene.
En el puerto de Houston, Díaz recuerda lo difícil que fue durante la década pasada, cuando las sanciones arreciaron y el negocio entre ambos países se fue a mínimos.
Pero dice que ahora están preparados para hacer realidad "el sueño venezolano".
FUENTE: Con información de AFP