lunes 3  de  agosto 2026
OPINIÓN

La agenda de los Estados Unidos frente a la realidad política venezolana

La Secretaría de Estado de los Estados Unidos promueve una negociación entre las asambleas venezolanas de 2015 y 2020 como parte de su agenda para una transición política en el país.

Diario las Américas | VENAMÉRICA
Por VENAMÉRICA

La realidad política de Venezuela ha entrado en una etapa con tres vertientes que complican el panorama político. Los Estados Unidos continúan dictando la agenda dirigida hacia una transición en Venezuela, proponiendo una negociación entre la Asamblea Nacional del 2015 —reconocida como la legítima por la Secretaría de Estado de los Estados Unidos— con la Asamblea del 2020, chavista, para tratar de llegar a un acuerdo que permita allanar el camino hacia la transición.

Se ha corrido un rumor de que Dinorah Figuera pudiera encargarse como presidenta interina, quizás como parte de las negociaciones; lo cierto es que Marco Rubio habló sobre la importancia de que María Corina Machado participe en este proceso, reconocida por la gran mayoría de los venezolanos como la única líder legítima elegida legalmente mediante el sufragio popular. Aún no se ha mencionado de manera oficial la propuesta de la exmagistrada Rosa Mármol de León, que propone instalar una Junta Provisional de Gobierno con algunos argumentos válidos que deberían ser tomados en consideración, entre ellos quizás el más importante: que, de acuerdo con la ley, el interinato comenzó el 3 de enero de 2026 y los 180 días que indican ausencia temporal, de acuerdo con el artículo 233 de la Constitución vigente, se cumplieron el 3 de julio del presente año, por lo cual su permanencia en el cargo como presidenta interina ya concluyó.

El interés manifiesto de los Estados Unidos de reconocer a la Asamblea del 2015 como legítima es porque busca espacios que le den un aspecto de legalidad. Entonces, ¿por qué la Secretaría de Estado incluye en las negociaciones a la Asamblea del 2020? La respuesta responde a la estrategia para que exista una negociación mutua entre las partes para intentar una salida pacífica del régimen hacia la transición a un gobierno verdaderamente democrático.

La preocupación válida de los venezolanos es la desconfianza razonable de negociar con la Asamblea del 2020, porque son los mismos responsables de todas las trampas que se han realizado durante la permanencia de la dictadura en el poder.

Aunque la propuesta anterior pareciera una solución dentro del laberinto político en Venezuela, carece de un elemento primordial: además, los Estados Unidos deben escuchar los argumentos de la exmagistrada Blanca Rosa Mármol de León y atenderla oficialmente, porque no se entiende por qué se le abrió las puertas a una persona que ocupaba la vicepresidencia, corresponsable de las decisiones tomadas por la dictadura que gobierna a Venezuela desde hace 27 años, y no se escucha a una jurista que tiene una trayectoria intachable y que es respetada por todos los sectores del país. Por lo tanto, la propuesta de la exmagistrada para crear una Junta de Gobierno pudiera en estos momentos ser una solución que dé paso a unas elecciones donde participe María Corina Machado por la verdadera oposición y otros posibles candidatos.

Recordemos entonces que la legitimidad de MCM no tiene su origen en decisiones internacionales ni tampoco en fracciones parlamentarias, su legitimidad proviene del respaldo mayoritario popular de los venezolanos, que es donde reside el poder soberano de la nación.

No se trata de ser pragmáticos, se trata de respetar la legalidad del mandato otorgado por la ciudadanía a MCM, que tiene una visión clara de cómo debe realizarse la transición. En otras palabras, el retorno de MCM debe estar incluido en los planes de los Estados Unidos a corto plazo y debe ser incluida en cualquier tipo de negociación, porque ella es la clave para que se logren los objetivos de que en Venezuela se realicen unas elecciones libres, participativas, transparentes y comprobables.

Regresando a la propuesta de la exmagistrada Rosa Mármol de León —la cual aparentemente no ha tenido eco en los Estados Unidos, por lo menos de manera oficial, ni tampoco ha sido mencionada públicamente por María Corina Machado—, la propuesta de la abogada constitucionalista se ciñe a una realidad innegable: el interinato ha concluido. Y aunque la postura de la magistrada emérita Blanca Rosa Mármol de León no coincide en su totalidad con la posición de MCM, existe un punto de encuentro: una convocatoria a elecciones con el actual Consejo Nacional Electoral no tiene ninguna garantía de legitimidad porque es una trampa institucional, entre otros argumentos. Si se reestructura el CNE, debe ser de una manera integral y no un maquillaje que continúe con los vicios que todos conocemos han servido para mantener en el poder a una dictadura que destruyó la institucionalidad del país y además convirtió a Venezuela en uno de los países más pobres del continente, compitiendo con Haití.

Para avanzar en la búsqueda de una solución definitiva para que Venezuela regrese a la institucionalidad democrática, entonces es necesario que se tenga en cuenta la valiente posición de la doctora Blanca Rosa Mármol de León, aunque también conocemos que la debilidad de la propuesta de la exmagistrada es que no se conoce si tiene el apoyo de las fuerzas armadas o el apoyo popular de la ciudadanía. Lo cierto es que sus argumentos tienen una base jurídica sólida, por lo cual es imprescindible —por el bien del país y de un pueblo bajo una cruel dictadura durante 27 años que aún persiste— que exista una alianza, por lo menos en los puntos más importantes, con MCM, y que en la agenda de los Estados Unidos sea incluida también en las negociaciones.

Ambas propuestas —la de María Corina Machado y la de Blanca Rosa Mármol de León— hablan de la necesidad de renovar todos los poderes, y ambas propuestas exigen unas elecciones libres con un CNE completamente reestructurado. MCM tiene una amplia experiencia en todo el tema electoral, y Rosa Mármol de León la tiene en el plano jurídico constitucional. Estas dos importantes figuras deben sumar esfuerzos para acelerar la salida de lo que resta del régimen opresor, para que se realice un cambio de gobierno en Venezuela hacia uno verdaderamente democrático, donde todos los venezolanos ayuden en la reconstrucción de un país destruido por falsos profetas que solo se han enriquecido a costa de la sangre y miseria de todo un pueblo que clama justicia.

En otras palabras, se deben analizar de manera objetiva las tres vertientes: la propuesta del Departamento de Estado de los Estados Unidos de negociar con un interinato caducado y la Asamblea del 2015 —que fue elegida democráticamente— para que llegue a un acuerdo con la Asamblea en entredicho del 2020; la participación de María Corina, porque sigue siendo la única líder elegida por los venezolanos para conducir el camino hacia la democracia del país; y, por último, que ella tenga en cuenta también los argumentos de la jurista Mármol de León e incorporarla como pieza útil e indispensable para la reconquista de la libertad de Venezuela.

En conclusión, los Estados Unidos deben actuar en defensa de la legitimidad, proteger los valores democráticos y respetar la voluntad popular del pueblo venezolano. El apoyo que se requiere de la Secretaría de Estado es el de tener en cuenta estas tres propuestas para que se respete el mandato popular, se llegue a unas elecciones verdaderamente libres y se garantice la renovación integral de todas las instituciones y factores del poder, para que Venezuela se convierta en un país verdaderamente soberano, democrático y en libertad.

“La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás”, Winston Churchill. www.venamerica.org.

Edgar J. Amado*

*Coordinador Acción Juvenil de VENAMÉRICA y presidente JUVENEX

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