domingo 2  de  agosto 2026
NEGLIGENCIA

Muerte en centro asistido de Hialeah destapa medicinas sin suministrar y expedientes alterados

La revisión encontró fármacos de 19 pacientes guardados en un baño y solo dos empleadas responsables de atender a 26 residentes

Diario las Américas | CARLOS ARMANDO CABRERA
Por CARLOS ARMANDO CABRERA

HIALEAH.- La muerte de un paciente en Our Dream ALF habre cuestionamientos, un centro de vida asistida de Hialeah donde supuestamente fueron hallados medicamentos sin suministrar, documentación clínica irregular y una cantidad insuficiente de trabajadores, acorde con informes oficiales.

La licencia del establecimiento quedó suspendida temporalmente después de una revisión de sus condiciones internas, mientras el Departamento de Policía de Hialeah (DPH) investiga las circunstancias del fallecimiento.

Entre los hallazgos de la autoridad estatal figuran medicinas recetadas a 19 pacientes que estaban almacenadas en un baño. Los fármacos llevaban meses sin ser administrados, según un informe de las autoridades divulgado por Univisión 23.

El documento también menciona historiales médicos incompletos o modificados y deficiencias en el seguimiento de los tratamientos.

La intervención ocurrió después de un incidente registrado el 26 de julio, cuando un hombre fue encontrado inconsciente dentro de la residencia, localizada en el 1630-1640 de Palm Avenue.

De acuerdo con el reporte, el personal aparentemente no inició maniobras de reanimación ni solicitó asistencia a través del 911. El paciente fue llevado posteriormente a un hospital, donde murió.

Detectives del DHP acudieron al inmueble como parte de las diligencias para esclarecer lo sucedido.

Hasta el momento, las autoridades no han divulgado la identidad ni la edad del fallecido. Tampoco han informado la causa del deceso o anunciado arrestos vinculados con el caso.

La inspección determinó además que únicamente dos empleadas estaban a cargo de 26 personas. Varias padecían diabetes, trastornos psiquiátricos y otras enfermedades que requerían vigilancia y medicación constante.

Algunos de los residentes tuvieron que ser trasladados en diferentes ocasiones a hospitales debido a la falta de sus tratamientos, conforme a las irregularidades documentadas.

Las condiciones detectadas motivaron el desalojo y la reubicación de quienes vivían en el recinto. Un aviso colocado en la entrada advertía sobre los riesgos identificados, mientras las puertas permanecían cerradas.

El permiso para operar seguirá suspendido durante el procedimiento administrativo. Las medidas posteriores podrían incluir sanciones adicionales o la revocación definitiva de la licencia.

De forma paralela, la pesquisa policial busca establecer si alguna actuación u omisión de los trabajadores influyó en el desenlace del 26 de julio. La dependencia no ha anunciado cuándo ofrecerá nuevas conclusiones.

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