Por PhD. TOMÁS PÁEZ
Por PhD. TOMÁS PÁEZ
Los más de 4 millones de venezolanos de la diáspora han expresado en marchas y concentraciones en todo el mundo su decidido respaldo al presidente (E) Juan Guiadó y han manifestado su deseo y firme compromiso de participar en la recuperación de la democracia y en la reconstrucción del país.
Antes, durante dos largas décadas, la diáspora ha denunciado al régimen totalitario venezolano, “el socialismo del siglo XXI”, como el responsable de la mayor tragedia humana y del mayor éxodo regional en Latinoamérica. Hoy, quienes usurpan el poder en Venezuela, después de haber creado la hambruna y la escasez, se empeña en obstaculizar al nuevo gobierno la posibilidad de recibir la ayuda humanitaria que el mundo le ha ofrecido para atender las necesidades inmediatas de los venezolanos.
Nuestro nuevo gobierno tiene ante sí el enorme desafío de convocar a todos los venezolanos, sin exclusión, a enfrentar la inmensa tarea de recuperar el país que ha sido destruido y arruinado por quienes lo han gobernado durante dos décadas y de colocarlo en el sendero de la decencia y la modernidad. El daño infligido a la nación, digno de un ejército de ocupación, lo ha descompuesto todo. Además, malversaron y robaron a los venezolanos los recursos del presente y de manera obstinada pretenden dejarlos sin futuro. Las dimensiones del robo se estiman en cerca de 500 mil millones de dólares.
Las organizaciones y asociaciones “diaspóricas”, conscientes del monumental desastre y de la acelerada involución del país, han conformado equipos de alta capacidad y redes de trabajo para el análisis y desarrollo de propuestas e iniciativas para ser implantadas en el proceso de reconstrucción en todos los ámbitos: social económico, cultural y político. Lo han hecho conjuntamente con sus respectivas contrapartes en Venezuela. A los países vecinos que hoy reciben a los venezolanos que huyen de la barbarie y al mundo les interesa una Venezuela próspera, capaz de impulsar el comercio regional y global y en condiciones de honrar sus compromisos.
Corresponde al nuevo gobierno crear la institucionalidad que permita sacar el mayor provecho del compromiso de la diáspora con Venezuela y de sumar el know-how de ésta al existente en el país. Lo que hace grande a un país es su gente y su participación es imprescindible para salir airosos del desafío de recuperar el país para todos los venezolanos.
Solo el nuevo gobierno puede utilizar todos los esfuerzos, iniciativas y proyecto que la diáspora ha desplegado en los terrenos político, económico, social y cultural. La dictadura se dedicó a negar su existencia. La diáspora ha fungido como el servicio exterior, como los embajadores, agregados culturales y económicos y ha asumido la gran responsabilidad de poner en alto el nombre de Venezuela. También le corresponderá a ella desempeñar un importante papel en la ejecución de las leyes elaboradas con el fin de recuperar los activos que fueron robados, por los cómplices del régimen, a los venezolanos. Asimismo, su participación resultará clave en los procesos electorales que se avecinan.
El nuevo gobierno tiene ante sí el reto de crear la institucionalidad que incorpore al desarrollo de Venezuela a aproximadamente el 14% de la población hoy esparcida por el mundo. Un mecanismo ágil, flexible y representativo de todos los sectores del país cuyo propósito es estimular la participación de la diáspora.
La designación de los nuevos representantes diplomáticos lo facilita. Deberán establecer los contactos con las asociaciones y organizaciones de la diáspora en cada localidad y ciudad, dinamizar y fortalecer los proyectos en marcha y las futuras iniciativas. El desafío no es pequeño, pero sabremos enfrentarlo
*El autor es asesor de VenAmérica
