lunes 8  de  diciembre 2025
opinión

La diplomacia estadounidense ha vuelto

Al parecer Blinken está gozando de mucha influencia dentro de la administración
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

A finales del siglo XIX, Estados Unidos era considerado no solo una potencia regional sino una de las mayores economías del mundo, gracias a un floreciente intercambio comercial aunado a su ubicación privilegiada, en medio de dos océanos y en una región estable, lejos de cualquier enemigo.

Ese mismo aislamiento que le permitió prosperar, llegó a su fin en 1898, cuando Washington decidió ayudar a los cubanos en su lucha por independizarse de España.

Una cómoda victoria en ese conflicto marcó el nacimiento de Estados Unidos como potencia mundial, además de adquirir importantes posesiones como Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam, que junto con la anexión de Hawái ese mismo año, le dieron presencia en Asia.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergió más próspero que nunca, luego de participar en coalición con el Reino Unido, la antigua Unión Soviética y China para vencer a Alemania e Italia.

Luego vino la Guerra Fría, cuando dos antiguos aliados, Estados Unidos y la Unión Soviética, se convirtieron en competidores por la influencia geopolítica.

La desintegración de la entonces Unión Soviética dio a Estados Unidos la supremacía total pero no de manera permanente, pues su hegemonía se ha puesto a prueba por las pretensiones de otros actores de un mundo cada vez más multipolar.

El presidente Joe Biden utilizó su primer discurso ante una audiencia mundial para declarar que Estados Unidos había vuelto, después de cuatro años de la administración de Donald Trump que privilegió una política exterior de "Estados Unidos primero".

“A lo largo de la campaña presidencial estadounidense de 2020, Biden afirmó que, bajo su liderazgo, Estados Unidos estaría ‘de nuevo a la cabeza de la mesa’. Pero no es posible volver al estatus quo anterior al presidente Donald Trump. El mundo y Estados Unidos han cambiado demasiado. Y aunque elogiar el regreso de la hegemonía estadounidense puede parecer reconfortante para los estadounidenses, revela un grado de sordera respecto a cómo suena para el resto del mundo. Cuando la gente en otros lugares mira el historial de Washington durante las últimas dos décadas, no ve un liderazgo seguro. Lo que ven, en cambio, son una serie de desastres creados por Washington. El principal de ellos es la invasión de Irak en 2003 y la posterior desestabilización de gran parte de Oriente Medio y la crisis financiera mundial de 2008”, plantea un artículo de Jessica T. Mathews publicado en la revista Foreign Affairs.

Por lo pronto, dos decisiones importantes de Biden han puesto en evidencia que el Departamento de Estado, con su influyente secretario Antony Blinken a la cabeza, está marcando el ritmo en el intrincado rompecabezas global a través de una estrategia más diplomática.

El asesoramiento y visión de Blinken, junto con Jake Sullivan, el asesor de seguridad nacional, jugaron un papel crucial en los anuncios de la semana pasada sobre Afganistán y Rusia, por encima de las recomendaciones del Pentágono y algunos miembros del Congreso.

En una reciente declaración, el mandatario anunció que quería que las 2.500 tropas estadounidenses restantes se retiraran de Afganistán, antes del 11 de septiembre, veinte años después de los ataques terroristas en Nueva York y Washington.

Biden no puso precondiciones y ni siquiera insistió en mantener algunas tropas en Afganistán, hasta que los talibanes hubieran acordado un alto el fuego, lo cual fue siempre una demanda de los militares estadounidenses.

De la misma manera, la Casa Blanca parece haber dependido de Blinken para tomar una decisión sobre cómo castigar a Rusia por los ataques cibernéticos y la interferencia en las elecciones de 2020.

A juzgar por las filtraciones a The New York Times el mes pasado, Cyber Command y la Agencia de Seguridad Nacional, ambos bajo el liderazgo del Pentágono, habían elaborado planes de represalia para atacar Moscú con ciberataques.

Sin embargo, la administración favoreció la opción de sanciones más modestas, con la expulsión de diez diplomáticos rusos de Washington, incluidos miembros de los servicios de inteligencia.

Biden también llamó al líder ruso Vladimir Putin para sugerir una cumbre en Europa, que mejore las relaciones entre ambas capitales.

Al parecer Blinken está gozando de mucha influencia dentro de la administración en un tiempo relativamente corto.

América Latina todavía es una página que está por escribirse.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar