El estado de seguridad y tranquilidad en una ciudad depende del comportamiento de sus residentes, pero también del trabajo y la eficiencia de las fuerzas del orden público, cuya presencia representa un freno a la delincuencia. n
Por la importancia del desempeño de una Policía eficaz, quienes administran los Gobiernos locales, dedican recursos a estos cuerpos armados, no sólo para la preparación y entrenamiento, sino también para garantizar que la cantidad de efectivos que los integran permanezcan con el número de miembros necesarios. n
nPor eso resulta contraproducente, la amenaza del peligro de despidos masivos que cierne sobre el cuerpo de Policías de Miami-Dade, que según las advertencias emitidas, podría perder a más de 200 integrantes, entre administrativos y oficiales, de no encontrarse solución para cubrir el millonario déficit que aqueja al presupuesto condal. n
La administración que encabeza Carlos Giménez por un lado, culpa a los directivos del gremio de policías de no colaborar para una solución donde a partir del recorte de beneficios de los policías, se alcance a evitar despidos. n
Los ejecutivos del sindicato, por su parte, señalan que el alcalde no tiene voluntad de escuchar el punto de vista de los oficiales. Alegan que no los trata con el valor profesional de su trabajo y señalan que la administración ha designado un mediador (Tyrone Williams) que representa un conflicto de intereses pues fungió por años como abogado consejero de esa asociación. n
Ante el rumor de esos despidos, en un gesto completamente opuesto, el jefe de Policía de la Ciudad de Miami hizo público un llamado para nutrir sus filas con los oficiales que Giménez despida. nSi tiene más recursos o no el Condado que uno de sus municipios, no sabemos, sin embargo lo que sí está claro es que Miami aspira a ser un sitio seguro. En eso, sin dudas, influye una Policía eficiente.