sábado 21  de  febrero 2026
Control Civil

La prisión venezolana

Los países que menos problemas tienen con la delincuencia no son necesariamente los que tienen más presos en proporción con su población, sino los que les tratan más dignamente
Diario las Américas | JUAN IGNACIO RIQUEZES
Por JUAN IGNACIO RIQUEZES

El sistema penitenciario venezolano es, sin lugar a duda, uno de los más corruptos e ineficientes del mundo. No solo que no cumple las funciones por las cuales existe, sino que, además, es un centro de formación, promoción y protección de delincuentes.

Los venezolanos debemos ir repensando el país y cada una de sus instituciones para que, luego del próximo e inminente cambio político, construyamos un futuro pacífico y promisorio para las generaciones venideras.

El expresidente de la República de Sudáfrica Nelson Mandela, quien conoció perfectamente el tema carcelario pues estuvo 27 años preso por pensar distinto, acuñó la siguiente frase para la posteridad: “Se dice que nadie conoce realmente una nación hasta que uno haya estado dentro de sus cárceles. Una nación no debe ser juzgada por cómo trata a sus ciudadanos más altos, sino a los más bajos”.

Otro adalid de la causa fue Sir Winston Spencer-Churchill, que estuvo como prisionero durante la segunda guerra del Bóer. Aunque estuvo solo dos meses preso ya que logró escapar, quedó sensibilizado con los privados de libertad y abogó siempre por su trato digno, por lo que fue reconocido por muchos como el amigo del prisionero. Churchill sostenía que “El estado de ánimo y el temperamento del público con respecto al tratamiento del delito y los delincuentes es una de las pruebas más infalibles de la civilización de cualquier país".

Los países que menos problemas tienen con la delincuencia no son necesariamente los que tienen más presos en proporción con su población, sino los que les tratan más dignamente.

Idealmente, las penas que se imponen a los delincuentes sentenciados por los tribunales penales persiguen los siguientes objetivos:

  • El castigo al infractor por el daño que ha infligido a la sociedad;
  • La defensa de la sociedad, retirando al infractor de la vida pública;
  • La disuasión ejemplarizante para el resto de la ciudadanía; y
  • La rehabilitación del reo para su mejor reinserción a la sociedad.

En la muy breve historia del sistema penal venezolano, la imposición de penas a los delincuentes no ha logrado ninguno de los objetivos indicados y, por el contrario, se ha convertido en un problema per se, el cual hay que abordar enérgica e inteligentemente.

La propuesta de Control Civil es que Venezuela aproveche la necesidad de reconstruir todas sus instituciones, para implantar un sistema penal distinto y evolucionado, que tome en consideración, por una parte, las lecciones aprendidas de aquellos países con los menores índices, tanto de criminalidad como de reincidencia, en el mundo y; por otra parte, los avances de la tecnología en materia de sistemas, incluyendo el control de movilidad por GPS (grilletes electrónicos) y por videocámaras.

Deberíamos implantar un sistema penitenciario conforme al cual todo reo de delito que deba cumplir una pena restrictiva de libertad y que no represente un riesgo para la sociedad, cumpla su condena con un esquema mixto de arresto domiciliario y régimen abierto, debiendo ir a trabajar y/o estudiar durante algunas horas del día y regresando luego a su casa, debidamente controlado con un grillete electrónico y con videocámaras instaladas en los lugares a los cuales asista.

De los reos de delito que deban pagar sus penas a la sociedad, solo deberían ir a la cárcel los que hayan cometido delitos muy graves contra las personas y aquellos que hubieren violado las limitaciones de su arresto domiciliario o régimen abierto. En tales casos, se aplicarían entonces los plazos dispuestos por la legislación actual para optar a un destacamento de trabajo, régimen abierto o libertad condicional, también debidamente controlados.

Adicionalmente, debemos comenzar a hacer que quienes hayan infringido la ley y hayan causado daños a la sociedad, se comprometan a cubrir con el producto de su trabajo, total o parcialmente, los costos tanto de sus procesamientos como de la administración y control de sus regímenes de penas sustitutivas.

En la medida en que los reos de delito se dediquen a trabajar y estudiar, disminuirá la cantidad de presos en las cárceles y la Venezuela decente comenzará a ganarle la batalla al crimen.

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@juanriquezes

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