La pregunta que muchos se hacen es por qué de pronto el Gobierno de Nicolás Maduro emprende esa acción llamada: “Cruzada anticorrupción” en la que el epicentro es la estatal petrolera, la empresa que aporta el 97% de los recursos del país.

Sin duda lo que ocurría allí adentro era conocido desde hace años por la opinión pública. Las cuentas mil millonarias que aparecían en paraísos fiscales en diversas partes del mundo como Andorra, Suiza, Panamá, e incluso en Estados Unidos, en la que exfuncionarios, militares, figuras muy cercanas al fallecido presidente Chávez, actuaban como intermediarios en grandes negocios con el Gobierno.

Varios casos se han ventilado en los tribunales de Estados Unidos, algunos ya con sentencias y en donde los implicados confiesan lavado de dinero y negocios fraudulentos con la industria petrolera venezolana.

Muchos de estos casos fueron expuestos en detallados reportajes en importantes medios de comunicación fuera y dentro de Venezuela, y desde esos países fueron enviadas rogatorias solicitando información por tratarse de operaciones sospechosas con movilizaciones mil millonarias desde empresas fantasmas, pero cuyo origen eran los pagos en dólares provenientes de la empresa venezolana.

Al menos 80 personas han sido detenidas por esta campaña, la mayoría de ellos altos gerentes o personas con cargos importantes en la estatal petrolera y según lo anunciado por nuevo presidente, el general Manuel Quevedo, todos los cargos están en revisión lo cual indica que la razia apenas comienza.

También es importante destacar que el tema de la corrupción ha abarcado a la mayoría de las empresas estatales venezolanas, especialmente en las empresas de minería, de alimentos y en la estatal eléctrica, en la que se han destapado hechos de corrupción con cifras igualmente mil millonarias con desfalcos equivalentes al presupuesto anual de muchas naciones del continente.

De manera que esta cruzada, más allá de pretender sanear a un Gobierno en el que la corrupción ha sido un signo vital, se trata de un golpe a un sector que dentro del chavismo venía proponiendo un cambio de rumbo.

Algunas voces como la de José Vicente Rangel, un hombre que ha tenido gran influencia dentro del chavismo y el propio ex presidente de Petróleos de Venezuela, Rafael Ramírez, venían planteando críticas a la política económica de Maduro y muy posiblemente no hayan sido voces aisladas sino que han expresado planteamientos que responden a amplios sectores dentro del chavismo.

De manera que esas detenciones buscan dar un golpe a las cabezas disidentes y de allí que hayan sacrificado a altos gerentes y técnicos que, en algunos casos, poco tendrían que ver con la disidencia interna dentro del oficialista partido PSUV.

Aún no se han manifestado reacciones internas en el chavismo que confía salir airoso en las próximas elecciones presidenciales en las que el candidato será Nicolás Maduro a quien califican de “Conductor de victorias”, partiendo además de que los favorecerá la división de la oposición y el fortalecimiento de la corriente abstencionista opositora.

Sin embargo pensamos que la crisis y la debacle económica seguirán marchando a pasos agigantados y el tiempo es corto para Maduro. De manera que una crisis interna puede estar muy cerca en el chavismo que comprende que el rumbo madurista es inviable para el país.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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